
Terra Nova es un mejunje que mezcla los restos de saldo de grandes producciones de Hollywood, un batiburrillo descarado en busca del éxito seguro que en vez de resultar inspirador termina convirtiéndose en paródico. El lugar al que viajan en el tiempo los protagonistas es una combinación entre la isla Nublar y Dharmaville pero en versión virtual. Han pasado casi 20 años desde el primer Jurassic Park y los que parece que hayan viajado en el tiempo son los efectos especiales. Influenciados por la moda actual, puede que los responsables hayan querido rescatar el modelo de dinosaurio ochentero.
Pero no es sólo que los decorados se inspiren de forma tan flagrante y choricera en productos muy reconocibles para el espectador. La trama también combina de forma bastante tosca algunos de los elementos por los que se hicieron famosos. Si en Perdidos estaban los otros, aquí están los sextos. Si había un misterio con números, aquí lo tenemos con formas geométricas. Que la ambigüedad de los personajes daba juego, pues intentamos insertarlo aunque los actores no tengan el suficiente carisma.

Es muy lícito tomar como referencia éxitos del pasado para intentar repetirlos, pero siempre conviene disimularlo con una vuelta de tuerca novedosa. Eso precisamente es lo que ofrecía los primeros minutos del piloto, un punto de partida mucho más interesante que la llegada de los personajes a la prehistoria. Con un futuro apocalíptico, en el que apenas se respira aire puro, las familias tienen prohibido engendrar más de dos hijos. Nuestro papá y mamá protagonistas, en cambio, se saltaron la norma y ahora deben sufrir las consecuencias. La escena de acción con la policía del futuro es un buen ejemplo de ciencia ficción adrenalínica, pero una vez traspasado el túnel del tiempo 85 millones de años atrás, se diluye en forma de presentación hueca y ligera.
¿No hubiera resultado más sugerente, mucho más dramático, dividir a la familia en ambos tiempos? ¿La madre y los hijos adolescentes enfrentándose a terribles dinosaurios y el padre héroe intentando recuperar a la pequeña en un futuro agonizante? Con todos los miembros situados en esa especie de campamento jurásico el único aliciente que se nos antoja en la serie es comprobar el impresionante estado físico de Jason O’Mara o la exótica belleza de Shelley Conn. Terra Nova, junto a Falling Skies, viene a reafirmar que al Rey Midas de Hollywood todavía le queda un gran trecho para conquistar un terreno que se le resiste, el de la pequeña pantalla.
El doble capítulo de Terra Nova se estrenó el pasado lunes en Fox con 9.200.000 espectadores y unos demográficos de 3,1, situándose por detrás de Dancing with the stars y las comedias de la CBS.
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