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Mostrando entradas de 2008

'Australia' y las manías de Baz

Baz Luhrmann se ha tomado su tiempo para regresar a la gran pantalla. Siete años después de Moulin rouge, el director australiano ha querido rendir homenaje a su tierra con una gran superproducción de tintes épicos. Sin embargo, siete años son demasiados como para que el realizador no decidiera hasta última hora el final de su historia. Luhrmann rodó siete desenlaces distintos y finalmente escogió uno de los más trágicos. Las críticas negativas de esos atentados contra el arte llamados pases previos provocaron que a última hora se optara, 48 horas antes de su estreno oficial en Sydney, por un happy end que contentara a todos los públicos. A todos, quizá, menos al propio Baz, que con sus dos obras previas denota una predilección mayor por las grandes tragedias románticas.
Luhrmann es un autor de ideas fijas. Primera prueba de ello la encontramos en sus castings, en los que suele repetir actores de nacionalidad preferentemente autóctona. Nicole Kidman y su segundo papel como protagonist…

El beso que vale más que mil palabras

My blueberry nights ha llegado con escandaloso retraso a nuestras pantallas, lo que suele implicar dos cosas: que la distribuidora no confiaba para nada en la película y que los espectadores no la situaremos precisamente entre las más vistas. Si en algunos casos es lo que se merecen productos de medio pelo, en éste resulta de lo más injusto. El último filme del tan particular director Wong Kar-Wai merece destacar en taquilla por múltiples motivos.
El primero, y más importante para mí, es que Norah Jones, además de regalarme siempre los oídos con su música, logra también regalar la vista del espectador con su primera y más que decente interpretación de toda una protagonista. Era mi principal inquietud con My blueberry nights y, desde luego, la cantante supera con nota su papel de una Elizabeth en busca del destino. Desde luego, no es la que más destaca en pantalla. Es más, sus compañeros de reparto se la comen con patatas. Pero se trata, sin duda, de un excelente debut ante las cámaras…

Comienza el espectáculo

Atención porque, este año sí, los Oscars prometen. A poco más de un mes de conocerse las nominaciones oficiales (que se anunciarán el 22 de enero), las productoras ya han puesto toda la carne en el asador. Los primeros pronósticos avanzan una contienda repleta de grandes películas que vendrán a paliar la descafeinada edición del año pasado. Tras unos meses de noviembre y diciembre con pocos estrenos resaltables en taquilla, preparémonos ya para asistir al alud de grandes producciones que se avecinan para el 2009.
Un simple vistazo a los carteles de las películas que más suenan como favoritas a mejor filme es más que suficiente para comprobar el cambio abismal con la edición anterior. Si ya nos adentramos en los argumentos, personajes, realizadores e intérpretes que se esconden tras los panfletos, las comparaciones resultan mucho más que odiosas. Antes de realizar la quiniela sobre las aspirantes oficiales, no está de más aventurar cuáles son las que parten con más posibilidades. Mi int…

Del papel a la pantalla: 'El lector', por Stephen Daldry

Promete ser una de las películas del año y precisamente por ello su fecha de estreno se ha convertido en un campo de batalla entre sus productores. El lector podría ser una de las claras candidatas a la próxima edición de los Oscars, motivo suficiente para que Harvey Weinstein (ese temido productor experto en destrozar filmes como Gangs of New York) insistiera en estrenarla antes de finalizar el año.
Scott Rudin, que justo se llevó la estatuilla el año pasado por No es país para viejos, prefería esperar al 2009 para, entre otros motivos, evitar enfrentarse a Doubt (con Meryl Streep en el papel de una monja que acusa a un párroco de abusos sexuales a un menor negro) y Revolutionary Road (el esperado reencuentro entre Leonardo diCaprio y Kate Winslet, también protagonista de El lector). Finalmente, Rudin ha abandonado la producción y Weinstein se ha salido una vez más con la suya: la cinta se estrenará en Estados Unidos el 12 de diciembre, justo para meterse de lleno en la carrera de un…

Sólo quiero que termine

Agustín Díaz Yanes ha decidido echar mano de su personaje más emblemático, la Gloria Duque de Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto, para vendernos un nuevo concepto de película que el director ha prohibido denominar como secuela. Y no es para menos. Aquello de segundas partes nunca fueron buenas se queda corto con Sólo quiero caminar.
El director español se ha dejado llevar por la máxima de más es mejor. Más buenas actrices en el elenco, sin embargo, no significa mayor calidad cuando no consigue extraerse ningún tipo de jugo de sus interpretaciones. Más acción no implica siempre una mayor atención del espectador cuando la trama queda totalmente eclipsada por una sucesión de escenas de violencia gratuita. Más imágenes por segundo puede comportar más ritmo, sí, pero también un peligroso acercamiento al lenguaje del videoclip.
La primera escena de Sólo quiero caminar es perfecta para describir las dos horas siguientes de largometraje. Un montaje acelerado en el que se superpon…

'Rail movie' de suspense sin rechazos ni pasiones

Ambientar una película en el Transiberiano es casi tan acertado como hacerlo en el Titanic. Más que medios de transporte, constituyen auténticas leyendas de la cultura popular y que por tanto arrastrarán de bien seguro a miles de espectadores atraídos por el aura de misticismo que los rodea. Aunque la ruta ferroviaria más famosa del mundo, al contrario que el fatídico buque, nunca ha derivado en tragedia, sí que mantiene en común esa esencia del más difícil todavía que durante siglos ha apasionado a la raza humana. Obras faraónicas e inabarcables que siempre despertarán la curiosidad de los mortales.
Añadir a los 9.288 kilómetros de una ruta legendaria que atraviesa ocho zonas horarias una historia de misterio y suspense parece entonces la fórmula perfecta para un triunfo asegurado. Sin embargo, el thriller ha debutado en nuestro país situándose en la sexta posición en taquilla, por detrás de productos de segunda como Noches de tormenta (con Richard Gere y Diane Lane) o El reino prohi…

Camino al cielo

“El Opus Dei ha utilizado para sus fines el calvario de una niña”, ha declarado en una carta abierta el director de Camino, Javier Fesser, ante las previsibles críticas de la organización ultrarreligiosa. Una visita a la página web dedicada a Alexia González-Barros (www.alexiagb.org) es suficiente para corroborar su afirmación y para aplaudir la existencia de una película como esta. Vídeos, fotografías, testimonios e interpretaciones de lo más tergiversadas conforman un completo site para fanáticos de Dios y sirven a su vez para sustentar los pasajes del filme que causan más perplejidad.
Sólo hay que observar de qué manera interpretaron sus familiares la muerte de la niña: “Sus últimas palabras fueron Más y Sí. Más porque deseaba que siguieran hablándole de Dios. Con su Sí reiteraba el deseo que había manifestado constantemente desde que era niña: Jesús, que yo haga siempre lo que tú quieras”. Mirado fríamente, Jesús quería para Alexia una terrible enfermedad y una muerte agónica. La f…

Happy. Una crítica sobre la normalidad

Poppy es una tipeja insoportable. La típica solterona con personalidad rara que no encajaría ni aún queriendo en nuestra encorsetada sociedad. Su felicidad no es la de una chica inocente y optimista tipo Amélie, en cuyo mundo no tiene cabida la adversidad. Poppy intercala payasadas con idioteces con tan pasmosa facilidad que es lógico que obtenga como respuesta un cierto rechazo social. Y cierto rechazo puede que logre también una película con una protagonista tan arriesgada como la de Happy. Un cuento sobre la felicidad.
Hay que reconocer el mérito de Sally Hawkins a la hora de encarnar a Poppy (de hecho ya se lo tuvieron en cuenta concediéndole el último Oso de oro de Berlín a la mejor actriz). No debe resultar nada fácil interpretar el papel de una persona que puede generar tantas filias y tantas fobias en la platea. Al histrionismo y la gesticulación más propios de Mr. Bean, con todo lo bueno y lo malo que eso puede implicar, Poppy le añade una verborrea agotadora capaz de sacar d…

Modesta adaptación del pijama de rayas

No era tarea fácil. Adaptar un libro con un enfoque narrativo como el de El niño con el pijama de rayas a la gran pantalla ya suponía de antemano renunciar a algunos de los aspectos que hacen brillar a la novela. La mirada inocente de un chiquillo de ocho años que tantas sorpresas nos depara en la lectura era imposible de trasladar a la imagen y a su poder de explicitud. El primer plano de la película, por ejemplo, es el de una bandera nazi ondeando a lo alto de una plaza berlinense, contexto que en el libro no se nos desvela hasta bien avanzada la trama. Gran parte de la magia de la novela se pierde, por tanto, por el camino.
La elección de un director casi novel como Mark Herman, con siete películas a sus espaldas y casi ninguna de ellas conocida, tampoco parece la opción más acertada para repetir en taquilla el éxito de ventas de un best-seller como El niño con el pijama de rayas. Aunque un nombre con más reconocimiento no siempre equivale a mayor calidad (véase el caso de Ron Howar…

¡Visca Cristina Barcelona!

Casi al mismo tiempo que el estreno de la nueva película de Woody Allen, se publica el libro Odio Barcelona (editorial Melusina), en el que doce autores locales resumen con sarcasmo lo que a su juicio está suponiendo una progresiva tematización de la capital catalana. No es casual esta coincidencia de fechas. Vicky Cristina Barcelona bien podría ser un capítulo más de esta irreverente obra, otra muestra de hasta qué punto la ciudad está encantada de conocerse a sí misma.
Mientras se suceden en la pantalla imágenes idílicas de la ciudad, en las que es posible pasear en bicicleta como si de Amsterdam se tratara o en las que las prostitutas sonríen a cámara sin temor al guardia urbano o al proxeneta de turno, el ciudadano de a pie tiene que apechugar con el cinismo del departamento de turismo del Ayuntamiento de Barcelona. Es evidente que la ciudad es preciosa, moderna e intercultural, pero ni turistas ni locales compartirán de bien seguro esa imagen de postal que obvia la construcción d…

'Pekín Express', el 'reality' perfecto

Por fin la telerrealidad ha encontrado un buen camino. La idea de transmitir la vida de personas anónimas a través de las cámaras ha ido deambulando de vuelta en vuelta de tuerca hasta lograr, por fin, el producto perfecto. Pekín express aúna entretenimiento, realidad e información. En un género que se mueve entre el documental, el concurso y el más puro ‘reality show’, el programa consigue generar en su insólita experiencia algo que no han logrado ninguno de sus hermanos: autenticidad.
Sólo viendo mundo, y no espatarrado en el sofá de una casa plagada de cámaras, logra uno encontrarse a sí mismo. Tan sólo en la convivencia con personas del mundo real se consigue la espontaneidad que tanto brilla por su ausencia en otros programas. Solamente en condiciones extremas como las que promueven las bases de este concurso y no en absurdas estancias en remotos islotes termina por describirse la complejidad del ser humano, hasta el punto de que podamos incluso hablar del tan manido experimento …

¡Mamma mia, podría haber sido mucho peor!

Por lo que yo sé, que es más bien poco, existen dos tipos de musicales: los que componen un conjunto de letras basadas en una historia y los que, por el contrario, adaptan el argumento a un conjunto de canciones ya conocidas, generalmente pertenecientes a un grupo de gloria pasada. Es el caso de Queen, musical con desafortunada versión en español, o el de Mecano, el único made in Spain que ha logrado salir bien parado de la hazaña.
Es el caso, también, de ¡Mamma mia!, que no ha querido desaprovechar el tirón popular que todavía tiene ABBA a nivel mundial. Con más de 400 millones de discos vendidos, el grupo sueco logró posicionarse la semana pasada en el número 1 de las listas inglesas con Gold, recopilación de sus grandes éxitos que salió a la venta hace nada más y nada menos que 16 años. Cuando hasta la mismísima Madonna recurrió al cuarteto con Hung up para relanzar su carrera, que menos que dedicarle una película al musical que suma desde su estreno en 1999 más de 30 millones de e…

Del papel a la pantalla: 'El niño con el pijama de rayas', por Mark Herman

Sin apenas enterarnos de su rodaje, se acaba de conocer que la adaptación de El niño con el pijama de rayas luchará por la Concha de Oro en el próximo Festival de San Sebastián. La noticia ha servido para despertarnos y darnos cuenta de que las informaciones que apuntaban a una película basada en el ‘best-seller’ eran más que serias. De hecho, ya pululan por la red multitud de fotogramas del filme.
John Boyne, el autor irlandés que ha hecho realidad algo casi imposible –mostrar el Holocausto desde un prisma absolutamente distinto- ha asegurado que está más que satisfecho con el resultado: "Respeta en todo momento la esencia principal de la historia. Y lo que Mark Herman –director del filme- ha añadido de su propia mano no daña en nada lo que hay que contar", declara en EL PAÍS.
Desde luego, la hazaña no era sencilla. El libro es corto pero intenso, con un evidente protagonismo de la voz narradora, que en este caso es la del inocente hijo de un militar alemán. La historia se …

'Expediente X 2': Ver para creer (por jesn)

Anoche fui a ver Expediente X: creer es la clave con la esperanza de que fuera la película definitiva que cerrara la trama de la serie o que abriera nuevas vías para una siguiente entrega cinematográfica, tras 10 años desde el estreno de la primera. Cual fue mi desilusión cuando al transcurrir el metraje me di cuenta de que se trataba de un capítulo más de la serie, tirando a flojo, pero con más duración.
La película empieza como si fuera la continuación del último capítulo de la serie, con Mulder y Scully juntos. Dos agentes del FBI, interpretados por Amanda Peet (como acaba la pobre…), y Xzibit, piden la ayuda de la pareja para resolver un caso sobre la misteriosa desaparición de varias mujeres en un pueblo de Virginia. La trama no convence en ningún momento, no hay nada paranormal en ella. Más bien parece el argumento típico de un capítulo de CSI o de Mentes criminales con tópicos como el de presentar a los rusos como los malos de la película. Incluso su creador, Chris Carter, habí…

Del papel a la pantalla: 'Shutter island', por Martin Scorsese

Atención, porque el próximo filme de Scorsese poco o nada tiene que ver con el crimen organizado. Es más, el director neoyorquino ha decidido abordar un género, el del cine de terror, que no tocaba desde El cabo del miedo (1991). Y teniendo en cuenta que la historia que relata Shutter island se adentra bastante en el terreno del terror psicológico, podemos afirmar que estamos ante un proyecto de características inusitadas en su carrera, a pesar de que cuente de nuevo, y ya van cuatro, con el que ya es su actor fetiche, Leonardo DiCaprio.
Scorsese juega sobre seguro y por ello ha decidido basar su nueva película en una novela del autor que ha dado momentos de gloria a Clint Eastwood con Mystic river y a Ben Affleck con Adiós, pequeña adiós. Dennis Lehane es uno de los escritores de moda en Hollywood y no es para menos. Sus historias se sumergen entre el misterio y la tragedia con suma facilidad, generando tramas que atrapan al lector desde la primera hasta la última línea. Shutter isla…

Posdata: ¡no te olvides de esconder el micro!

Los espectadores que suelen fijarse en esos detalles, y los que no también, se llevarán las manos a la cabeza en cuanto comprueben la cantidad de veces en las que aparece en pantalla el micrófono de ambiente y demás artilugios cinematográficos en Posdata: te quiero. Cuando el micro casi se convierte en un personaje más de la película uno termina por plantearse si en realidad nos estarán colando la cinta del Así se hizo en vez de la original.
Es sólo una muestra de hasta que punto esta producción se toma en serio a sí misma y, por consiguiente, al espectador. El argumento y los diálogos terminan de corroborarlo: nadie creía en Posdata: te quiero y la única forma que han tenido de salvarla es mediante una impresionante campaña de publicidad. La misma que tuvo la cortesía, o la desfachatez, de invitarme a su preestreno, cuando en realidad la invitación debería ir bien acompañada de un cheque en blanco.
La gran pregunta que plantea esta película es quien demonios sobornó a Hilary Swank p…