Dicen que es la única que se salva esta temporada: 'The good wife', el jueves en Fox

domingo 3 de enero de 2010

Lost, la mejor serie de la década

Hace unas semanas inauguraba las encuestas del renovado blog con una sencilla pregunta. ¿Cuál es la mejor serie de la última década? El planteamiento surgía a propósito de una lista elaborada por The Hollywood Reporter en la que Los soprano se alzaba con el primer puesto. De entre las diez seleccionadas por esta revista, vosotros habéis elegido vuestra favorita y, coincidiendo con mi ranking particular, Lost ha sido la vencedora.
Un total de 18 votos no es que sea una muestra muy significativa y, por lo tanto, el resultado es de todo menos científico. Aún así es de resaltar que Los soprano, la gran favorita de tantos críticos, no obtuviera ni un solo voto. El ala oeste de la Casa Blanca obtiene un merecidísimo segundo puesto, siguiéndole de cerca la gran Daños y perjuicios. La gran incógnita de la encuesta no es otra que la de identificar las tres series que no aparecieron en la lista de opciones y que, a juicio de algunos usuarios, merecían el puesto de honor.

miércoles 23 de diciembre de 2009

Las 10 mejores películas de 2009

Las navidades ya están aquí y ha llegado la hora de hacer balance. Para desearos a todos unas felices fiestas, ahí va mi lista particular de los mejores estrenos cinematográficos de 2009. Sorprendentemente, en la cosecha de este año han conseguido colarse todo tipo de géneros y de nacionalidades. Grandes dramas frente a imponentes remakes de ciencia ficción. Cine animado contra cine político. Películas francesas, norteamericanas, españolas e incluso suecas. ¡Esperemos que 2010 consiga igualar este nivel!

1. Revolutionary Road (ver comentario)



















2. El lector (ver comentario)



















3. El primer día del resto de tu vida



















4. Déjame entrar (ver comentario)



















5. Up



















6. Slumdog millionaire (ver comentario)



















7. Frost contra Nixon (ver comentario)



















8. Celda 211 (ver comentario)



















9. Star Trek (ver comentario)



















10. Mi nombre es Harvey Milk (ver comentario)

lunes 21 de diciembre de 2009

Para salir huyendo

Existe un lugar en el que ciertos críticos se mueven como pez en el agua. Un inhóspito rincón en el que las películas incomprensibles para el gran público se convierten por arte de magia en exquisitas obras de arte, repletas de múltiples interpretaciones a las que sólo determinados privilegiados pueden acceder. En ese escondido paraje es donde reinan los directores como Spike Jonze, agazapados por señores de alto intelecto dispuestos a recibirlos siempre con los brazos abiertos.
Ellos, y no los niños, son el motivo por el que en esta ocasión el realizador de Maryland ha decidido obsequiarnos con una versión, francamente particular, de un libro infantil muy popular al otro lado del charco. Tiesas deben haberse quedado estas pobres criaturas en cuanto hayan comprobado, al poco de empezar la película, que detrás de esos maravillosos monstruos lo único que se escondía es otra excentricidad de Spike Jonze, desde luego, no apta para todos los públicos.
Donde viven los monstruos es una película inclasificable. A pesar de los esfuerzos por encontrarle algún significado, lo cierto es que de su visionado ni siquiera se desprende una simple moraleja. Lo peor es que su promoción puede haber inducido a engaño, ya que en mi sala de proyección varios padres entraron ilusionados con sus niños de la mano y algunos, al rato, huyeron despavoridos con cara de estupefacción.
Algunas críticas tuvieron la cortesía de advertirlo. El parecido más que razonable de los monstruos con los personajes de Barrio Sésamo era pura coincidencia. El filme podía clasificarse de todo menos de infantil. Entonces, una vez aposentado en la butaca, las dudas se van apoderando del espectador adulto. ¿A quien narices se dirige entonces Donde viven los monstruos?
La película podría ser una reflexión sobre la educación infantil, ya que el niño protagonista acude al lugar donde habitan estos seres extraños tras una pelea con su madre. Sin embargo, no puede extraerse ningún tipo de lectura ni en su comportamiento posterior ni el de su alter ego monstruoso, un tal Carol bastante más mono y simpático en las imágenes que al natural. Ambos son celosos y rebeldes, dos mentes que se sienten incomprendidas por su entorno. Si tuviera que apostar por algún mensaje diría, totalmente cogido con pinzas, que en la falta de comunicación podría estar el quid de la cuestión. Pero prefiero dejar esa tarea a los que ya realizaron el esfuerzo de buscar significados en El ladrón de orquídeas y Cómo ser John Malkovich.
Podría destacarse la labor como actor de Max Records, el niño protagonista, si no fuera porque el personaje es casi tan insoportable como los mencionados monstruos. El sinsentido parece adueñarse de todas sus actuaciones, ya que tan pronto coronan reyes como destruyen casas. Algunos dirán que es el fiel reflejo de una mente infantil, caótica y con poco sentido. Bien mirado, sólo así se entendería, por ejemplo, el mal uso de la banda sonora, encargada de dramatizar momentos de pura risa.
Esto, que para la mayoría de mortales no sería más que una extravagancia pretenciosa, en el lugar donde habitan los críticos e intelectuales de alta esfera supone una auténtica revelación. “El problema con estos personajes no es tanto sus personalidades, sino el modo en que los guionistas Jonze y Eggers los han convertido en adultos neuróticos con relaciones disfuncionales”; “El éxito del film se mide mejor por su simplicidad y la pureza de su innovación”; “El grado de expresión y sentimiento -de contenerlo y transmitirlo- que consiguen los muñecazos, convierten en más surrealista y metafórico aún el contenido del cuento”. Lo dicho. Hace falta ser redomadamente ‘cool’ para extraer tanto jugo donde no lo hay.

miércoles 16 de diciembre de 2009

Del papel a la pantalla: 'A single man', por Tom Ford

El siempre polémico Tom Ford ha decidido dejar las telas por la cámara y parece que la jugada, a priori bastante arriesgada, le ha salido redonda. A single man, adaptación del libro homónimo de Christopher Isherwood, ha ido acaparando halagos en todos los certámenes a los que se ha presentado y, sobre todo, ha brindado a Colin Firth la oportunidad de desprenderse de su etiqueta de segundón en comedias románticas de medio pelo. Entre las posibles nominaciones que este destacado debut pueda tener de cara a los Oscar, la del actor principal es la que parte con mayores posibilidades.
Firth encarna a George Falconer, un profesor universitario de literatura que con 52 años intenta superar la muerte de su novio en un accidente de tráfico. Escrita y ambientada en Los Ángeles de los años 60, la novela narra un día en la vida del personaje, en el que pesan más sus reflexiones que los acontecimientos. Y es que el texto anda bastante escaso en acción mientras nada en la abundancia de la disertación más pedante. La descripción inicial del despertar del protagonista, por ejemplo, es tan densa que invita a cerrar el libro para siempre.
Por suerte, en la personalidad de George encontramos destellos de ingenio y mala leche que hacen más atractiva la lectura. El personaje es tan políticamente incorrecto que no duda en desear la muerte y cosas peores a un senador estadounidense para quien los homosexuales no son más que unos enfermos. Tampoco se quedan cortas sus ácidas reflexiones sobre el matrimonio y los niños, o sobre su propia amiga Charley, a la que da vida Julianne Moore.
Sorprende que un artista tan provocador como Tom Ford haya seleccionado una obra en principio tan poco explícita como A single man. Acostumbrados como nos tiene a los desnudos y al sexo como denominador común de todas sus propuestas, el diseñador ha tomado como punto de partida de su carrera cinematográfica una novela en la que no abundan precisamente las posibles escenas sexuales. El relato es más bien introspectivo, con escasos momentos culminantes y, por tanto, con pocas posibilidades de sobresalto en la butaca.
Pero el debutante Ford parece que ha suplido la escasez de acción trasladando el glamour a la pantalla. El tráiler, uno de los mejores de la temporada, aúna elegancia y belleza en cada plano, convirtiendo al director creativo de Gucci e Ives Saint Laurent en un alumno aventajado de Almodóvar. Desde luego, si el resultado finalmente merece todas las alabanzas que está recibiendo será para quitarse el sombrero. Sería uno de los escasos ejemplos en los que una película supera al libro adaptado. Para comprobarlo, tendremos que esperar hasta el 12 de febrero.

martes 15 de diciembre de 2009

Primeras pistas sobre los Oscar

Comienza la carrera hacia los Oscar y, como cada año, los que dan el pistoletazo de salida son los Globos de Oro. Con su lista de nominados ya podemos entrever hacia donde irán los tiros en la próxima gala de la Academia de Hollywood y, de momento, parece que nuestro país vuelve a estar en el punto de mira. Los abrazos rotos de Almodóvar se ha hecho un hueco entre los aspirantes al premio de la crítica extranjera, aunque ya sabemos que no se comerá un rosco con el tío oscar, ya que nuestros académicos decidieron darle la espalda este año sin ni tan siquiera preseleccionarla como candidata. La que parece tener más puntos es su gran amiga Penélope Cruz, que con esta nominación por su papel secundario en Nine podría desfilar por segundo año consecutivo en la alfombra roja, aunque sus posibilidades de alcanzar el premio este año son prácticamente nulas.
Con las nominaciones a los Globos de Oro resurgen los Malditos bastardos de Tarantino y se apuesta fuerte por Avatar, la revolucionaria propuesta con la que James Cameron pretende cambiar la historia del cine. Sin embargo, las grandes favoritas en todos los premios de la crítica son The hurt locker y Up in the air, de las que todavía apenas tenemos noticias en nuestro país. La primera narra el día a día en Irak de una brigada estadounidense especializada en desactivar explosivos. La segunda surge de la unión del director de Juno con el mismísimo George Clooney y parte con cierta ventaja al sumar un total de seis nominaciones.
La gran derrotada de cara a los Oscar es The lovely bones, hasta hace bien poco una de las claras apuestas seguras. El regreso de Peter Jackson a un cine más modesto e intimista parece que no ha terminado de cuajar entre la crítica. Lo mismo le ha ocurrido a Tom Ford y su primera incursión en el celuloide. A single man, esta sí muy apreciada en todos los certámenes en los que se ha presentado, tan sólo tiene serias posibilidades en la categoría de mejor actor, con un Colin Firth unánimemente reconocido. Aunque conviene recordar que este año las posibilidades aumentan en los Oscar gracias a las diez nominaciones con las que este año cuenta la categoría de mejor película.
Mención aparte merece la avalancha de dobletes con las que cuenta esta 67 edición de los Globos de Oro. Sandra Bullock pide a gritos el reconocimiento por partida doble. Desde su vertiente cómica en La proposición y desde su más desconocido lado dramático en The blind side. Meryl Streep sigue acaparando menciones, esta vez con dos candidaturas cómicas (Julie & Julia y No es tan fácil). Matt Damon hace lo propio con Invictus y El soplón, mientras que Tarantino y Jason Reitman aspiran al galardón por sus facetas de director y guionista. En un año marcado por la crisis no está de más que los organizadores se ahorren el gasto de cinco grandes estrellas, pero realmente ¿seguro que no había más dónde elegir? Esperemos que los Oscar tengan una mayor amplitud de miras. Seguiremos pendientes.

martes 8 de diciembre de 2009

Mis mejores series de la década

The Hollywood Reporter acaba de publicar una lista con las mejores series de la década. En lo más alto sitúa nada más y nada menos que a la intocable Los Soprano, esa historia de la mafia tan inflada por los críticos que se ha convertido en un sacrilegio ni siquiera cuestionarla. Hay que reconocerlo, en cuanto desapareció la madre de Tony Soprano, allá por la segunda temporada, la trama perdió interés y entró en una dinámica soporífera y reiterativa. Como no me gusta nada el ranking elaborado por el crítico Barry Garron, plagado de sonoras ausencias y de tópicos de intelectual trasnochado, ahí va mi lista particular de las mejores series de la década.

1. Lost
Por su capacidad de sorpresa, por ser la única capaz de generarme impaciencia y por todo el universo creado a su alrededor.

2. A dos metros bajo tierra
Por la construcción de unos personajes inolvidables, por la originalidad de su planteamiento y por hablar de la muerte sin tabúes.

3. Mujeres Desesperadas
Por mantener vivo el interés tras seis temporadas, por disfrazar la crítica mordaz tras una aparente superficialidad y por las excelentes interpretaciones de sus protagonistas.

4. Anatomía de Grey
Por la agilidad de sus episodios y su sentido del ritmo, por convertir el culebrón en un producto sofisticado y por su capacidad de generar interés en los casos médicos (¿te enteras, House?)

5. El ala oeste de la casa blanca
Por la verosimilitud de sus guiones, por acercarnos de manera tan fidedigna a la política estadounidense y por el carisma de Martin Sheen

6. 24
Por su novedosa aportación a la estructura televisiva, por su ritmo adrenalínico y por esos giros argumentales que te mantienen enganchado las 24 horas.

7. Daños y perjuicios
Por sus impactantes comienzos de temporada, por la brillantez con la que nos engañan y por el excelente duelo interpretativo entre Patty Hewes y Ellen Parsons.

8. El abogado
Por cuestionar la justicia, por el increíble plantel de actores y porque, qué carajo, ¡me encanta el derecho!

9. Sexo en Nueva York
Porque es el glamour hecho serie, porque Samantha Jones es uno de los personajes más divertidos de la televisión y porque el sexo da para mucho y sólo Darren Star parece haberse dado cuenta.

10. Roma
Por su fidelidad a la historia con mayúsculas, por su ambición y su despliegue de medios y por la unión entre dos poderosas de la televisión: la BBC y la HBO.

miércoles 25 de noviembre de 2009

Del papel a la pantalla: 'Middlesex', por Donald Margulies

En julio se anunció un nuevo proyecto de la HBO. Rita Wilson, la mujer de Tom Hanks, andaba ya trabajando en la adaptación para la cadena de culto de Middlesex, un libro galardonado con el Pulitzer y escrito por Jeffrey Eugenides con un hermafrodita como protagonista. Han pasado los meses y no se ha vuelto a hablar de la futura serie pero, desde luego, la noticia me ha servido para descubrir la que ya se ha convertido en una de mis novelas favoritas.
Tras el nombre de Jeffrey Eugenides se escondía nada más y nada menos que el autor de Las vírgenes suicidas, el relato que dio pie al valorado debut de Sofia Coppola tras las cámaras. Hasta nueve años más tarde, en 2002, no publicó su segunda novela, Middlesex, que es la que lo condujo directamente al Pulitzer, premio en el que haría bien en inspirarse el malogrado Planeta. Y desde entonces, nada más. Me pongo en su lugar y se comprende que sean necesarios unos cuantos años para superar semejante obra, que ha resultado ser mucho más que simplemente la historia de un hermafrodita.
La primera frase del libro ya es arrebatadora. "Nací dos veces: fui niña primero, en un increíble día sin niebla tóxica de Detroit, en enero de 1960; y chico después, en una sala de urgencias cerca de Petoskey, Michigan, en agosto de 1974". Si alguien no sabe cómo empezar una novela, desde luego este es el mejor ejemplo. Pero no sólo de un inicio impactante vive este libro de casi 700 páginas. Eugenides logra que la historia familiar y personal de Calliope Stephanides (luego convertida en Cal) sea un camino atrayente y repleto de anécdotas del que resulta imposible escapar.
No lo tendrán nada fácil los encargados de trasladar Middlesex a la pequeña pantalla. Los personajes encajan a la perfección en un guión televisivo, y sobre todo en los que nos suele brindar la HBO, pero la historia que nos narra la protagonista, sobre todo en su primera mitad, parece prácticamente inabarcable. Calliope dedica buena parte de su biografía a indagar primero en el pasado de sus abuelos en Grecia y más tarde en el de sus padres en Estados Unidos. Recrear la huida del pueblo natal tras la enésima guerra con los turcos en los años 20 o la ciudad de Detroit en pleno auge de la industria automovilística no sólo requiere ambición sino un buen desembolso de dinero que no sabemos si la productora estará dispuesta a invertir.
Por otra parte, la narración en primera persona de la protagonista, aunque sea de hechos históricos, resulta vital para conocerla en profundidad. Casi sabemos más de ella por cómo interpreta los hechos familiares que por lo que explica sobre sí misma. Por ese motivo, si la serie no quiere perder el tono irónico y reflexivo de Calliope, deberá utilizar de manera asidua ese recurso tan poco televisivo que es la voz en off. Al elevado presupuesto se le suma, por tanto, el reto de condensar con imaginación.
Desde luego, los entresijos y secretos familiares de la primera parte no tienen desperdicio alguno. La alteración genética de Calliope se remonta precisamente a los abuelos, que en su huida hacia un nuevo mundo pasaron de ser hermanos a marido y mujer. Sin embargo, cuando la protagonista descubre a los catorce años que ni es una niña ni un niño, sino las dos cosas, el relato adquiere un nuevo rumbo hacia las profundidades del personaje.
Pero Middlesex no es sólo la historia de una saga familiar contada por un bicho raro. En la novela también hay espacio para reflexionar sobre el fenómeno migratorio, el estilo de vida americano, la homofobia, la religión o la lucha obrera. Eugenides consigue deambular de uno a otro con una lectura fluida y amena, combinando de forma magistral el humor con el drama e implicando directamente al lector en la mente de su carismática protagonista. Donald Margulies, otro Pulitzer, en este caso por su obra teatral Dinner with friends, es el que tiene ahora la difícil misión de seriar una novela tan compleja y tan gratificante. Esperemos que Middlesex, de llevarse a cabo, consiga erigirse en una joya más de la colección HBO.