jueves, 30 de julio de 2015

El secreto de la felicidad lo tiene Pixar

Hay sentimientos imposibles de explicar. Reacciones imprevistas, que nos descubren rincones recónditos de nuestro cerebro. Impulsos que traspasan ese perímetro de seguridad que nos mantiene cuerdos. De ahí que la idea de cinco seres entrañables y antagónicos dirigiendo nuestra mente a través de un cuadro de mandos se antoje como la mejor y más lúcida manera de explicar los complejos mecanismos que cada día dictan nuestras actuaciones.

Que nuestro destino esté en manos de los caprichos de cinco emociones tan dispares como la alegría, la tristeza, la ira, el miedo y el asco resulta reconfortante. Nos encontramos bajo los designios de sentimientos contrapuestos, que pueden escapar a nuestro control. Es todo un consuelo. Nos elude de tanta responsabilidad, de esa presión que implica actuar siempre con corrección y coherencia. Definir a nuestros semejantes a partir de los protagonistas de Inside out es además un ejercicio que le reconcilia a uno con el género humano. Todo se entiende mucho mejor si imaginamos a un muñequito maniobrando a nuestros congéneres como marionetas.

Lo que ha conseguido Pixar con esta nueva maravilla de la animación es inaudito. Ha creado todo un universo, palpable, tangible, de algo tan abstracto como la mente humana. De ahí que la introducción a esa galaxia interior que nos va narrando la más optimista de las emociones, esa Alegría siempre en busca de la felicidad a toda costa, resulte tan hipnótica y fascinante. En apenas unos minutos asumimos sin pestañeo que somos lo que somos gracias a la acumulación de sensaciones, de recuerdos, en forma de bolitas de colores. Y que en cualquier momento, cualquier circunstancia inesperada puede hacer tambalear los cimientos que conforman nuestra identidad.

En el caso de Riley, la pequeña en cuyo interior nos adentramos sin contemplación, se trata de la familia, los amigos o la diversión. Todos sus pilares comienzan a derrumbarse desde el momento en que su entorno se muda del idílico Medio Oeste americano al bullicio de San Francisco. A partir de ese momento, el control que monopolizaba Alegría cae en manos de esas otras emociones menos valoradas socialmente, pero con las que tarde o temprano deberemos aprender a convivir. Los juegos, las risas, la inocencia, dan paso a los miedos, las decepciones y la tristeza. De repente, la vida se ha vuelto más compleja.

Lejos de ofrecernos una visión disneyniana, la filial Pixar prefiere mantenerse fiel a su filosofía basada en el ingenio, el sentido del humor y la ternura. Los exponentes de esas cualidades suelen estar en los pequeños grandes detalles, como esa pareja de basureros que aspiran, con mayor o menor acierto, los recuerdos que pasarán a mejor vida o ese estudio de cine, al más puro estilo Paramount, que se encarga de construir nuestros sueños. El momento nostálgico lo encontramos también en el fundido a negro de un personaje secundario, cuando grita a las alturas “Llévala a la luna por mí”. La plasmación más amarga del adiós a la infancia y a la imaginación.

Inside out es la entrada a un apasionante parque temático donde las atracciones se inspiran en nuestros estados de ánimo. Un entorno idílico pero no utópico en el que confraternizan todos los sentimientos. Un viaje desde la infancia a la edad adulta que consiste en asimilar que la felicidad la conforman esos instantes en los que la alegría, el asco, el miedo, la ira y la tristeza logran ir de la mano.

jueves, 16 de julio de 2015

EMMYS 2015: ¿La consagración definitiva de Mad men?

Ellos van por libre. ¿Que los Globos de Oro se entregan por completo a una de las sorpresas de la temporada? Pues ellos, los académicos de la televisión estadounidense que cada año otorgan los premios más importantes de la industria, deciden ignorar por completo a The affair. ¿Que la HBO pare una de las producciones más arriesgadas y polémicas de la temporada? Pues ellos se olvidan sin problema de The leftovers e insisten, erre que erre, con Downton Abbey e incorporan como gran novedad en sus apuestas a Better call Saul, spin-off de Breaking bad que no llega a la suela de su serie madre.  

Es probable que Mad men se despida este año por la puerta grande. Los Emmy ya demostraron su devoción por la serie de Matthew Weiner con cuatro galardones consecutivos antes de las imparables temporadas finales de Breaking bad. Precisamente por ello, esta edición, en la que el pescado parece estar ya vendido, debía ser la del riesgo, la de la distinción de aquellos trabajos que han dignificado el drama y a los que también se podrían sumar Bloodline, The Knick o las despedidas de Boardwalk Empire y Sons of anarchy.  

Toda la contención y el conservadurismo que demuestran los académicos en sus nominaciones dentro del apartado dramático, se revuelve por completo en la comedia, dónde sí reservan hueco a las novedades más destacadas de la temporada. Una variedad cuyo máximo exponente lo encontramos este año en el apartado de mejor actriz secundaria, con hasta ocho candidatas al galardón. Eso sí, visto el historial de los últimos cinco años, escasas opciones tienen las nuevas incorporaciones: ni Orange is the new black pudo con Modern family.

A continuación, mi apuesta personal en las principales categorías de drama. En verde, los que creo que ganarán; en naranja, los que me gustaría que ganaran.

Mejor drama
  • Better Call Saul 
  • Downton Abbey 
  • Game of Thrones 
  • Homeland 
  • House of Cards 
  • Mad Men 
  • Orange Is the New Black 

Después de haber sido la niña mimada de estos premios durante sus cuatro primeros años de existencia, es de esperar que la academia de televisión norteamericana quiera despedir a Mad men con todos los honores. Lo contrario supondría un extraño precedente. Pisándole los talones, con nada menos que 24 nominaciones, estaría Juego de tronos, que no cesa en su empeño por arrebatarle el trono a las series de culto. Los que no dejan de insistir tampoco son los académicos respecto a Downton Abbey, que cada año logra colarse en la categoría madre a pesar del rumbo cuesta abajo de la serie de época. Por su parte, Orange is the new black pega un brinco de la comedia al drama sin inmutarse. Es lo bueno que tiene moverse en ese complicado terreno de la dramedia. La apuesta por House of cards se mantiene de igual forma que la exquisita calidad de esta joya de David Fincher, mientras que el gran patinazo de las nominaciones llega en forma de novedad: ‘Better call Saul’ ha demostrado que su protagonista (aunque también se encuentre entre los afortunados aspirantes a mejor actor) es el que tiene menos entidad de todo el reparto. Por suerte, la grata sorpresa de una lista con pocos sobresaltos, es ese reconocimiento a la cuarta temporada de Homeland, que una vez más ha demostrado a los escépticos que su fórmula está bien lejos de agotarse.

Mejor actriz de drama
  • Claire Danes, Homeland 
  • Viola Davis, How to Get Away with Murder 
  • Taraji P. Henson, Empire 
  • Tatiana Maslany, Orphan Black 
  • Elisabeth Moss, Mad Men 
  • Robin Wright, House of Cards 

Tres grandes incorporaciones a la lista de nominadas a mejor actriz. Una, Tatiana Maslany, que los seguidores de Orphan black venían reclamando desde los inicios de la serie. Las otras, dos debuts como protagonistas en televisión que han revolucionado por completo la ficción estadounidense, dos torbellinos que han demostrado que el black power ha logrado en la pequeña pantalla lo que jamás consiguió en el cine. Sabemos que los Emmy tienen devoción por Julianna Margulies y Claire Danes. La primera no está este año en la contienda; la segunda se ha marcado unas cuantas escenas para el recuerdo en esta cuarta temporada. Si los académicos deciden no arriesgar con Viola Davis o Taraji P. Henson, quizá vaya siendo hora de reconocer la impecable labor de Robin Wright en House of cards, sobre todo en esta tercera entrega en la que las grietas han aparecido en el matrimonio Underwood. Pero con seis nominaciones infructuosas a sus espaldas, este debería ser el año de Elisabeth Moss.

Mejor actor de drama
  • Kyle Chandler, Bloodline 
  • Jeff Daniels, The Newsroom 
  • Jon Hamm, Mad Men 
  • Bob Odenkirk, Better Call Saul 
  • Liev Schrieber, Ray Donovan 
  • Kevin Spacey, House of Cards 

Lo mismo le ocurre a Jon Hamm. El pobre lleva desde los inicios de Mad men, allá en 2008, intentando subir al escenario para leer su discurso de agradecimiento. Ocho dolorosas nominaciones, una por cada temporada de la serie, que bien merecen ya un reconocimiento, aunque sólo sea por representar a todo un icono de la televisión como es Don Draper. Entre sus contrincantes hay tres nuevas incorporaciones: una merecidísima para Liev Schrieber por Ray Donovan, otra más cuestionable para Bob Odenkirk, que al fin y al cabo ha conseguido que Saul Goodman nos caiga un poquito mejor, y una totalmente inmerecida para Kyle Chandler, no porque su interpretación sea un desastre sino porque el auténtico aliciente de Bloodline es su hermano en la ficción, Ben Mendelsohn. Los otros dos oponentes de Hamm, más veteranos, son también más peligrosos. Jeff Daniels ya sorprendió hace dos ediciones con el máximo galardón por su trabajo en The newsroom. Kevin Spacey, por su lado, lleva ya tres intentos y con el aval bajo el brazo del último Globo de Oro por su incontestable Frank Underwood. ¿A la tercera irá la vencida?

Mejor actriz secundaria de drama
  • Joanne Froggatt, Downton Abbey 
  • Lena Headey, Game of Thrones 
  • Emilia Clarke, Game of Thrones 
  • Christina Hendricks, Mad Men 
  • Uzo Aduba, Orange Is the New Black 
  • Christine Baranski, The Good Wife 

Sin Anna Gunn ni Maggie Smith en la lista de nominadas, nos faltan referencias para saber hacia dónde virarán los académicos en esta apasionante batalla que enfrenta directamente a Cersei Lannister con Daenerys Targaryen. La resolución debería ser incuestionable: la quinta temporada de Juego de tronos es la de Lena Headey y su ya memorable paseo de la vergüenza. No hay más discusión, sobre todo si tenemos en cuenta la innecesaria presencia de Joanne Froggatt por Downton Abbey y la nominación, más bien de relleno, de Christine Baranski (nada me haría más ilusión que un Emmy para la gran Diane Lockhart). Más imprevisibles son las otras dos aspirantes. Uzo Aduba, alias Ojos saltones, ha avanzado en un año de actriz invitada a actriz secundaria y de comedia a drama por Orange is the new black, mientras que Christina Hendricks es otra de las afectadas por la maldición Mad men, esa que afecta por completo a su reparto y que la ha castigado con otras cinco nominaciones previas sin premio gordo. Quizá este sea al año de compensar al enorme casting principal de la serie.

Mejor actor secundario de drama
  • Jonathan Banks, Better Call Saul 
  • Ben Mendelsohn, Bloodline 
  • Jim Carter, Downton Abbey 
  • Peter Dinklage, Game of Thrones 
  • Michael Kelly, House of Cards 
  • Alan Cumming, The Good Wife 

Es, con diferencia, el apartado más interesante de la velada, quizá porque no hay ni un solo puesto que no sea merecido. El más cuestionable, por repetitivo, es el de Jim Carter, pero hay que reconocer que su presencia en Downton Abbey es casi tan imprescindible como la de Maggie Smith. Peter Dinklage mantiene su asiento reservado en la lista de nominados a pesar de que Tyrion no ha sido uno de los grandes protagonistas de la quinta temporada de Juego de tronos. Sólo por su encuentro con Daenerys ya merece toda mención. Alan Cumming, por su parte, vuelve a primera línea con su impagable Eli Gold en The good wife, mientras que Jonathan Banks se enfrenta a su segunda nominación por encarnar, aunque sea en dos series distintas, al ex policía Mike. Los dos recién llegados lo hacen pisando muy fuerte. Michael Kelly ha resucitado, y de qué manera, en la tercera temporada de House of cards y Ben Mendelsohn, como decíamos, es el gran aliciente de Bloodline. Cualquiera de ellos puede y merece ganar.

Mejor comedia
  • Louis 
  • Modern Family 
  • Parks and Recreation 
  • Silicon Valley 
  • Transparent 
  • Unbreakable Kimmy Schmidt 
  • Veep 

Mejor actriz de comedia
  • Lily Tomlin, Grace and Frankie 
  • Amy Schumer, Inside Amy Schumer 
  • Edie Falco, Nurse Jackie 
  • Amy Poehler, Parks and Recreation 
  • Lisa Kudrow, The Comeback 
  • Julia Louis-Dreyfus, Veep 

Mejor actor de comedia
  • Anthony Anderson, Black-ish 
  • Matt LeBlanc, Episodes 
  • Don Cheadle, House of Lies 
  • Louis C.K., Louie 
  • William H. Macy, Shameless 
  • Will Forte, The Last Man on Earth 
  • Jeffrey Tambor, Transparent 

Mejor actriz secundaria de comedia
  • Niecy Nash, Getting On 
  • Julie Bowen, Modern Family 
  • Allison Janney, Mom 
  • Kate McKinnon, Saturday Night Live 
  • Mayim Bialik, The Big Bang Theory 
  • Gaby Hoffman, Transparent 
  • Jane Krakowski, Unbreakable Kimmy Schmidt 
  • Anna Chlumsky, Veep 

Actor secundario de comedia
  • Andre Braugher, Brooklyn Nine-Nine 
  • Adam Driver, Girls 
  • Keegan-Michael Key, Key & Peele 
  • Ty Burrell, Modern Family 
  • Titus Burgess, Unbreakable Kimmy Schmidt 
  • Tony Hale, Veep

jueves, 9 de julio de 2015

For your consideration: 10 escenas de la temporada seriéfila que los Emmy deberían considerar

A sólo una semana para que se den a conocer los contrincantes oficiales que batallarán este año por el máximo galardón televisivo, cuando la suerte ya está echada y los académicos ya se han pronunciado, no está de más destacar algunas de las escenas que, esperamos, hayan tenido en cuenta para tomar sus decisiones. A continuación, diez escenas seriéfilas imprescindibles de la temporada, que destacan no sólo por su intensidad dramática sino también como serias aspirantes a múltiples categorías en los próximos Emmy.

[Contiene spoilers]

10. Better Call Saul 1x06
La escena: Mike se reconoce culpable de la muerte de su hijo.

Dudamos que el spin-off de Breaking Bad corra la misma suerte en los galardones que su serie madre, que se despidió el año pasado por todo lo alto después de tantos años de ninguneo frente a Mad men. La nueva creación de Vince Gilligan demuestra lo que ya nos temíamos, que Saul Goodman no es un personaje con la entidad suficiente como para sostener toda una serie. Sin embargo, Mike, su partenaire en la ficción, protagoniza el mejor capítulo de la primera temporada, cuando se desprende de esa capa de frialdad y se derrumba ante su nuera con un sentido “I broke my boy”. Es evidente que el poco magnetismo de McGill como protagonista hace brillar al resto del reparto.

9. Empire 1x06
La escena: Cookie revela que lleva lencería debajo del abrigo durante una cena familiar.

Ha sido, sin lugar a dudas, el fenómeno de la temporada en Estados Unidos, batiendo récords con cada nuevo episodio y pillando totalmente desprevenida a la cadena Fox, que ya ha encontrado en Empire su nueva gallina de los huevos de oro. Oro puro es precisamente Taraji P. Henson, que de prometedora secundaria en el cine ha saltado directamente a reina de la televisión con ese torbellino llamado Cookie Lyon. Cualquiera de sus apariciones sube el listón de esta imposible, pero efectiva, fórmula dramático-musical, aunque ese “This is an ass!” frente a la nueva novia de su marido es gloria bendita.

8. Halt and Catch Fire 1x09
La escena: Joe observa atónito el primer Mac.

Lograr despertar la curiosidad, incluso el entusiasmo, por algo tan cotidiano y tan incomprensible para la gran mayoría de la audiencia como es la informática ya es todo un logro. Hacerlo además con un cuarteto protagonista perfectamente ensamblado, dignos los cuatro de un galardón, es directamente un milagro. El nacimiento de una era informática que cambiaría por completo nuestras vidas, en plenos años 80, se refleja perfectamente con esta brillante escena en la que Joe McMillan descubre asombrado el primer Macintosh en la Comdex de Las Vegas. Jamás la invención y el emprendimiento se habían mostrado con una dosis de ilusión tan emocionante.

7. The good wife 6x20
La escena: Alicia renuncia públicamente a su cargo como fiscal general del estado.

Tras una quinta temporada insuperable, las críticas no se han hecho esperar a lo largo de esta sexta entrega. Imposible estar a la altura de su predecesora. Sin embargo, es injusto restarle mérito a las nuevas andaduras legales y sentimentales de Alicia Florrick, porque los guionistas han seguido deparándole grandes logros. Uno de ellos es este maravilloso inicio de capítulo, referencia explícita a la primera escena de la serie, cuando Alicia permanecía en un segundo plano durante la comparecencia en la que su marido reconocía los escándalos sexuales. Ahora es ella la que da la cara públicamente y su marido el que observa desde atrás. Intercambio de posiciones que, sin embargo, no se correspondía con un intercambio real de roles en la pareja. La subyugada esposa se mantiene, al menos públicamente, al amparo del macho alfa.

6. The Affair 1x09
La escena: Alison se derrumba ante su psicólogo.

Otra de las sorpresas de la temporada ha sido este thriller intimista que si para algo ha servido, además de para plasmar la subjetividad de la mente humana, es para descubrirnos del todo a Ruth Wilson (sublime también, y radicalmente distinta, en Luther). Los Globos de Oro, siempre más arriesgados que los Emmy, no dudaron en auparla a lo más alto a principios de año. Ahora sólo falta un empujoncito final para que la actriz inglesa despida el año con los dos galardones más prestigiosos de la televisión. Esta escena, en la que por fin extrae el sentimiento de culpa por la muerte de su hijo, es el mejor ejemplo de la delicada actuación de Wilson.

5. Cómo defender a un asesino 1x04
La escena: Annalise Keating se quita la peluca frente al espejo.

Ya no sorprende que intérpretes consolidados en la industria cinematográfica de Hollywood den el salto a la televisión. Pero lo que no es tan habitual es que una actriz sea tan generosa con el público como lo ha sido Viola Davis en la temporada de estreno de Cómo defender a un asesino. Esta loca mezcla de crímenes, sexo y derecho penal, fruto de la mente perversa de Shonda Rhimes, perdería todo su aliciente sin su protagonista. Y prueba de ello es esta sencilla pero impactante escena en la que una mujer madura se despoja sin miramientos de todo artificio. Una decisión valiente, que surgió de la propia actriz, y que supone toda una patada a los cánones de belleza impuestos por la industria del entretenimiento.

4. Homeland 4x08
La escena: Carrie hace que capturen a Saul para salvar su vida.

La protagonista más inestable de la televisión traiciona a su mejor amigo para salvarle de una muerte segura en una de las escenas más adrenalínicas de la temporada. Carrie teledirige a Saul a manos de sus captores talibanes a pesar de haberle prometido que no permitiría que lo volvieran a secuestrar. Lo hace a distancia, mediante drones, como si de la pantalla de un videojuego se tratara. Sólo un ejemplo de acción trepidante para una cuarta temporada que ha demostrado que Homeland sigue en muy buen estado de forma.

3. The Americans 3x06
La escena: Elizabeth y Philip confiesan a su hija que son espías soviéticos.

Probablemente es una de las series más ninguneadas por los Emmy. Hasta que ha llegado esta tercera temporada, impecable, y los críticos se han puesto de acuerdo para reivindicarla. La creación de Joseph Weisberg podría estar nominada en cualquiera de sus categorías pero la pareja protagonista es sin duda el valor añadido en este apasionante thriller de espías soviéticos infiltrados en Estados Unidos. Con Paige en el centro de la trama, la última temporada está repleta de otros grandes momentos, como por ejemplo ese brillante final de episodio en el que Philip se desprende de su peluca frente a la mirada atónita de Martha.

2. The Jinx 1x06
La escena: Robert Durst confiesa accidentalmente que es un asesino.

Ha sido considerada como la confesión más impactante de la historia de la televisión. Y no es una afirmación exagerada. El director de este prodigioso documental seriado, Andrew Jarecki, consiguió lo que la policía estadounidense llevaba años intentando, que el magnate inmobiliario reconociera su triple homicidio con esta espeluznante declaración fuera de cámara: “What the hell did I do? Killed them all, of course”. Pocas veces la televisión ha tenido un impacto tan mayúsculo y controvertido como el que causó esta confesión. Ejercicio brillante de ficción, puesta en escena y periodismo que merece toda consideración.

1. Juego de tronos 5x10
La escena: El paseo de la vergüenza de Cersei.

Escoger una única escena de una temporada repleta de momentos inolvidables (Ver las 10 mejores) es muy complicado, sobre todo porque algunas son incluso más trascendentales para la trama de la serie. Sin embargo, estos minutos de contención y vergüenza en los que la reina madre expía sus pecados frente a una masa furibunda han sido de los más intensos y menos efectistas de Juego de tronos, concediéndole a Lena Headey una oportunidad de lucimiento interpretativo que debería recompensarse sí o sí con el Emmy a la mejor actuación femenina.

miércoles, 17 de junio de 2015

Los 10 momentazos de la 5ª temporada de Juego de tronos

Considerada por muchos como una de las peores temporadas, sino la peor, de la serie, lo cierto es que esta quinta entrega de 'Juego de tronos', la que definitivamente marcaba su propio camino respecto a la novela original, nos ha regalado un buen puñado de escenas para el recuerdo. Son más de diez, más de una por episodio por lo tanto, de manera que ya supera con creces lo que nos ofrecen la gran mayoría de series en la actualidad. A continuación, los 10 mejores momentos, por orden de intensidad, de esta controvertida temporada, los que han marcado a un servidor lo suficiente como para rescatarla de la quema. 

10. Myrcella reconoce a Jaime como su padre (5x10)
Uno de los instantes más intensos de la temporada no ha tenido lugar en el campo de batalla ni ha necesitado recurrir a sanguinarias formas de matar. Ocurrió precisamente en el último episodio, en un barco que partía de Dorne con Myrcella y Jaime Lannister a bordo, cuando la princesa le quita un gran peso de encima a su hasta entonces tío y le reconoce con los brazos abiertos su paternidad. Único (y breve) instante de lucimiento interpretativo de Nicolaj Coster-Waldau, lástima que la magia se mantenga tan sólo uno segundos, los justos hasta que la crueldad vuelve a hacer acto de presencia.

9. La sala de los rostros de Braavos (5x06)
Una de las tramas más soporíferas e improductivas de la temporada, la que nos situaba a Arya Stark en busca de un difuso objetivo en Braavos, guardaba al menos una de las imágenes más bellas de esta quinta entrega, la que nos paseaba por la imponente sala de los rostros de la casa de blanco y negro. No sabemos hacia dónde nos conducirá esta trama, de las pocas que anda un poco más adelantada en la novela que en los libros, pero la recreación de ese océano de caras anónimas ha sido tan inquietante como espectacular. 

8. Muerte de Ser Barristan (5x04)
Uno de los hombres de mayor confianza de Daenerys, fiel seguidor desde el inicio de su travesía por el desierto, muere brutalmente apuñalado en la encerrona que los hijos de la arpía le preparan a él y a Gusano Gris en los callejones de Meereen. Cada aparición de estos guerreros anónimos y encapuchados resulta más aterradora, pero la muerte de Ser Barristan ha supuesto un duro golpe para los lectores de Canción de hielo y fuego. El consejero de Dany permanece vivito y coleando en la novela original.

7. La ofrenda al Dios de la Luz (5x09)
Algo parecido sucede con la hija única de Stannis Baratheon. Su cruel desenlace, quemada en la hoguera como sacrificio para el Señor de la luz, ha supuesto una de las escenas más sobrecogedoras de la serie, sobre todo para los que veíamos en esta pequeña e inteligente dama un futuro más prometedor. Su muerte, además, marcaba un camino de fatalidades para la familia Baratheon. Tras la inutilidad de la ofrenda, Selyse se quita la vida, Melisandre sale huyendo y Stannis se embarca en una batalla suicida en Invernalia que terminará con su vida a manos de Brienne. La batalla por los Siete Reinos cada vez cuenta con menos aspirantes. 

6. Daenerys sale volando (5x09)
Cuando todo parecía perdido para Daenerys, cuando su matrimonio forzado sólo parecía servir para el retorno de la esclavitud y la victoria de los hijos de la arpía, la gran esperanza sobrevuela la arena de combate de Meereen y la rescata de una muerte segura. Drogon, el dragón indomable, se doblega por fin ante su madre, que logra cabalgarlo y salir volando de la carnicería que se desarrollaba a sus pies. La gran amenaza por fin toma forma y nos anticipa lo que está por venir, una gran lucha sin tregua entre dragones y caminantes blancos.  

5. El enlace entre Sansa y Ramsay (5x04)
Si algo ha significado esta temporada es sin duda la consolidación de la hasta ahora pánfila Sansa Stark en uno de los personajes más fortalecidos e interesantes de la serie. Ya apuntó maneras en la cuarta entrega, cuando tuvo que sacar garra para enfrentarse a los celos de su tía, pero los guionistas han querido situarla todavía más entre las cuerdas ofreciéndola en matrimonio al despreciable Ramsay Bolton. Este retorno a Invernalia ha servido para enfrentarla cara a cara a uno de los mayores fantasmas de su pasado, Theon Greyjoy. Un encuentro angustiante, doloroso, pero que puede dar sus frutos. 

4. La batalla de los caminantes blancos (5x08)
Digna de las mejores superproducciones de Hollywood, la batalla final del capítulo 8 se ha convertido en una de las más espectaculares de la serie. El despliegue de medios y de efectos especiales ha crecido en paralelo a la popularidad de 'Juego de tronos', de manera que ya apenas existen trabas económicas para recrear el imaginario de George R.R. Martin. Esta primera demostración de fuerza de los caminantes blancos sólo puede significar un enorme preludio de las grandes batallas que están por venir. 

3. Muerte de Jon Nieve (5x10)
Cuando creíamos que el cupo de muertes de los Stark estaba más que cubierto, llega R.R. Martin y nos sorprende con un nuevo asesinato inesperado, el de otro de los personajes que creíamos esenciales de la serie. El fatal desenlace de Jon Nieve resulta especialmente doloroso, sobre todo por el cómo, la supuesta reaparición de su tío Benjen, y por el quién, sus propios hermanos de la Guardia de la Noche, que quedará de nuevo bajo el amparo de un puñado de mercenarios y de la siempre sospechosa Melisandre. La resurrección es nuestra última esperanza.

2. I am the gift (5x07)
El momentazo que todos esperábamos, el que ya nos avanzaban los propios pósters promocionales de la serie, se produce al fin en el séptimo episodio, cuando Jorah Mormont sale desesperado de las mazmorras de la arena de combate para presentarse ante su amada Daenerys. El encuentro que los libros están postergando para Vientos de invierno se materializa en pantalla, para satisfacción de lectores y seriéfilos, que por fin se enfrentan juntos a lo desconocido. El nuevo entente entre Dany y Tyrion no defrauda a nadie. Los diálogos de estrategia entre ambos son una delicia. 

1. El paseo de la expiación (5x10)
Pocos personajes han tenido una evolución tan interesante y rica en matices como el que obtiene Cersei Lannister, todo un regalo que Lena Headey ha sabido aprovechar. Esta última escena de expiación, un tormento de humillación para su orgullo, se convierte automáticamente en una de las más satisfactorias de toda la serie, tanto por su intensidad dramática como por la capacidad de generar empatía en el espectador hacia uno de los 'malvados' oficiales de esta ficción. 

martes, 16 de junio de 2015

Juego de tronos season finale: La temporada del desconcierto

[Contiene spoilers de toda la quinta temporada]

Se han atrevido. Parecía que no serían capaces de llevar a cabo una de las decisiones más traumáticas de George R.R. Martin en el quinto volumen de Canción de hielo y fuego. Podrían haberse escudado en su anuncio de que la serie seguiría por otros derroteros. Pero finalmente los guionistas de Juego de tronos prefirieron ser fieles a la novela original en uno de sus puntos más controvertidos: la cruel e injusta muerte de Jon Nieve a manos de sus hermanos juramentados. Ni siquiera las encuestas que consideraban a Kit Harington como el actor más sexy de esta superproducción de la HBO los ha frenado para finiquitar a otro personaje emblemático de la saga. La mala racha sigue persiguiendo a los Stark. 

Juego de tronos se despedía con uno de los episodios más mortíferos, quizá no tanto en cuanto a cantidad pero sí desde luego en cuanto a trascendencia de las víctimas. No sólo ha caído uno de los ejes de la trama, Jon Nieve. También se han quedado en el camino Myrcella, con todas las consecuencias que puede acarrear en la ya de por sí tensa relación entre los Lannister y los Martell; Selyse, que no pudo superar la devastadora muerte de su hija Shireen, y, sobre todo, Stannis Baratheon. En sólo dos episodios, los guionistas han borrado de un plumazo a uno de los más serios candidatos al Trono de Hierro. ¿Resolución precipitada o más bien inacabada? La imagen explícita de Brienne de Tarth vengando la muerte de Renly no se ha producido, así que no sería del todo descartable un cambio repentino de rumbo para el mayor de los Baratheon. 

Puede que esta quinta temporada no haya sido la más redonda de la serie, desde luego no la más coherente, pero nadie puede negarle el mérito a los tres últimos capítulos, que han vuelto a situarla en los más altos niveles de impacto. Este último episodio ha servido para confirmar tanto los logros como los fallos de la última entrega y sobre todo para despertar a los personajes que han permanecido aletargados durante buena parte de los capítulos previos. El mejor ejemplo lo encontramos en el propio Jaime Lannister, que hasta la season finale no ha tenido ni una sola escena relevante en la trama. Los guionistas han enmendado el error a última hora regalándonos el momento más romántico de la temporada, el de una hija reconociendo con los brazos abiertos su paternidad. Lástima que segundos después unas gotas de sangre resbalando por la nariz de la joven interrumpieran tan mágico instante. Y lástima que tanto ruido mediático en nuestro país a propósito del rodaje de la serie en Sevilla sólo haya dado para ese impacto final y para presentarnos a unas, por el momento, descafeinadas Serpientes de Arena.

Otro de los personajes de perfil bajo durante esta temporada ha sido precisamente la compañera de viaje de Jaime en aquel largo camino desde el Norte hasta Desembarco del Rey. La entrañable Brienne de Tarth, siempre deambulando entre los traumas infantiles y su sentido del deber, ha sido relegada a mera observadora en la distancia de las penurias de Sansa Stark. Hasta que el destino le planta delante a Stannis Baratheon y puede acometer su último acto de justicia. O puede que no. Alguien deberá vengar el sacrificio de Shireen y la huida final de Melisandre. 

Pero la que se ha llevado la palma en cuanto a pérdida abismal de popularidad y de carisma es Arya Stark. Su andadura en Braavos, que se aventuraba tan prometedora al finalizar la cuarta temporada, ha terminado siendo un soporífero aprendizaje para convertirse en alguien sin rostro que sólo revivió anoche con la sanguinaria muerte del primero de su lista y con su repentina ceguera. Está claro que la sumisión no le sienta nada bien al personaje. 

En cambio, a quién le ha sentado fenomenal la temporada es a su hermana Sansa, la que durante muchos episodios fue la mojigata oficial de la serie. Los guionistas han sido muy crueles con ella, tanto que la han obligado a casarse con el malvado Ramsay Bolton, abriendo un sugerente desvío respecto a los libros. Tanto sufrimiento, tanto dolor, han curtido como nadie a la hija mayor de los Stark, convirtiéndola de repente en uno de los personajes más prometedores de la trama. Tras ese tenso reencuentro con Theon Greyjoy,, degradado ahora a Hediondo, parece que el destino les ha obligado a saltar juntos al vacío para enfrentarse a un destino de lo más incierto. 

Mientras, en las Ciudades Libres, la andadura de Daenerys regresa a la casilla de salida, situándola de nuevo como la gran khaleesi de los dothrakis. Su travesía por el desierto sigue bien lejos de ser triunfal, sobre todo ahora que Drogon se encuentra herido, pero Meereen parece que ha quedado en las mejores manos, las de Gusano Gris, Missandei y, sobre todo, de Tyrion Lannister (junto a la supervisión de Varys), en uno de los anticipos de la novela original más prometedores. La madre de dragones se despide de nuevo rodeada de una masa entregada a la causa, confirmando que es la protagonista con más expectativas de toda la serie. 

Pero la que sin duda ha sido la gran escena de este último capítulo, como ocurría también en la lectura de Danza de dragones, es ese camino de la vergüenza, ese camino de la expiación, de Cersei Lannister hacia la Fortaleza Roja. Despojada de toda ropa, insultada, vejada por su propio pueblo, la reina madre expía sus pecados tragándose todo su orgullo para poder volver a palacio. Lena Headey termina así matizando todavía más y mejor a uno de los personajes más imprescindibles de Juego de tronos. Sólo hay que ver cómo la acogerá su entorno tras tamaña humillación y qué destino marcarán para ella esos gorriones a los que dio alas en su particular estrategia para conservar el trono. Con Vientos de invierno o sin ellos, es evidente que la serie ha emprendido su particular camino hacia un destino tan desconcertante como atractivo. Lectores y seriéfilos ya jugamos en la misma liga. 

miércoles, 3 de junio de 2015

Mil maneras de inquietar

Estamos tan acostumbrados a que el cine nos indique cuándo llorar, cuándo reír y, en este caso, cuándo gritar, que no sabemos cómo reaccionar cuando una película rompe los moldes prefabricados de la industria del espectáculo. It follows quiere infundir miedo, pero no quiere hacerlo bajo los cánones habituales del género, valiéndose de las herramientas que se saben eficaces. No renuncia a los sustos, a los golpes de efecto, a los efectos de sonido, a la banda sonora. Pero los reformula, los reinterpreta, para proponer una visión actualizada del terror. Puede que para algunos no resulte tan placentera, pero al menos asume un riesgo que merece la pena explorar. 

Pocas propuestas a priori más disciplinadas logran el estado de inquietud que desprende esta cinta del prácticamente debutante David Robert Mitchell (El mito de la adolescencia). Su mérito no recae tanto en un planteamiento ingenioso, en un punto de partida intrigante (que también) sino en una puesta en escena meticulosamente estudiada, perfectamente planificada, para crear una atmósfera de tensión y de angustia muy difícil de alcanzar. Una apuesta por la cotidianidad, por un pánico casi costumbrista, que seguro costará asimilar. 

Porque esta reinvención de la estética ochentera puede provocar rechazo en parte de la platea, a la que es probable que se le pongan los pelos como escarpias, no por lo terrorífico de las situaciones, sino por esos planos contemplativos, por esos travellings insistentes, esos zooms demodés. No se han enterado. Que los 80 han resucitado en el cine, hace años que lo estamos viviendo, desde la maravillosa Drive a la más reciente The guest. Mitchell lo que ha hecho es encajarlos en el subgénero del terror psicológico, ese que sugiere más que muestra, de manera que todos esos planos, todos esos travellings y zooms imposibles forman parte de una orquesta que dirige con maestría la banda sonora. 

Más que las interpretaciones, más que la puesta en escena, más incluso que las ocurrentes secuencias con las que nos deleita esta película, luce la impecable banda sonora, que cumple a la perfección con su función. Música ochentera pero alternativa, minimalista, a cargo de Rich Vreeland que tanto podría servir para una sesión del Sónar de Barcelona como para sumergirnos en esta pesadilla agorafóbica, en la que el mal tiene mil caras y viene de todas partes. Una amenaza constante que convierte la vida de sus víctimas en todo un infierno, enfrentadas a lo desconocido desde una impotente soledad.

It follows contiene más escenas memorables que muchas de las cintas recientes del género. Ya el primer planteamiento de esta particular maldición sexual, que hará las delicias de los más puritanos, se expone en una tensa huida sobre silla de ruedas. Otra escena en un lago, cuando los efectos especiales hacen acto de presencia, es otro ejemplo de adrenalina perfectamente dosificada. Pero es en los minutos finales, en el interior de una piscina, cuando la película alcanza cotas de obra maestra, en un claro homenaje al brillante desenlace de Déjame entrar. Otra atípica cinta de terror que revitalizó el subgénero vampírico. La muestra de que en esto de asustar no está todo inventado. 

miércoles, 13 de mayo de 2015

The good wife 'season finale': ¿Queremos final?

[Contiene SPOILERS de toda la sexta temporada]

Que los King no se han portado demasiado bien con uno de los personajes revelación de la última década televisiva lo reconoce hasta la propia afectada. Archie Panjabi confesaba en una entrevista reciente para Entertainment Weekly que su papel no ha sufrido la mejor de las evoluciones. De ganar el Emmy por su arrolladora interpretación en la primera temporada de The good wife ha terminado por convertirse en la chica de los recados, en una especie de autómata ensombrecida por el resto del reparto de la serie.

Por suerte, los guionistas repararon el daño en la season finale, cuando Kalinda aparece repentinamente en la barra del bar y comparte sus últimos tequilas con Alicia, la amiga que formó parte de la mejor etapa de su vida. La investigadora, por tanto, ni se despide de la audiencia por la puerta grande ni por la de atrás pero al menos protagoniza la escena más entrañable del capítulo final.

El ascenso profesional de Alicia Florrick, su creciente ambición, han ido en detrimento del que fue su mayor apoyo. Kalinda es el ejemplo perfecto de hasta qué punto The good wife es única perfilando grandes secundarios pero también desigual a la hora de rematarlos (ahí están también la entrañable y desaparecida Robyn o la suegra de Alicia para cerciorarlo). En el núcleo duro y en los personajes esporádicos es donde la serie demuestra el máximo de sus respetos.

El retorno de Charles Lester, el execrable abogado de Lemond Bishop, en este último episodio representa perfectamente ese punto fuerte de la serie, capaz de dibujar grandes rasgos de personalidad en pequeños papeles secundarios. La lista de eventuales imprescindibles en The good wife es tan larga que no existen categorías suficientes en los Emmy para recompensarla.

Los cabezas de cartel, como decíamos, son también los grandes mimados por parte de los guionistas. Si a Will Gardner le brindaron el año pasado la mejor etapa de la serie y una de las mejores salidas de la historia de la televisión, esta sexta temporada ha ido poniendo entre las cuerdas a Diane Lockhart (y sus batallas dialécticas con los republicanos) y, sobre todo, a Cary Agos, que marcó los potentes capítulos iniciales con su inculpación en los negocios turbios de Bishop.

Porque si en algo siguen demostrando maestría los King es en su capacidad de revolucionar el status quo, de jugar hasta el límite con el entramado judicial y político que han ido construyendo. Campañas, elecciones, nuevos bufetes, estrategias, sorprendentes intercambios de socios. Las fórmulas parecen ilimitadas. Pero si las teorías sobre el número de palabras en los títulos son ciertas y la serie acaba finalmente en su próxima temporada, debemos empezar a pensar que la carrera hacia la presidencia de los Estados Unidos de Peter Florrick será el punto culminante con el que la serie dará su adiós definitivo.

La campaña de Alicia para fiscal general del estado ha centrado buena parte de las tramas de esta sexta temporada y nos ha deparado algunos de sus grandes momentos, desde la negociación con los donantes hasta el debate con su oponente Frank Prady. Pero, sobre todo, la serie suma enteros y mucho humor inteligente con la presencia del ya imprescindible Eli Gold y su hija Marissa, el personaje revelación de la temporada. El nuevo reto presidencial, con la oposición frontal de Alicia, promete nuevos y sugerentes encontronazos entre la cada vez menos dócil esposa y el asesor de campaña.

Recientemente anunciada su renovación, The good wife parecía por momentos dirigirse hacia su final definitivo en esta sexta temporada. El capítulo The deconstruction, sin ir más lejos, empezaba con una referencia explícita al inicio de la serie, cuando una compungida Alicia permanecía en un segundo plano durante la rueda de prensa posterior a los escándalos sexuales de su marido. Esta vez, era Peter el que la acompañaba durante su renuncia pública al cargo tras las acusaciones de fraude. Intercambio de posiciones que, sin embargo, no se correspondía con un intercambio real de roles en la pareja. La subyugada esposa se mantiene, al menos públicamente, al amparo del macho alfa.

Puede que la sexta no haya sido la mejor ni la más coherente de las temporadas de The good wife, sobre todo tras la cúspide del año anterior, pero aún así nos ha seguido regalando capítulos inmejorables como Mind’s eye, cuando una afónica Alicia prepara la entrevista más crucial de la campaña imaginando todos los escenarios posibles. El ingenio no parece agotarse. Como alicientes para otoño ya disponemos de la tensión sexual no resuelta con Finn y esa maravillosa vuelta de tuerca que supone la nueva alianza con Louis Canning. De seguir a este ritmo y nivel, larga vida a los Florrick.