
Promete ser una de las películas del año y precisamente por ello su fecha de estreno se ha convertido en un campo de batalla entre sus productores.
El lector podría ser una de las claras candidatas a la próxima edición de los Oscars, motivo suficiente para que Harvey Weinstein (ese temido productor experto en destrozar filmes como
Gangs of New York) insistiera en estrenarla antes de finalizar el año.
Scott Rudin, que justo se llevó la estatuilla el año pasado por
No es país para viejos, prefería esperar al 2009 para, entre otros motivos, evitar enfrentarse a
Doubt (con Meryl Streep en el papel de una monja que acusa a un párroco de abusos sexuales a un menor negro) y
Revolutionary Road (el esperado reencuentro entre Leonardo diCaprio y Kate Winslet, también protagonista de
El lector). Finalmente, Rudin ha abandonado la producción y Weinstein se ha salido una vez más con la suya:
la cinta se estrenará en Estados Unidos el 12 de diciembre, justo para meterse de lleno en la carrera de unos Oscars que, este año sí, prometen.

Las prisas en la post-producción pueden jugar en contra de un proyecto que contiene, hasta ahora, todas las bazas para triunfar en los premios de la Academia de Hollywood. Por un lado, la pareja protagonista: Ralph Fiennes y Kate Winslet, nominada en cinco ocasiones pero injustamente ignorada en todas ellas. Este año, con dos posibles candidaturas, puede convertirse en la gran protagonista de la noche. Por otro lado,
el director, cuyos dos primeros largometrajes no podían dejar el listón más alto. Stephen Daldry ha realizado dos de mis películas favoritas, Billy Elliot y Las horas. Por último, una música a cargo de nuestro ya consolidado Alberto Iglesias.
Otro de los motivos que harán que los académicos se pirren por
El lector es la
lograda transformación de la protagonista (todos sabemos, y Daldry especialmente, por qué Nicole Kidman se llevó el gato al agua con
Las horas). Winslet se somete a esas interminables horas de maquillaje para encarnar a su personaje en edad avanzada, aunque de bien seguro no será el único motivo por el que merezca ser recompensada. Su personaje es ambiguo, de una fuerza y frialdad inhumanas y plagado de momentos que una actriz de su calibre sabrá aprovechar.

Por suerte, Kidman rechazó el papel. Su cada vez más inexpresivo rostro y su delicadeza y fragilidad extremas no casaban con el personaje al que finalmente ha dado vida Kate Winslet.
Hanna Schmitz, supervisora de billetes en los tranvías de Heidelberg, es una mujer fuerte, muy orgullosa y con pasado oscuro que un buen día comienza una tórrida relación con un joven quinceañero al que asistió en su casa tras vomitar en la calle. El erotismo de alto voltaje y los cambios de humor de la mujer madura son los protagonistas de la primera parte del libro, que finaliza en el momento en que Hanna desaparece de su vida en un instante.
Unos cuantos años más tarde, el joven Michael Berg culmina sus estudios de derecho asistiendo a uno de los múltiples
juicios que se celebraron en Alemania por crímenes de guerra relacionados con el Tercer Reich. En el banquillo, unas guardianas del campo de concentración de Cracow acusadas de dejar morir quemadas en una iglesia a decenas de judías a su cargo, y entre ellas, Hanna Schmitz. El relato cambia radicalmente de tercio para profundizar en esa difusa frontera entre el bien y el mal.

La novela original es quizá la gran baza de
El lector. Escrita por el juez alemán Bernhard Schlink, proporciona un material intachable a David Hare, el guionista que ya hizo milagros con la adaptación de
Las horas, de Michael Cunningham. Sin esperarlo,
nos encontramos de nuevo ante una película sobre la II Guerra Mundial pero desde una perspectiva casi desconocida, en la que se mezcla el dilema moral ante uno de los episodios más terroríficos que ha dado la humanidad y el más puro romance. Una historia de amor atípica fragmentada en tres etapas distintas en la que también interviene la historia en mayúsculas y que culmina en un final conmovedor.
Ahora lo único que queda por saber es quien ganará en esta lucha por la estatuilla dorada, si Kate Winslet en su reencuentro con DiCaprio en una película dirigida por su marido o Kate Winslet en un papel de tantos matices y transformaciones como el de Hanna Schmitz.
La noche del 22 de febrero de 2009 promete.
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