Ir al contenido principal

Las 12 mejores escenas de Breaking Bad a las puertas del ansiado final

Nueva fecha para marcar en la historia de la televisión. El próximo 29 de septiembre finaliza Breaking bad, que sin desvelarnos todavía su desenlace ya se ha hecho un hueco en el olimpo de las grandes series, ese lugar sagrado donde cohabitan Los soprano y The wire. Si se mantiene el nivel de esta quinta temporada, el capítulo promete despedirse por todo lo alto. Pero en caso de que Vince Gilligan, su creador, no cumpla con las enormes expectativas, puede descansar tranquilo. Nos deja para el recuerdo una retahíla de escenas memorables. Lo que viene a continuación no es más que el botón de una muestra inabarcable de grandes momentos.


1. Primera escena (1x01 - Pilot)
Si la regla de oro de toda novela es captar al lector desde la primera frase, desde luego esa pareció ser la consigna seguida también por Vince Gilligan en Breaking bad. Un hombre en calzoncillos y una máscara antigás conduce histéricamente una autocaravana por una carretera desierta de Nuevo México. A su lado, el copiloto permanece inconsciente, con la cabeza en el salpicadero después de que el vehículo colisione en una zanja. Es nuestro primer y chocante contacto con Walter White, el profesor de química que terminará convirtiéndose en el rey de la metanfetamina. Este lugar dónde comenzó todo volverá a ser un referente en la serie, dando nombre a un capítulo de la quinta temporada (To'hajiilee) y sirviendo como escenario para el siguiente, el aplaudido Ozymandias, que justo comienza con un flashback en el que Walt, Jesse y la autocaravana se van desvaneciendo hasta la cruda realidad del presente.

2. La campana de Héctor Salamanca (2x02 - Grilled)
El primer contacto con el narcotráfico mexicano lo tienen Walt y Jesse a través de Tuco Salamanca, uno de los personajes más peculiares e inolvidables de la serie. Pero casi tanto o más impagable que Tuco es su tío Héctor, que postrado en una silla y sin poder hablar, se comunica a través de una campanilla, con la que ha protagonizado momentos clave en Breaking bad. Uno de ellos, hilarante a más no poder, ocurre en una cabaña, cuando el minusválido va advirtiendo a su inestable y colocado sobrino de las intenciones de Walter y Jesse. Héctor Salamanca y su artilugio han despertado tantas simpatías entre la audiencia que incluso son protagonistas de homenajes como este en las redes.

3. La autocaravana, desguazada (3x06 - Sunset)
En una de las escenas más bellas y melancólicas que se recuerdan. Con la canción He venido a decirte de fondo, Walter y Jesse se deshacen del que ha sido su laboratorio hasta entonces. Lo hacen en el desguace donde minutos antes casi son descubiertos por Hank, hasta que a Walter se le ocurre distraer a su cuñado con una desafortunada llamada. Desde el interior de la caravana somos testigos de su destrucción y también de un punto y aparte irreparable en la trama. Con la desaparición de este icono, Breaking bad traspasa la frontera del humor negro a la más cruda oscuridad.

4. Asedio a Hunk (3x07 - One minute)
Un minuto es el tiempo que una llamada anónima le advierte a Hunk que dispone antes de que dos individuos, los primos Salamanca, terminen con su vida en el aparcamiento de un supermercado. Es una de esas escenas marca de la casa con la dosis de tensión extrema, irrespirable. Aunque Hank consigue reaccionar a tiempo y terminar con la vida de los dos sanguinarios, recibe dos disparos que le postrarán en la cama durante varios episodios. El tiempo suficiente para aficionarse a las piedras y para afinar su instinto policial.

5. Jesse dispara al químico (3x13 - Full measure)
La tercera temporada de la serie finaliza con esta reveladora escena, en la que se hace patente la diferencia que existe a nivel de escrúpulos entre Walter y Jesse. Mientras el jefe no duda en terminar con la vida de Gale, su sustituto en el laboratorio de Gus, para salvar el culo, Jesse nos mantiene en vilo cuando acude a su casa para ejecutarle. El químico (impagable también su vídeo casero cantando) ruega por su vida, él duda impotente con lágrimas en los ojos. Pero finalmente opta por la supervivencia, aunque el trauma de haber acabado con la vida de un inocente le torture durante buena parte de la siguiente temporada.

6. Walt a Skyler: "Yo soy el que llama a la puerta" (4x06 - Cornered)
Definitivamente, la cuarta temporada es en la que Walter se va desquitando de la máscara, al menos de cara a su mujer, que a pasos forzados va descubriendo la dura realidad de su compañero de alcoba. Tratando de asimilar que su marido es un traficante de drogas y un asesino, intenta justificarlo creyendo que está recibiendo amenazas y que en realidad lo que busca es entregarse a Hank. La frase lapidaria que le contesta Walter es absolutamente reveladora de su complejo de inferioridad: "No estoy en peligro, Skyler. Yo soy el peligro. Un tipo abre su puerta y le disparan. ¿Tú crees que ese soy yo? No. Yo soy el que llama a la puerta".

7. Pelea entre socios (4x09 - Bug)
La táctica de Gus de enfrentar a Walter y Jesse hace efecto, cuando comienzan a aflorar las desconfianzas entre ambos. Jesse empieza a sentirse respetado como hombre de confianza del dueño de Los pollos hermanos, mientras que Walter se siente acorralado y amenazado ante la nueva situación, hasta el punto de ponerle un rastreador a su compañero para averiguar por qué no ha envenenado todavía a Gus. Cuando Jesse se entera, se enzarzan en una violenta pelea, que marca el inicio de un camino sin retorno hacia la enemistad entre los que un día fueron socios y amigos.

8. Walt, histérico en el sótano (4x11 - Crawl space)
Otra de esas escenas cargadas de histeria y tensión, acompañadas de una banda sonora que tampoco ayuda a apaciguar los ánimos. Walter ha tomado la decisión de desaparecer junto a toda su familia ante la amenaza de Gus, pero cuando accede al sótano de la casa se da cuenta de que falta buena parte del dinero guardado. Skyler le confiesa que ha tenido que comprar el silencio de Ted, ante lo que Walt reacciona con una risa histérica. Mientras, suena el teléfono. Es Marie, que deja un mensaje en el contestador diciendo entre lágrimas que el cartel planea atacar de nuevo a Hank. Uno de los muchos ejemplos de escenas taquicárdicas en Breaking bad.

9. La muerte de Gus (4x13 - Face off)
A Gustavo Fring había que despedirlo con todos los honores, y sin duda su muerte es de las más gozosas de la serie, con la presencia indispensable de Héctor Salamanca y su campanilla. El ex líder del cartel mexicano por fin se digna a mirar a los ojos a su contrincante, aunque sólo sea para dedicarle el corte de mangas definitivo, en forma de bomba casera en su bombona de oxígeno. El plano posterior nos muestra a Gus saliendo por su propio pie de la habitación del geriátrico. Parece que ha sobrevivido. Pero a continuación, la cámara se desplaza y nos muestra su medio rostro esquelético. Se anuda la corbata por última vez y se desploma. Brillante.

10. El encuentro en el garaje (5x09 - Blood money)
Sólo la quinta temporada merecería otro especial con los 10 mejores momentos. Porque los hay. Pero el momentazo que todos esperábamos y que la serie afronta con valentía y a cara descubierta es este primer enfrentamiento entre los dos cuñados una vez desvelada toda la verdad. "Todo el tiempo has sido tú, hijo de puta" le suelta Hank a Walter después de propinarle un puñetazo. "No te reconozco", le confiesa con dolor, tras lo cual Walter no se achica y le suelta "Si eso es cierto, si no sabes quien soy, entonces quizás tu mejor opción sería andarte con cuidado". Ya no hay vuelta atrás. A Walter ya todo se le ha girado en contra.

11. Jesse descubre la verdad sobre el ricino (5x11 – Confessions)
Es probablemente uno de los finales de episodio más impactantes, con un Jesse absolutamente desbocado después de descubrir la implicación de Walt en el envenenamiento del pequeño Brock. Justo antes de subirse a la furgoneta roja hacia una nueva vida, el paquete de cigarros le hace atar cabos y desplazarse corriendo al despacho de Saul para descargar su ira sobre el abogado. Pero su siguiente objetivo es la casa de Walt, a la que acude con un bidón de gasolina dispuesto a quemarla. La actuación de Aaron Paul, los movimientos histéricos de la cámara y el empleo de la banda sonora componen otra de las mejores escenas de la serie.

12. Pelea en casa de los White (5x14 – Ozymandias)
Siete minutos dura esta secuencia de infarto en la que se plasma sin tapujos la decadencia en el seno de la familia White. La muerte de Hank es la gota que colma el vaso de la paciencia de Skyler, que no duda en coger un cuchillo de la cocina para terminar con la espiral de violencia de su marido. El cuchillo, sin embargo, desencadena una brutal pelea entre el matrimonio, que termina con una llamada de Walter Jr. a la policía y con el padre saliendo por la puerta con Holly en brazos. La persecución de Skyler por la calle reclamando a la niña, como en su día lo fue también el intento de Marie, es absolutamente desgarradora.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
hace poco he empezado a ver la serie.
Esta semana he visto la 2ª temporada entera y voy por el 3x08, he ido rápido porque he estado en casa un poco enfermo..XD..
solo he leído hasta lo que he visto, el 3x13 ya no lo he leído.

M esta gustando bastante la serie.

jesn/larryjr
POLE.T. ha dicho que…
Pues prepárate, porque lo mejor está por llegar!

Mejor ya?
Anónimo ha dicho que…
Si, virus estomacal.

La niña con la suegra casi todos los días. por eso pude adelantar en series.

Saludos.

jesn/larryjr

Entradas populares de este blog

EMMYS 2016: Las nominaciones ideales en Drama

Un año más, los Emmy anuncian sus nominaciones rodeados de las inevitables polémicas por sus destacadas ausencias. Esta edición no iba a ser menos. Los olvidos nuevamente han sido más sonados que los aciertos, movidos por una inercia que suele ser la tónica en los premios más importantes de la televisión mundial. Sin embargo, esta vez los académicos han decidido dar una alegría a aquellos que veníamos reivindicando The Americans como una de las mejores series actuales. Tanto la creación de Joe Weisberg como sus protagonistas, Keri Russell y Matthew Rhys, han logrado por fin el reconocimiento de unos galardones que los han ignorado sistemáticamente durante sus tres primeras temporadas. Son la excepción de unos Emmy que han decidido pasar de largo nuevamente de The Affair y The Leftovers, sin duda, dos de las producciones más destacadas en los dos últimos años. Por eso mismo, y por otros importantes resbalones, ahí van mis nominaciones ideales en la categoría dramática.

MEJOR SERIE DRAM…

Un Eastwood de retirada

Clint Eastwood ya está de vuelta de todo. Le importa un pimiento si su apoyo a Donald Trump le comporta enemigos o si su definición actual de la generación de mariquitas traspasa lo políticamente correcto y ofende al personal. Tampoco su filmografía parece importarle demasiado. Pocos reparos ha tenido en presentar auténticos bodrios como Jersey boys o cintas mediocres como Más allá de la vida o El francotirador. En su historial ya se encuentran Los puentes de Madison, Sin perdón, Mystic River o Million dollar baby. Ya no necesita reivindicarse. Mucho menos con 86 años, la edad suficiente para restar trascendencia a esta época de polémicas efímeras. El actor ya se labró su carrera como director y ahora corresponde al público determinar si su talento sigue en forma o se mantiene gracias a una base de fieles seguidores.

Sully corresponde a esa cada vez más amplia y frecuente lista de películas en su carrera que simplemente alcanzan la corrección, adoptando ese tono grandilocuente y pat…

MOONLIGHT | Camaleón a la fuerza

Una historia sobre homosexualidad dentro de la comunidad negra parecía una vuelta de tuerca, un quién da más dentro del cine de denuncia social que podría suponer el reclamo perfecto para una Academia de Hollywood deseando resarcir sus pecados discriminatorios. Por suerte, Moonlight no pertenece a ese grupo de cintas que buscan a toda costa la exaltación, que se convierten en estandartes de la lucha contra la opresión de la hegemonía blanca y heterosexual. La propuesta de Barry Jenkins es mucho más valiosa, ya que con su premisa y, sobre todo, su puesta en escena, logra abarcar un sentimiento prácticamente universal, el del miedo a la propia identidad.

Little, Chorin y Black no son sólo los tres actos en los que se divide la trama sino las tres fases de un complicado proceso de asimilación personal, el que sufre un niño, adolescente y adulto lidiando consigo mismo y su entorno de barrio marginal en Miami. Esta vez la marginación no surge del racismo sino desde dentro, desde el propio …