Ir al contenido principal

Ideal para parejas

Es curioso el mecanismo psicológico de los celos. Ciega a quien los padece de manera obsesiva pero desaparecen por completo en cuanto la víctima pasa a ser verdugo. Son tan subjetivos que nunca se miden con el mismo rasero. Justamente lo que le ocurre a la protagonista de Sólo una noche. Le atormenta la sola idea de que su marido vaya de viaje de negocios con una explosiva compañera que evidentemente le gusta. Sus celos son más o menos fundados. Pero en cuanto aparece un viejo amor que marcó su vida se le activa un deseo oculto y se desvanecen los miedos.

La amenaza que tambalea los cimientos del matrimonio se encuentra en ambos lados de la pareja. Y ahí es donde radica precisamente el atractivo de una película que aborda el tema de la infidelidad con suma eficacia. Logra situar al espectador en todos los ángulos de este cuadrado amoroso, hasta el punto que resulta sencillo empatizar con cualquiera de las cuatro posturas. Porque los matrimonios no son entes impermeables. Están repletos de miedos, inseguridades y pensamientos ocultos.

Keira Knightley es la que mejor refleja las contradicciones de la vida en pareja. Entra en cólera por el bombón que ronda a su marido, sabe que existe una atracción mutua entre ellos y le da rabia que le ocultara su existencia precisamente para evitar la inevitable bronca posterior. Pero ay, cuando entra en escena un amor que mantenía adormecido en un rincón de su cerebro… O escondido en forma de fotografía entre las páginas de un libro… Es fantástica la escena en que ella elige con sumo cuidado la ropa interior que llevará al encuentro con él. Encuentro que por supuesto mantendrá oculto a su marido.

Mientras, el esposo se siente culpable desde el momento en que conoció a su nueva compañera, ataviada con el físico de Eva Mendes. Quiere a su mujer pero no puede evitar una atracción física que, para colmo, es correspondida. Consumido por los remordimientos, sabe que este viaje es como jugársela a los dados. ¿Cómo contener un impulso sexual irrefrenable?

El rol de los otros (así serían llamados) también tiene miga. Por aquellas cosas de las convenciones sociales, estoy convencido de que el personaje de Eva Mendes se juzgará de forma menos benevolente que el de Guillaume Canet, aunque ambos encarnen el objeto de deseo prohibido. De la misma forma, y sin desvelar el argumento de la película, pondría la mano en el fuego a que más de la mitad del aforo condena una infidelidad mucho más severamente que otra.

Para reflexionar y debatir precisamente está Sólo una noche. El filme de la debutante Massy Tadjedin prefiere detenerse en los estímulos y las indecisiones de cada uno de sus personajes antes que recrearse en las infidelidades propiamente dichas. Un elegante juego de secuencias nos conduce de un frente a otro en esa noche fatídica, mientras nosotros en la butaca nos sumergimos de lleno en el mar de sentimientos encontrados en el que viven sus protagonistas.

Sólo una noche es una cinta de detalles sin grandes alardes. La cara de satisfacción de Keira Knightley mientras flirtea con su antigua conquista o un zapato de tacón descubierto a última hora son mucho más sugerentes que las escenas de gran carga dramática que suelen explotar este tipo de filmes. Los diálogos, que abordan sin tapujos la situación (impagables las intervenciones del amigo editor), se unen también a un guión inteligente, estimulante, y que sin duda puede llegar a serlo mucho más con un visionado en pareja. El debate, desde luego, está garantizado.

Comentarios

Izengabe ha dicho que…
No me motiva, así a primera vista parece un poco empalago, y Keira me encanta, pero ya sabes, tengo tantas películas (y cada vez más series) acumuladas, que no creo que en su momento haga hueco para esta
Pol Morales ha dicho que…
A mi me encantó, sales del cine con muchas ganas de comentar todo lo que ha pasado por tu mente. Pero creo que no te voy a insistir con esta. Algo me dice que no te gustará... O eso puede que te motive más! jajaja
quest ha dicho que…
Me he esperado a VER esta peli para leer el post y comentarla. Y tengo que decir que me ha gustado. El final, con ese corte, me ha parecido estupendo. Muy en la línea de toda la peli, que lo aborda todo con una sencillez y claridad que no necesitamos un final más elaborado.

Eso sí, creo que en eso de qué infidelidad es la que crees que la gente denunciaría más puede que te equivoques. En el fondo somos unos románticos, jaja.

Y sí, sin duda es una peli para hablar de ella tras haberla visto.

He conseguido sorprenderte, eh?? jaja
quest ha dicho que…
Que sepas que acabo de leer otra crítica sobre esta peli que me ha gustado más. Una visión más profunda sobre el tema del film y sobre todo, sin dar tantos detalles del argumento.

Peligra tu reinado, jaja.

;)
Pol Morales ha dicho que…
De pasta de boniato me he quedado!! Quiero más detalles de esa visita al cine!

SPOILER: Entonces crees que a la gente le caerá mejor Eva Mendes y que condenarán más la actitud de Keira? Yo diría que no. Es lo deseable, pero se condena antes el acto físico que el psicológico, aunque este sea mucho más intenso. Keira me parece lo peor de lo peor! Lo suyo es un doble engaño. Y eso de guardar la foto del ex en un libro oculto...

Una crítica mejor?? Imposible! Donde??? jajaja

;)
quest ha dicho que…
Ya te daré datos sobre el visionado, jeje.

SPOILER: Sí, creo que públicamente la gente denunciaría más el tema sentimental que el físico... quedas mejor. E insisto: Somos unos románticos. Aunque si hay que escoger, por reputación la mayoría preferiría que su pareja le hiciese lo de Keira y no lo del otro. Porque socialmente lo segundo supone llevar cornamenta y escarnio público y lo primero no, es más profundo y fácil que nadie se entere. Aunque yo creo que es más doloroso.
Pol Morales ha dicho que…
Claro, ahí está la gracia de lo de Keira, que es difícil que su marido se entere, porque es algo que ella decide guardarse para sí misma y obviarlo para no alterar la normalidad. Muy doloroso.

El marido, en cambio, echa una canita al aire y enseguida se arrepiente. Qué te parece la escena en que Eva Mendes se entera de que el tío se ha marchado? Brutaaalll!!!
quest ha dicho que…
Veo que hoy sólo te comunicas por aquí...

Pues precisamente en esa escena me pareció ver las carencias interpretativas de Eva Mendes... la veía y pensaba "¡¡aguanta el plano, aguantaaaaa!!"

Me gustó mucho más la cara del tío al final, cuando ve los zapatos. Porque a pesar de que es un poco paradito, su interpretación no tiene mucho mérito, sólo tiene que mantener una cara de desconcierto permanente: primero por los celos de la esposa, luego por ligarse a la otra, más tarde por consumar en contra de su interés, después por sus remordimientos por haberlo hecho y finalmente por lo que se encuentra a llegar a casa.

No hay duda, no hay rabia, no hay nada que no sea estupefacción por su parte!
Pol Morales ha dicho que…
Desde luego el tal Sam Worthington no merece un oscar por la interpretación. Pero ya va bien para su papel su cara de tonto. Ella en cambio, Keira, sí merece ya un premio. Me encanta su escena en el sofá del restaurante flirteando con el francés. Eva Mendes es feísima, directamente.

Entradas populares de este blog

Ensayo sobre la humanidad

Fernando Meirelles pedía disculpas a los asistentes del preestreno barcelonés de A ciegas por las imágenes tan duras que iban a presenciar. Para quien no conociera el Ensayo sobre la ceguera de Saramago, sin duda le sorprendería la crudeza de algunas escenas, sobre todo las que tienen lugar durante la improvisada cuarentena para ciegos . Pero los que alguna vez leyeron la novela del Nobel portugués seguramente recordarán la sensación de angustia que provocaban algunos pasajes, hasta el punto de resultar incómoda su simple lectura. La adaptación no obvia los momentos más duros del relato, pero sí elude algunos escabrosos detalles que hubieran hecho del filme una auténtica pesadilla. La recreación de un mundo sumido en el caos tras caer todos sus habitantes en una inexplicable ceguera blanca es meritoriamente realista. De bien seguro que Saramago se quedó corto al suponer la degradación a la que puede sucumbir un ser humano en estado de emergencia, sin orden ni control. Aún así, el rel...

Aburrida hasta para 'El País'

Hagan paso, que el salvador de la cinematografía española hace su entrada, por si no se habían dado cuenta. Qué mal le debe haber sentado a nuestro Pedro despertar esta mañana con la lectura de El País , el periódico al que tanto homenajea en su última película y que tantos masajes le ha practicado a lo largo de su carrera. Una relación que permanecía idílica hasta que un buen día los mandamases de Prisa decidieron contratar a ese inconformista llamado Carlos Boyero y lo convirtieron en su crítico de cabecera. No contaron con que un día al señor le tocaría comentar al intocable y ha pasado lo que tenía que pasar. La sangre de Almodóvar habrá entrado en ebullición en cuanto haya leído en su amado diario un doloroso titular para su nuevo filme: “La única sensación que permanece de principio a fin es la del tedio” . Suelo rendirme ante Almodóvar con la misma intensidad con la que tiendo a aborrecer la forzada rebeldía de Boyero, pero en esta ocasión no tengo más remedio que ponerme del l...

El embolado de Julianne Moore

¿Cómo es posible que una película protagonizada por Julianne Moore y Samuel L. Jackson se estrene en tan sólo tres salas de Barcelona? Era la pregunta que rondaba por mi cabeza momentos antes de entrar en uno de esos tres cines en los que proyectaban El color del crimen . Dos horas más tarde, al atravesar la salida de emergencia, entendí perfectamente el motivo. La película es un bodrio. Capítulos de Sin rastro desarrollan mucho mejor en 45 minutos lo que este filme alarga a 120, la misteriosa desaparición de un niño blanco cerca de un gueto habitado por negros en New Jersey. Desde el momento en que la policía decide acordonar toda la colonia para encontrar al secuestrador, estalla un conflicto racial con dramáticas consecuencias. La película muestra, a su manera, algunos de los males que azotan Estados Unidos. Como es evidente, uno de ellos el racismo y las desigualdades sociales, pero también algunos otros que producen igual repugnancia, como es por ejemplo esa tendencia al asociac...