Ir al contenido principal

Conflicto interior

Los estragos de la guerra es un tema tan recurrente en el cine que uno ya no espera grandes sorpresas en torno a la cuestión. Hermanos parecía tener como único aliciente a un trío de actores muy sugerente, junto a una historia de amor cercana al culebrón que parecía basarse también en una trama ya explotada: mujer de soldado en conflicto bélico recibe la noticia de su muerte y termina cayendo en los brazos de alguien cercano, hasta que un buen día aparece el marido de repente (Pearl harbor, sin ir más lejos, y salvando las distancias, tiene un argumento parecido). Pero la cinta de Jim Sheridan esconde tantas sorpresas sobrecogedoras que, como mínimo, resulta inexplicable su ausencia en unos premios como los Oscars, donde Hermanos podría haber sumado varias nominaciones.
No puede obviarse que la película es un remake del filme danés de Susanne Bier Brothers, estrenado en 2004, pero cuando no se ha tenido la oportunidad de visionar la obra original, como es el caso, sólo cabe valorar la adaptación de Sheridan como una cinta independiente. El director irlandés, responsable de obras maestras como En el nombre del padre o Mi pie izquierdo, parece que ha suavizado el tono amargo empleado por Bier. Más allá de lo acertado de esta decisión, su simple trabajo con los actores, de los que consigue extraer todo el potencial, ya es digno de admiración.
Todo en Hermanos es un crescendo apoteósico, desde la historia, que arranca suave y sin llamar demasiado la atención, hasta el trabajo interpretativo, que alcanza niveles espectaculares hacia el final del metraje. El clímax y la tensión se van palpando poco a poco y no es hasta la última media hora que adquieren su máximo esplendor, pero en cuanto aparecen atrapan al espectador de tal forma que el filme consigue sobrepasar con creces el notable.
La película muestra el drama de una viuda de guerra con dos niñas pequeñas que encuentra el consuelo en el hermano de su marido, la oveja negra de una familia de tradición militar. Mientras va surgiendo algo más que amistad entre ambos, la cinta nos traslada al mismo tiempo a Afganistán, donde el capitán terminó en brazos peores que los de la muerte. Su cautiverio en zona talibán al principio parece superfluo. Las imágenes de la tortura incluso entorpecen el desarrollo de la trama más adictiva, la que nos enseña como va fraguándose el amor. Pero finalmente resultan indispensables para entender la terrible evolución del personaje principal.
Tobey Maguire es el responsable de la increíble transformación. El actor se desprende de su traje de hombre araña para regalarnos una de las interpretaciones más sorprendentes de los últimos años. Su mutación de ciudadano ejemplar a víctima perturbada de la guerra, acompañada también de un espeluznante deterioro físico, es de auténtico pavor. El talento escondido de Maguire protagoniza los dos momentos más terroríficos de la cinta, uno protagonizado por un globo y el otro, por una pistola. Escalofriantes.
Pero Maguire no es la única sorpresa de la cinta. Aunque a Natalie Portman y a Jake Gyllenhaal no se les puede reprochar ni un solo desliz, terminan eclipsados por una criatura de apenas diez años. Bailee Madison es el rostro de los auténticos daños colaterales de una guerra, los que además de provocar bajas innecesarias consiguen matar en vida al resto de supervivientes. Sus momentos de confesión con la madre, en los que la madurez se ha zampado de cuajo su inocencia, son los que arrancan las lágrimas más profundas del espectador. Hermanos no sólo muestra los estragos de un conflicto bélico sino que además consigue trastocarnos.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Los 8 momentos memorables del final de Mujeres Desesperadas

Pueden contarse con los dedos de una mano las series que han logrado cerrar la persiana sin remordimientos. Mujeres desesperadas seguramente se encuentre en ese reducido grupo de privilegiadas que alcanza el final satisfaciendo a la gran mayoría de sus seguidores, sin polémicas, sin originalidades, sin alterar, en definitiva, la esencia de una fórmula que la ha mantenido en antena durante ocho temporadas.
Podrán vertirse muchas críticas sobre esta creación de Marc Cherry, gustarán más o menos algunas épocas de la serie, pero lo que no puede negársele a Mujeres desesperadas es la fidelidad a su público. La coherencia suele convertirse en la factura pendiente en producciones que, movidas por el éxito, suelen alargarse hasta el infinito, perdiendo en el camino la cordura (Lost) o a buena parte de su reparto original (CSI).
Consciente de ello, Cherry decidió ponerle punto y final a su niña mimada antes de que el tiempo erosionara su identidad. La fecha escogida fue el pasado domingo 13…

Las 12 mejores escenas de Breaking Bad a las puertas del ansiado final

Nueva fecha para marcar en la historia de la televisión. El próximo 29 de septiembre finaliza Breaking bad, que sin desvelarnos todavía su desenlace ya se ha hecho un hueco en el olimpo de las grandes series, ese lugar sagrado donde cohabitan Los soprano y The wire. Si se mantiene el nivel de esta quinta temporada, el capítulo promete despedirse por todo lo alto. Pero en caso de que Vince Gilligan, su creador, no cumpla con las enormes expectativas, puede descansar tranquilo. Nos deja para el recuerdo una retahíla de escenas memorables. Lo que viene a continuación no es más que el botón de una muestra inabarcable de grandes momentos.


1. Primera escena (1x01 - Pilot)
Si la regla de oro de toda novela es captar al lector desde la primera frase, desde luego esa pareció ser la consigna seguida también por Vince Gilligan en Breaking bad. Un hombre en calzoncillos y una máscara antigás conduce histéricamente una autocaravana por una carretera desierta de Nuevo México. A su lado, el copiloto…

ESPECIAL SITGES 2017 | A GHOST STORY | La muerte desde la muerte

El amor y la muerte conforman un pack muy jugoso para el cine, que ha sabido retratarlo desde todos los ángulos posibles. Pero quién iba a decirnos que las reflexiones más desgarradoras y clarividentes sobre el vacío emocional llegarían de la mano de la ciencia ficción, de un relato imaginario que con una intencionada apuesta formal sitúa el punto de vista en un fantasma de sábana blanca. Una presencia sin expresión que observa la evolución de su entorno tras su fallecimiento. Una mirada sin ojos, un cuerpo sin forma ni voz que transmite más emociones que tantos otros intentos fallidos.

Es una lástima que esa apuesta formal lastre en cierta forma la apabullante evolución del metraje. A Ghost Story arranca petulante, encantada de conocerse, sometiendo al espectador a auténticos actos de fe, como vislumbrar a Rooney Mara en plano fijo degustando un pastel durante varios interminables minutos. Algunos lo han calificado de hipster en su sentido más peyorativo. Su formato cuadrado con bord…