Ir al contenido principal

Ryan Reynolds reencarnado en Sandra Bullock

Que Gravity se desarrolle en el espacio exterior ha provocado la inevitable lluvia de comparaciones con 2001: Una odisea en el espacio. Muchas sólo son para resaltar el carácter innovador de ambas producciones, pero aún así sorprende que la última propuesta de Alfonso Cuarón no recuerde más a menudo a Buried, con la que comparte más sensaciones que la obra maestra de Kubrick.

 Es curioso como la claustrofobia, la impotencia y el desamparo que produce el enterramiento en vida de Ryan Reynolds se contagian de la misma forma al espectador a millones de kilómetros de la Tierra, en un espacio tan amplio e inabarcable como el universo, con todo un planeta a los pies. Interesante también que sean precisamente dos directores latinos los que mejor han trasladado la tensión y la angustia a la gran pantalla, con efectos taquicárdicos insoportables.
 
Pero lo que más llama la atención es la aparente simplicidad de ambos proyectos, que se desarrollan prácticamente en un solo espacio, con el mínimo reparto y la intervención de elementos externos relegados a la imaginación del espectador. Si Rodrigo Cortés opta por el suspense para mantener el clímax durante toda la película, Cuarón tira de una técnica apabullante e hipnótica, que nos reconcilia con el cine capaz de sorprender. Porque desde Avatar que no le encontrábamos al 3D una recompensa que justificase el desembolso en taquilla.

Afirmar, como muchos, que Gravity es toda una experiencia sensorial no es exagerado. Desde el primer plano del filme, en el que la nave que ocupan Sandra Bullock y George Clooney y el sonido desde el centro de control van orbitando hacia nosotros, hasta la escena final, que no se puede desvelar pero que prácticamente se puede palpar desde la butaca, la cinta encadena una sucesión de imágenes que trascienden lo visual. Y no es que podamos percibir los tornillos o una lágrima, es que fácilmente podemos sentir el pavor y el aislamiento de dos astronautas extraviados en la inmensidad del espacio.

Escoger a Sandra Bullock para interpretar un papel con tantos registros era tan arriesgado como suponer que el público respondería con júbilo a semejantes niveles de congoja y estrés. Pero la actriz se desenfunda del peso de los prejuicios con la misma fuerza que se desprende del traje de cosmonauta y no sólo nos muestra unas piernas de infarto sino que propina una sonora bofetada a aquellos que se resisten a desencasillarla de las comedias más burdas (el tráiler de Cuerpos especiales tampoco es que ayude). En sus manos queda ahora encarrilar su carrera profesional hacia la coherencia o seguir haciendo lo que realmente le venga en gana.

Porque el que sin duda ha despegado, hacia el firmamento de los grandes directores, es Alfonso Cuarón, que recoge el fruto de seis duros años de siembra en forma de reconocimiento unánime. Gravity es ya un clásico moderno, una obra maestra, un triunfo visual y todo lo que la crítica sea capaz de sentenciar, pero el enorme despliegue técnico de sus vibrantes 90 minutos no eclipsa la escena más hermosa e insuperable que ha realizado este mexicano en toda su trayectoria, cuando en Hijos de los hombres el llanto de un bebé paraliza las batallas de un futuro apocalíptico. Sólo por ese instante merece toda nuestra gratitud.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Se parece a un videoclip de "La Oreja de van Gogh":

http://www.youtube.com/watch?v=mNbF4N3_xgI

Entradas populares de este blog

Los 8 momentos memorables del final de Mujeres Desesperadas

Pueden contarse con los dedos de una mano las series que han logrado cerrar la persiana sin remordimientos. Mujeres desesperadas seguramente se encuentre en ese reducido grupo de privilegiadas que alcanza el final satisfaciendo a la gran mayoría de sus seguidores, sin polémicas, sin originalidades, sin alterar, en definitiva, la esencia de una fórmula que la ha mantenido en antena durante ocho temporadas.
Podrán vertirse muchas críticas sobre esta creación de Marc Cherry, gustarán más o menos algunas épocas de la serie, pero lo que no puede negársele a Mujeres desesperadas es la fidelidad a su público. La coherencia suele convertirse en la factura pendiente en producciones que, movidas por el éxito, suelen alargarse hasta el infinito, perdiendo en el camino la cordura (Lost) o a buena parte de su reparto original (CSI).
Consciente de ello, Cherry decidió ponerle punto y final a su niña mimada antes de que el tiempo erosionara su identidad. La fecha escogida fue el pasado domingo 13…

Sin etiquetas

Qué gran golpe nos habría propinado Tomboy si desconociéramos el argumento de la cinta antes de entrar en la sala. Con la boca abierta nos habría dejado esa escena en la que el hasta el momento protagonista de la cinta, un niño de 10 años, se levanta de la bañera y nos desvela que en realidad tiene vagina. Tan valiente como esa imagen de una menor desnuda, irreproducible en otra cinematografía que no sea la francesa, hubiera sido mantener el secreto hasta ese instante. La experiencia habría sido inmejorable.

Pero el marketing manda y había que vender la película de alguna manera. Difícil resistirse a la tentación de titular con el reclamo de una niña que se hace pasar por chico. Es probable que de otra forma sólo unos pocos aventurados se hubiesen atrevido a verla, así que bienvenida la estrategia de venta si con ella se consiguen más espectadores para una cinta modesta, silenciosa, pero que seguro es la más gratificante de una cartelera de puente de mayo tan desalentadora.

Más que el…

Las 12 mejores escenas de Breaking Bad a las puertas del ansiado final

Nueva fecha para marcar en la historia de la televisión. El próximo 29 de septiembre finaliza Breaking bad, que sin desvelarnos todavía su desenlace ya se ha hecho un hueco en el olimpo de las grandes series, ese lugar sagrado donde cohabitan Los soprano y The wire. Si se mantiene el nivel de esta quinta temporada, el capítulo promete despedirse por todo lo alto. Pero en caso de que Vince Gilligan, su creador, no cumpla con las enormes expectativas, puede descansar tranquilo. Nos deja para el recuerdo una retahíla de escenas memorables. Lo que viene a continuación no es más que el botón de una muestra inabarcable de grandes momentos.


1. Primera escena (1x01 - Pilot)
Si la regla de oro de toda novela es captar al lector desde la primera frase, desde luego esa pareció ser la consigna seguida también por Vince Gilligan en Breaking bad. Un hombre en calzoncillos y una máscara antigás conduce histéricamente una autocaravana por una carretera desierta de Nuevo México. A su lado, el copiloto…