Ir al contenido principal

ESPECIAL SITGES 2010: Secuestrados

Gritos de júbilo en una de las sesiones más participativas del Festival de Sitges. La euforia y los aplausos no son por un beso de tornillo en pantalla entre los dos protagonistas, no. La reacción enfervorizada y totalmente espontánea del público se debe a una de las escenas más gore de Secuestrados, cuando Manuela Vellés se desahoga bien a gusto con uno de sus raptores. Es lo que tiene un certamen de estas características, que los frikis acuden (acudimos) en busca de sangre.
Y Miguel Ángel Vivas nos la sirve en bandeja y ración doble. Porque si algo tiene su última película es violencia hiperrealista a raudales. El secuestro de una familia de ricachones en su nueva mansión a cargo de una banda de albaneses se vive desde la butaca con la máxima tensión, con la incomodidad que suponen las reacciones en caliente y los gritos de histeria como telón de fondo.
Secuestrados no lograría su principal objetivo, incomodar, si no fuera por la excelente tarea de casting. No es nada fácil ponerse en la situación y perder los estribos con la credibilidad que demuestran las tres víctimas del rapto. El matrimonio en la ficción que conforman Fernando Cayo y Ana Wagener ya es todo un ejemplo para la interpretación de este país, plagada de sobreactuaciones y mediocridades. Pero, sin duda, la aportación de Manuela Vellés es la muestra perfecta de cómo salir reforzada de un reto tan suicida como el que le planteaba esta cinta.
Por otro lado, la película que José Luis Moreno jamás querría ver poco tiene en común con las dos versiones de Funny Games, aunque todas ellas se centren en el secuestro sin escrúpulos de una familia en su hogar. Los tópicos geográficos parecen caer sobre los dos proyectos, porque mientras la cinta del alemán Haneke desprende frialdad y cálculo por los cuatro costados, en Secuestrados todo es más a la española, con griterío y arrebato. Aunque ya decimos que comparar ambas películas es un pasatiempo bastante inútil.
Aún así, no será porque la labor de Vivas merezca crítica alguna. Secuestrados arranca desde la simpleza para ir adoptando un clímax que se alargará sin interrupción hasta el final del metraje. Por si fuera poco, el director tiene la gentileza de revestir la adrenalina con un ejercicio visual muy efectista pero brillante. Tras desdoblar la pantalla en dos acciones simultáneas, al más puro estilo 24, ambas vuelven a fundirse en un abrazo. Un motivo más para arrancar los aplausos del público, no sólo del de Sitges sino de plateas menos entregadas. Una de las gratas sorpresas del festival bien mereció la papeleta de 4 sobre 5 a la salida del Auditorio Melià. Suerte en el Premio del público.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Los 8 momentos memorables del final de Mujeres Desesperadas

Pueden contarse con los dedos de una mano las series que han logrado cerrar la persiana sin remordimientos. Mujeres desesperadas seguramente se encuentre en ese reducido grupo de privilegiadas que alcanza el final satisfaciendo a la gran mayoría de sus seguidores, sin polémicas, sin originalidades, sin alterar, en definitiva, la esencia de una fórmula que la ha mantenido en antena durante ocho temporadas.
Podrán vertirse muchas críticas sobre esta creación de Marc Cherry, gustarán más o menos algunas épocas de la serie, pero lo que no puede negársele a Mujeres desesperadas es la fidelidad a su público. La coherencia suele convertirse en la factura pendiente en producciones que, movidas por el éxito, suelen alargarse hasta el infinito, perdiendo en el camino la cordura (Lost) o a buena parte de su reparto original (CSI).
Consciente de ello, Cherry decidió ponerle punto y final a su niña mimada antes de que el tiempo erosionara su identidad. La fecha escogida fue el pasado domingo 13…

The Killing Season 3 Finale: La gran desilusión

Han desperdiciado una gran oportunidad. Nos taparon la boca a los que renegábamos de una tercera temporada después del insuperable final de la segunda, brindaron una nueva trama con un arranque y un desarrollo que nos hizo olvidar por completo a Rosie Larsen, y sin embargo el pasado domingo desembocamos en un doble episodio final que en nada recuerda a los finales a los que nos tenían acostumbrados. Los guionistas de The Killing, esta vez sí, nos han fallado.

En primer lugar, porque a falta de conocer si la AMC renueva la serie para una cuarta temporada, dejan a la audiencia con un desenlace abierto, que ni sirve para crear la suficiente expectación de cara a la siguiente entrega ni desde luego dejaría a The Killing en el lugar que se merece en caso de cancelación. Ni tenemos un nuevo caso al que aferrarnos ni un cliffhanger de alto impacto como en la primera temporada. Sólo tememos por el futuro de Sarah Linden tras disparar al asesino, cuando sabemos que de ir a la cárcel será algo…

CALL ME BY YOUR NAME | Cuando la homosexualidad es lo de menos

Hoy sería imposible de reproducir. Una historia de amor a fuego lento, con el pálpito y la inocencia de la novedad desconocida, con el hartazgo y la reflexión de las horas muertas. Un entorno utópico, de ensueño, donde el tiempo pasa sin distracciones ni interrupciones, en el que la palabra recobra su poder, las relaciones se gestan de forma paciente y ni un solo gesto pasa desapercibido. Hay que remontarse a un lugar del norte de Italia en 1983 para redescubrir aquellos tiempos en los que nada, ni mucho menos el amor, se zanjaba con la inmediatez de un pulgar.

En ese contexto bucólico de la Toscana, en el que la belleza natural se entremezcla con la música, el arte y la oratoria, se desarrolla una relación llamada a convertirse en una de las más emocionantes de la historia del cine. Una atracción imprevista, que se va degustando piano piano, entre jugosos zumos de albaricoque y paseos en bici, entre el letargo de los calurosos días de verano y la presión del calendario. El amor de v…