Ir al contenido principal

La sombra de '24'

Los vínculos de esta película con la televisión son muchos. De entrada porque en su plantel de actores, encabezado por unos caducos Michael Douglas y Kim Basinger, figuran dos asiduos de la pequeña pantalla. Por un lado, Eva Longoria, la guapísima Gabrielle de Mujeres Desesperadas, que si en aquella encarna la ambición con gracia y desenvoltura, en esta su primera incursión importante en el cine apenas aporta nada. Y nada significa nada. Ni tan siquiera su imponente físico sale bien parado con el uniforme de policía novata puesto.
Por el otro lado, Kiefer Sutherland, más conocido como Jack Bauer, traslada su cara de pocos amigos y sus diferentes posturas arma en mano con la misma eficacia que en la serie 24. Pocos esfuerzos adicionales ha tenido que realizar este actor para encarnar a un investigador del Servicio Secreto, ya que el papel de salvavidas presidencial es clavado en ambas producciones. Aunque si bien en la serie su protagonismo es absoluto, en esta La sombra de la sospecha (nueva muestra de incompetencia a la hora de adaptar títulos) queda un poco ensombrecido por Michael Douglas. Recomendamos, pues, al hijo de Donald que se dedique íntegramente a Jack Bauer, que para eso cobrará, según los rumores, de 30 a 40 millones de dólares por tres temporadas más.
No queda ahí la cosa. Hasta el director de esta infame película ha estado metido de lleno en el mundo de la televisión, como también lo estuvo en la todavía más infame SWAT. Los hombres de Harrelson. Para haber dirigido varios capítulos de The shield, Ley y orden o la mismísima El ala oeste de la Casa Blanca, Clark Johnson parece no haber aprendido las diferencias entre la pequeña y la gran pantalla. De ahí que La sombra de la sospecha se asemeje más a un episodio televisivo. Episodio, además, de los malos.
Cualquier capítulo de 24, con la que comparte mayores similitudes, parece más elaborado que esta película. Los giros argumentales, la tensión y el suspense que tanto caracterizan a la vertiginosa serie, no hacen acto de presencia en ninguna de las secuencias de esta película. El argumento se centra, además, en una trama demasiado recurrente en la ficción norteamericana, las conspiraciones para matar al presidente de Estados Unidos, que resulta cansina sobre todo para aquellos que al otro lado del Atlántico pensamos que hay vida más allá de la Casa Blanca. Cuando además oímos a todo un presidente de la gran nación vociferar en la cumbre del G-8 afirmaciones como “Debemos abrazar el protocolo de kyoto”, el filme pierde toda verosimilitud.
Ni el final sorprende. El gran misterio de la película, quién demonios es el primer conspirador del Servicio Secreto estadounidense en 141 años, pasa totalmente impasible desde el momento en que resulta tan complicado identificarle. Es decir, que ni tan siquiera los guionistas de este prodigio se han dignado a buscar, al menos, una resolución más rebuscada. Película, pues, para el olvido que, ni en el presupuesto, le hace sombra a ninguna serie policíaca de televisión que se precie.

Comentarios

Hipnosapo ha dicho que…
Por no hablar del momento ridículo en el que el malo decide arrepentirse...¿por qué? ¿Para no dejar mal al servicio secreto? El maniqueísmo exhibido en sus últimos 40 minutos es insufrible.Que el malvado agente se arrepienta de un pacto de hace casi un cuarto de siglo con la extinta KGB y que el malo-Buenafuente de turno le chantajee con asesinar a su familia si no ayuda... y que al final decide arrepentirse y sacrificarse ante el presidente quita todo tipo de tensión y emoción al relato.Que una intriga de asesinatos cambie sin sentido en el minuto 40 a una historia de "falso culpable" y que ese falso culpable escape, no porque es el mejor,sino porque ni Longoria ni Kiefer se atreven a dispararle...lo siento,me quedo con el marshall Gerrard que no dudaba en descerrajarle cuatro tiros en la cara al pobre doctor Kimble...afortunadamente, un cristal antibalas se interponía entre ambos. Kiefer, si quieres,dispárale al chaleco un par de veces más, corre hacia él,que es viejo y está dolorido y detenle.Michael no demuestra ser el mejor ni sabérselas todas.Por Dios,si la pista que le lleva a descubrir a uno de los asesinos la descubre por pura casualidad al acudir a casa de su compañero asesinado y ver un sedán granate que la vigila!!!!Oh,gran Demiurgo del thriller, baja hacia nos y haz que el Deus ex machina nos enseñe la luz!!!
Hipnosapo ha dicho que…
Y,por cierto,tienes toda la razón del mundo... El presidente aclamando que hay que abrazar el Protocolo de Kyoto es tremendo... Pero oye,yo tengo mis reservas hacia ese Protocolo porque es muuuuuuuy tramposo y creo que contraproducente con el clima y la economía.Pero bueno,no estamos aquí para hablar de esto.Jejejejejejeje
Anónimo ha dicho que…
yo creo que esta crítica es muy parecida a otra que he visto en fiml affinitty, pero supongo que la peli no dará para más ... no la he visto..Por eso no puedo hacer un resumen de ella---- como ha hecho ""alguien"" que primero en vez de hacer su comentario hace también un resumen paralelo al que escribe el blog y luego hace el comentario
Hipnosapo ha dicho que…
Por otro lado,qué desaprovechada está la relación novata-tío duro que establecen Kiefer y Longoria.Chico, ¿para qué empiezas una aubtrama si no la desarrollas y,lo que es peor, no la terminas?

Entradas populares de este blog

Los 8 momentos memorables del final de Mujeres Desesperadas

Pueden contarse con los dedos de una mano las series que han logrado cerrar la persiana sin remordimientos. Mujeres desesperadas seguramente se encuentre en ese reducido grupo de privilegiadas que alcanza el final satisfaciendo a la gran mayoría de sus seguidores, sin polémicas, sin originalidades, sin alterar, en definitiva, la esencia de una fórmula que la ha mantenido en antena durante ocho temporadas.
Podrán vertirse muchas críticas sobre esta creación de Marc Cherry, gustarán más o menos algunas épocas de la serie, pero lo que no puede negársele a Mujeres desesperadas es la fidelidad a su público. La coherencia suele convertirse en la factura pendiente en producciones que, movidas por el éxito, suelen alargarse hasta el infinito, perdiendo en el camino la cordura (Lost) o a buena parte de su reparto original (CSI).
Consciente de ello, Cherry decidió ponerle punto y final a su niña mimada antes de que el tiempo erosionara su identidad. La fecha escogida fue el pasado domingo 13…

Sin etiquetas

Qué gran golpe nos habría propinado Tomboy si desconociéramos el argumento de la cinta antes de entrar en la sala. Con la boca abierta nos habría dejado esa escena en la que el hasta el momento protagonista de la cinta, un niño de 10 años, se levanta de la bañera y nos desvela que en realidad tiene vagina. Tan valiente como esa imagen de una menor desnuda, irreproducible en otra cinematografía que no sea la francesa, hubiera sido mantener el secreto hasta ese instante. La experiencia habría sido inmejorable.

Pero el marketing manda y había que vender la película de alguna manera. Difícil resistirse a la tentación de titular con el reclamo de una niña que se hace pasar por chico. Es probable que de otra forma sólo unos pocos aventurados se hubiesen atrevido a verla, así que bienvenida la estrategia de venta si con ella se consiguen más espectadores para una cinta modesta, silenciosa, pero que seguro es la más gratificante de una cartelera de puente de mayo tan desalentadora.

Más que el…

Ratatouille: el regreso de Pixar a la alta cocina

Resulta que la ratatouille (que todos sabemos pronunciar como ratatúi) es una especialidad culinaria de la Provenza francesa que consiste en freír una serie de verduras en aceite de oliva. Que sea una producción norteamericana, aprovechando la polisemia de sus cuatro primeras letras con el mamífero roedor, la que me descubra el significado del término ya es un hecho curioso. Pero que además, una película de dibujos animados, tan frecuentemente infravaloradas, contenga tal nivel de documentación sobre el mundo culinario refleja el nivel de ingenio de sus creadores.
Temimos con la inauguración del matrimonio entre Pixar y Disney un descenso de la creatividad a la que nos tenían acostumbrados los chicos de John Lasseter. Cars, el primer fruto de la unión, se acercaba peligrosamente a la moralina del gigante de la fantasía y se alejaba de la frescura y el ingenio de los creadores de Toy Story. Con Ratatouille, por suerte, avanzamos unos pasos más hacia delante respecto a la última creació…