
El retorno no podía haber superado mejor las expectativas. La segunda temporada de
Mujeres Desesperadas arrancó el pasado 15 de marzo en Fox dejando ese buen sabor de boca que siempre suelen dejar cada uno de sus capítulos. La serie demuestra no tener parón y tener cuerda para rato. Los personajes están tan bien definidos que sólo falta encontrarles situaciones cada vez más surrealistas para que el conjunto sea redondo. El primer capítulo tuvo dos escenas desternillantes. El mejor, cuando Lynette acude a su primera entrevista de trabajo y demuestra ser de lo más eficaz. Ante la mirada atónita de su jefe y de la entrevistadora les da una lección sobre la estrategia publicitaria que debería seguir su empresa, mientras le cambia el pañal a su hija pequeña! Momento increíble. El segundo, y no menos surrealista, cuando Bree se levanta en medio del funeral de su marido, se acerca a la tumba y le cambia la horripilante corbata que su suegra le había puesto por la del marido de Lynette, de nuevo ante el asombro de todos los presentes, cura incluído. Pero además de situaciones cómicas soberbias, la serie vuelve a proporcionarnos grandes dosis de misterio. En esta ocasión, los nuevos vecinos parece que tienen mucho que ocultar. Madre e hijo descienden al sótano de su idílico hogar para enseñarnos que tras esa fachada de felicidad no hay más que sordidez. Mantienen prisionero en una celda a alguien del que sólo hemos podido vislumbrar una mano. Simplemente genial. Lo dicho, larga vida a series como esta.
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Un saludo. Iago.