
Sorpresas no demasiado gratas nos ha deparado la última gala de los Oscar. La más sonante: el súbito cambio de rumbo final, con la concesión a ‘Crash’ de la estatuilla de mejor película. La Academia de Hollywood perdía así la oportunidad de premiar a‘Brokeback Mountain’, la gran obra maestra de Ang Leey la más arriesgada. Probablemente, la larga lista de premios internacionales y las ridículas polémicas que esta película ha ido cosechando durante los últimos meses han terminado por jugar en su contra. Galardonara la chica de moda Reese Witherspoon por cantar bienen ‘En la cuerda floja’ en vez de considerar el trabajo de la mujer desesperada Felicity Huffman en el entrañable papel de una transexual es otra de esas decisiones que claman al cielo. Por último, las sospechas de que ésta iba a ser una ceremonia crítica y reivindicativa se han quedado en nada desde el momento en que Hollywood finalmente le ha dado laespalda a las dos cintas políticamente más comprometidas, ‘Munich’ y ‘Buenas noches, y buena suerte’.
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