Ir al contenido principal

ESPECIAL ZINEMALDIA 2015 - El desconocido

Seguimos en las mismas. El cine español saca pecho con una superproducción al más puro estilo hollywoodiense y la prensa le aplaude la hazaña de fotocopiar tan dignamente un producto que desde allá fabrican en serie. Contentémonos todos. El debutante Dani de la Torre, con el generoso talonario de Atresmedia, se ha marcado una fenomenal réplica de lo que su compatriota Rodrigo Cortés logró en 2010 con Buried. O de la tensa acción que Schumacher alcanzó en 2002 con Última llamada. O, remontándonos a la prehistoria cinematográfica, de la angustiosa cuenta atrás a la que sometieron a Sandra Bullock con Speed y su secuela. Enhorabuena a todos. Hoy podemos seguir diciendo que nuestro cine ya no tiene complejos.

Volvemos a las mismas. ¿El desconocido es a lo que aspiramos como seña de identidad, como manifestación cultural, incluso como producto comercial? Porque dudo mucho que, fuera de nuestras fronteras, los medios de comunicación valoren con tanto entusiasmo la fantástica evolución técnica y profesional de nuestra industria. Porque tanto esfuerzo económico y humano apenas sirve para transmitir un ápice de lo que demonios sea la marca España. Porque una vez terminada la gincana sobre ruedas de Luis Tosar uno se pregunta para qué tanto despliegue de medios, para qué tanto despilfarro, si contamos con centenares de propuestas similares al alcance de la mano.

Los productores, mientras, tratan de desmarcarse de la fuente original poniendo el acento en el mensaje de supuesta denuncia social sobre el que se fundamenta la increíble, la tan poco española, trama. Los medios afines, por otro lado, resaltarán la técnica, los grandes efectos visuales, sin duda dignos de elogio, pero se olvidarán de enumerados los incontables cabos sueltos, algunas dudosas interpretaciones, como las de Goya Toledo (cuánto tiene que agradecerle esta mujer a Amores perros) y, en definitiva, la sensación de dejà vú que impera durante todo el metraje. El desconocido es otro ejemplo de un cine más preocupado de alardear que de crear. De una filmografía caracterizada por algo tan nuestro como el complejo de inferioridad. Estamos en las mismas.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Ensayo sobre la humanidad

Fernando Meirelles pedía disculpas a los asistentes del preestreno barcelonés de A ciegas por las imágenes tan duras que iban a presenciar. Para quien no conociera el Ensayo sobre la ceguera de Saramago, sin duda le sorprendería la crudeza de algunas escenas, sobre todo las que tienen lugar durante la improvisada cuarentena para ciegos . Pero los que alguna vez leyeron la novela del Nobel portugués seguramente recordarán la sensación de angustia que provocaban algunos pasajes, hasta el punto de resultar incómoda su simple lectura. La adaptación no obvia los momentos más duros del relato, pero sí elude algunos escabrosos detalles que hubieran hecho del filme una auténtica pesadilla. La recreación de un mundo sumido en el caos tras caer todos sus habitantes en una inexplicable ceguera blanca es meritoriamente realista. De bien seguro que Saramago se quedó corto al suponer la degradación a la que puede sucumbir un ser humano en estado de emergencia, sin orden ni control. Aún así, el rel...

Aburrida hasta para 'El País'

Hagan paso, que el salvador de la cinematografía española hace su entrada, por si no se habían dado cuenta. Qué mal le debe haber sentado a nuestro Pedro despertar esta mañana con la lectura de El País , el periódico al que tanto homenajea en su última película y que tantos masajes le ha practicado a lo largo de su carrera. Una relación que permanecía idílica hasta que un buen día los mandamases de Prisa decidieron contratar a ese inconformista llamado Carlos Boyero y lo convirtieron en su crítico de cabecera. No contaron con que un día al señor le tocaría comentar al intocable y ha pasado lo que tenía que pasar. La sangre de Almodóvar habrá entrado en ebullición en cuanto haya leído en su amado diario un doloroso titular para su nuevo filme: “La única sensación que permanece de principio a fin es la del tedio” . Suelo rendirme ante Almodóvar con la misma intensidad con la que tiendo a aborrecer la forzada rebeldía de Boyero, pero en esta ocasión no tengo más remedio que ponerme del l...

El embolado de Julianne Moore

¿Cómo es posible que una película protagonizada por Julianne Moore y Samuel L. Jackson se estrene en tan sólo tres salas de Barcelona? Era la pregunta que rondaba por mi cabeza momentos antes de entrar en uno de esos tres cines en los que proyectaban El color del crimen . Dos horas más tarde, al atravesar la salida de emergencia, entendí perfectamente el motivo. La película es un bodrio. Capítulos de Sin rastro desarrollan mucho mejor en 45 minutos lo que este filme alarga a 120, la misteriosa desaparición de un niño blanco cerca de un gueto habitado por negros en New Jersey. Desde el momento en que la policía decide acordonar toda la colonia para encontrar al secuestrador, estalla un conflicto racial con dramáticas consecuencias. La película muestra, a su manera, algunos de los males que azotan Estados Unidos. Como es evidente, uno de ellos el racismo y las desigualdades sociales, pero también algunos otros que producen igual repugnancia, como es por ejemplo esa tendencia al asociac...