Ir al contenido principal

PANTALLAZOS #5




- Un dios salvaje: Polanski convierte la obra de teatro en un ‘crescendo’ desternillante gracias a la interpretación de dos grandes: Jodie Foster y Kate Winslet.
- Un método peligroso: Debate en la gran pantalla entre dos concepciones de la psquiatría, la de Freud y su discípulo Jung, en manos de Cronenberg con Keira Knightley de por medio. Imprescindible.
- Segunda temporada de Boardwalk Empire: Con Nucky Thompson acorralado por sus enemigos descubrimos el lado más vulnerable del que ya es uno de los personajes más emblemáticos de la historia de la televisión.
- La conspiración: Pasó sin pena ni gloria por la cartelera española, y sin embargo este drama de Robert Redford sobre el juicio a los asesinos de Abraham Lincoln es toda una lección de derecho y, gracias a Robin Wright, de interpretación.
- Segunda temporada de Downton Abbey: Aunque no ha sido tan redonda como su arranque, la serie británica sigue demostrando solvencia gracias a la labor de un reparto inmejorable. Veremos si tiene aliciente la tercera entrega tras ese final feliz.
- The artist: Se ha convertido en la película del año a pesar de contar con obstáculos tan poco comerciales como el blanco y negro y la ausencia de sonido. Una experiencia absolutamente recomendable.
- El rey león: Walt Disney ha rescatado en 3D uno de sus grandes clásicos, y aunque no ha obtenido una respuesta masiva en taquilla, ha servido para recordarnos lo mucho que aportaron Timón y Pumba a nuestra infancia.
- Drive: Una cinta de acción diferente, sorprendente, alucinante, que no ha obtenido el reconocimiento que merece, a pesar de haber conquistado a todo aquel que la ve.
- Millennium: ¿Qué hace David Fincher perdiendo el tiempo con otra adaptación del best-seller de Larsson? Pues darle vida a la notable versión sueca y demostrar que los remakes, a veces, también tienen razón de ser.
- J. Edgar: Otra obra maestra ninguneada por los festivales y premios de la temporada, a pesar del enorme esfuerzo de Leonardo DiCaprio y de Clint Eastwood por humanizar a un personaje tan detestable como el del fundador del FBI.
- Tyrannosaur: Esta ópera prima de Paddy Considine se sitúa directamente en la lista del cine social en mayúsculas, el que muestra una realidad incómoda de ver sin escarbar en la basura.
- Smash: Spielberg por fin acierta con esta lucha entre dos jóvenes por el papel de Marilyn Monroe en un musical de Broadway. Decae el interés con los amoríos de secundarios y gana fuerza con los castings, pero en general, engancha.
- Shame: Más conocida por los atributos de Fassbender y sus escenas de sexo, el segundo filme de Steve McQueen sobresale por mucho más que la explicitud. Interesantísimo viaje a los infiernos de la adicción.
- La invención de Hugo: Tras su apariencia de película infantil se encuentra toda una obra maestra de Scorsese, que desempolva su amor al séptimo arte dándole el mayor de los homenajes.
- Luces rojas: Rodrigo Cortés regresa después de dejar el listón por las nubes con un ‘thriller’ sobre fenómenos paranormales que engancha e inquieta desde el primer minuto. Made in Spain.
- Los idus de marzo: Radiografía del poder y la política y de su falta de escrúpulos con toques maestros de ‘thriller’ y un final apoteósico. Clooney es más sobresaliente como director que como galán.
- Tan fuerte, tan cerca: Machacada por las duras críticas, que incluso la califican como pornografía del dolor, la última cinta de Stephen Daldry no alcanza la maestría pero paga injustamente los efectos de tratar una tragedia como la del 11S.



- Jane Eyre: Quiere alejarse tanto del romanticismo desorbitado que caracteriza al cine de época, que termina resultando igual de fría que su protagonista, una insípida Mia Wasikowska.
- Misión imposible 4: Tom Cruise mantiene su filosofía de ‘más es mejor’ pero no logra superar la impresionante tercera entrega que dirigió J.J. Abrams. La escena en el rascacielos de Dubai era el reclamo y es el único aliciente.
- El topo: Película de espionaje con pesos pesados como Gary Oldman que, sin embargo, opta por un ritmo aletargado y que perjudica seriamente el interesante planteamiento.
- La dama de hierro: El biopic de la Thatcher se detiene demasiado en los años finales y muy poco en los que la convirtieron en la mujer más poderosa de Inglaterra. Sin Meryl Streep bajaría directamente al apartado de decepciones.
- Alcatraz: Los primeros capítulos me embriagaron, pero a medida que la nueva producción de J.J. Abrams avanza, decae el interés por una estructura repetitiva de la que únicamente se salva la buena factura.
- Albert Nobbs: Rodrigo García y Glenn Close caracterizada de hombre parecía el binomio perfecto para una obra maestra y, en cambio, el argumento tan surrealista como increíble termina empañando las buenas intenciones.
- Moneyball: Aunque se nota la influencia de Aaron Sorkin, esta especie de El ala oeste del béisbol no engancha de la misma forma que la política precisamente por la escasa repercusión de ese deporte en nuestras vidas.
- Caballo de batalla: Grandilocuente, inverosímil, desorbitado, infantiloide, a la búsqueda implacable de espectadores, pero un filme de Spielberg al fin y al cabo. No pasará a la historia pero su historia pasa muy bien.
- Oscars 2012: Gala previsible para unos resultados previsibles y que, sin embargo, eran los únicos concebibles entre una lista de nominados absolutamente alejada de los grandes aciertos del año.



- Revenge: Parece mentira que una serie tan poco creíble, tan superficial, tan mala, tenga enganchada a tanta gente. Culebrones venezolanos tienen guiones más currados que esta venganza que, a pesar de su pésima calidad, engancha como la droga dura.
- Los descendientes: Que una comedieta tan desaborida copase una de las mejores posiciones en la carrera hacia los Oscars demuestra que el poder de atracción de George Clooney sobrepasa lo meramente físico.
- Katmandú: Si en También la lluvia se denunciaba una realidad social, en esta nueva propuesta de Icíar Bollaín el foco se sitúa en una occidental más preocupada por sus problemas que por los de su altruista labor. Panfleto ideal para egos con ansia de ONG.
- The river: Copia chapucera y descarada de Lost pero en el Amazonas, por cuyos parajes de invernadero se suceden una serie de misterios sin explicación y, sobre todo, sin el más mínimo interés.

Comentarios

quest ha dicho que…
Para una vez que puedo opinar con conocimiento, coincido totalmente en lo de Alcatraz.

No en lo de Revenge. ¿Tiene a mucha gente enganchada??? Yo creo que a pesar de tanta promo y el horario tan propicio al culebrón (visto el éxito de las pelis de A3), está pasando bastante desapercibida.
Pol Morales ha dicho que…
Correcto, en Telecinco no está teniendo nada de éxito, pero entre los seguidores de series es todo un bombazo! Algo tendrá porque incluso sin gustarme, la estoy siguiendo!

Alcatraz la habrás abandonado ya... Pero qué me dices de Homeland, que la estrenan la semana que viene en castellano?? ;)
quest ha dicho que…
Creo que la conjunción astral que se produjo para que viese dos capítulos de Alcatraz no vuelve a repetirse en años...

;)

Lo de Revenge viene siendo lo que ya conocemos como efecto "Tu cara me suena". Por algún motivo no puedes dejar de mirar.
Pol Morales ha dicho que…
Puede ser, o que la cantidad de bótox que lleva Madeleine Stowe en la cara me tenga alucinado!

Pues es una lástima. Homeland sí que merece la pena
quest ha dicho que…
La astronomía es así de caprichosa. :)

Ahora entiendo la obsesión botulínica.
Pol Morales ha dicho que…
Caprichosa y desafortunada!

Entradas populares de este blog

Ensayo sobre la humanidad

Fernando Meirelles pedía disculpas a los asistentes del preestreno barcelonés de A ciegas por las imágenes tan duras que iban a presenciar. Para quien no conociera el Ensayo sobre la ceguera de Saramago, sin duda le sorprendería la crudeza de algunas escenas, sobre todo las que tienen lugar durante la improvisada cuarentena para ciegos . Pero los que alguna vez leyeron la novela del Nobel portugués seguramente recordarán la sensación de angustia que provocaban algunos pasajes, hasta el punto de resultar incómoda su simple lectura. La adaptación no obvia los momentos más duros del relato, pero sí elude algunos escabrosos detalles que hubieran hecho del filme una auténtica pesadilla. La recreación de un mundo sumido en el caos tras caer todos sus habitantes en una inexplicable ceguera blanca es meritoriamente realista. De bien seguro que Saramago se quedó corto al suponer la degradación a la que puede sucumbir un ser humano en estado de emergencia, sin orden ni control. Aún así, el rel...

Aburrida hasta para 'El País'

Hagan paso, que el salvador de la cinematografía española hace su entrada, por si no se habían dado cuenta. Qué mal le debe haber sentado a nuestro Pedro despertar esta mañana con la lectura de El País , el periódico al que tanto homenajea en su última película y que tantos masajes le ha practicado a lo largo de su carrera. Una relación que permanecía idílica hasta que un buen día los mandamases de Prisa decidieron contratar a ese inconformista llamado Carlos Boyero y lo convirtieron en su crítico de cabecera. No contaron con que un día al señor le tocaría comentar al intocable y ha pasado lo que tenía que pasar. La sangre de Almodóvar habrá entrado en ebullición en cuanto haya leído en su amado diario un doloroso titular para su nuevo filme: “La única sensación que permanece de principio a fin es la del tedio” . Suelo rendirme ante Almodóvar con la misma intensidad con la que tiendo a aborrecer la forzada rebeldía de Boyero, pero en esta ocasión no tengo más remedio que ponerme del l...

El embolado de Julianne Moore

¿Cómo es posible que una película protagonizada por Julianne Moore y Samuel L. Jackson se estrene en tan sólo tres salas de Barcelona? Era la pregunta que rondaba por mi cabeza momentos antes de entrar en uno de esos tres cines en los que proyectaban El color del crimen . Dos horas más tarde, al atravesar la salida de emergencia, entendí perfectamente el motivo. La película es un bodrio. Capítulos de Sin rastro desarrollan mucho mejor en 45 minutos lo que este filme alarga a 120, la misteriosa desaparición de un niño blanco cerca de un gueto habitado por negros en New Jersey. Desde el momento en que la policía decide acordonar toda la colonia para encontrar al secuestrador, estalla un conflicto racial con dramáticas consecuencias. La película muestra, a su manera, algunos de los males que azotan Estados Unidos. Como es evidente, uno de ellos el racismo y las desigualdades sociales, pero también algunos otros que producen igual repugnancia, como es por ejemplo esa tendencia al asociac...