
El retorno de Ashley Judd a la pantalla se antojaba necesario. La que fuera reina del
thriller de sobremesa no merecía una jubilación anticipada como la que estaba viviendo hasta ahora en sus propias carnes.
La idea de reencontrarnos con ella al frente de toda una serie en prime time era prometedora. Muy prometedora. Parecía que íbamos a retomar la esencia de títulos tan sugerentes como
Giro inesperado o
Doble traición, ese tipo de tramas rocambolescas pero bien paridas que siempre se salvaban precisamente por los giros de guión y por la solvencia de una actriz nacida para sufrir.
El problema ha venido con un piloto, el de
Missing, que echa por tierra cualquier posibilidad de retomar la carrera de Judd donde la dejó antes de su forzado retiro. Serie y actriz se dan la mano para presentar uno de los estrenos, junto a
The river, más decepcionantes de la temporada.
Uno no sabe si la culpa la tiene un guión previsible y simplón (y que firman nada menos que seis personas) o el enorme error de casting que ha supuesto ponerla al frente de un papel protagonista como el de Rebecca Winstone y que pocas intérpretes serían capaces de tirar adelante con una mínima credibilidad.

En todo caso,
el espectador se va preguntando a lo largo del capítulo si el número de escenas de acción será igual o superior a la cantidad de ocasiones que Ashley Judd ha debido pasar por el quirófano para lograr una desfiguración de rostro tan pavorosa como la que luce en este retorno. Una imagen tan surrealista y artificial como la trama y decorados de cartón piedra de esta especie de
Alias cruzada con la
Venganza de Liam Neeson, con la que
Missing guarda muchas similitudes en el argumento pero muy pocas coincidencias en la ejecución.
Ambas consideran Europa como un lugar inhóspito al que todavía no sé cómo los americanos tienen el valor de viajar. Los secuestros a plena luz del día, ya sea en un apartamento de la zona bien de París o ante las cámaras y transeúntes de una calle romana, están a la orden del día a juzgar por estas dos producciones de acción, ambas igual de inverosímiles pero al menos una,
Venganza, con menos efecto bochornoso. Mientras la película triunfa en su objetivo de entretener,
Missing fracasa por completo en llamar la atención.

Las sorpresas son nulas en una serie que se resume en una frase: “Exagente de la CIA y madre coraje se enfrenta a todo el mundo para encontrar a su hijo secuestrado”. Y más allá de esa sencilla sinopsis es imposible encontrarle al argumento más intríngulis.
Porque el guión ni se esfuerza en crear ni dosificar el suspense. Desde el momento en que Judd se lía a golpes con un asesino a sueldo en Roma, la serie se lanza sin complejos a la acción más hueca. Persecuciones en vespa y manotazos en el camarote de un tren sin la más mínima tensión, con el único propósito de rellenar metraje. La emoción apenas hace acto de presencia.
Sorprende que el estreno en la ABC estadounidense lograra reunir a más de diez millones de espectadores, aunque los demográficos no fueran para tirar cohetes. Quizá había curiosidad por ver de nuevo a Ashley Judd en acción, pero el morbo debería desaparecer a los pocos minutos de metraje, cuando uno prefiere quedarse con la buena imagen que guardaba de la actriz. En cambio, sorprende y mosquea al mismo tiempo que otra serie de acción de la
midseason como
Awake, mucho más valiente, de mucha mejor factura, debutara con poco más de seis millones de audiencia y reste seguidores cada semana. Inadmisible.
Comentarios
En breve comprobarás lo mal operada que está Ashley Judd con un antes y después que estoy preparando para Tutele! jejeje
Y sí, veo que ha cambiado esta sección de comentarios, pero yo no he sido, es cosa de Blogger. No está mal, no?
Así, has vuelto a Vertele?? jajaja Al final resultará que yo soy más recoroso que tú!