Antena 3 parece dispuesta a descubrirnos la producción televisiva británica. Es de agradecer el gesto, porque a menudo se nos olvida que detrás de series de éxito como The Office o la más reciente Shameless se encuentra el ingenio de un inglés. Parece que sólo tengamos ojos para las propuestas yanquis y no está nada mal que nos recuerden que en la llamada nueva era de la televisión hay vida más allá de Estados Unidos. Esta nueva estrategia de la cadena de Planeta tiene un motivo: Downton Abbey. Tras su esperanzador éxito se han apresurado a anunciar la emisión del remake de la BBC de Arriba y abajo, la adquisición de Sherlock e incluso la coproducción de una miniserie sobre el Titanic (¿era realmente necesario?).
La buena acogida de Downton Abbey no ha pillado por sorpresa, aunque tampoco era algo predecible. Ya sabemos lo caprichosas e injustas que suelen ser las audiencias. Pero si las cifras no hubieran acompañado en nuestro país a un producto tan impecable como el que nos presenta Julian Fellowes, su creador y ganador de un Oscar por el guión de Gosford Park, habría motivos para la preocupación. La elegancia, el buen gusto y el perfeccionismo ingleses encuentran en esta serie su mejor exponente.
Por su argumento, Dowton Abbey puede parecer un drama de época con tintes folletinescos. El condado sufre un duro varapalo con la muerte de su heredero en el hundimiento del Titanic. Los condes Crawley ven peligrar su fortuna y propiedades por una ley que impide que ninguna de sus tres hijas tenga derecho a la herencia. Por orden de sucesión, los bienes irán a parar a un primo lejano de clase media sin ningún interés, a priori, por ascender en la escala social. Urge cambiar las normas o intentar que brote el amor entre la hija mayor y el recién llegado.
Por si fuera poco, la serie nos eleva y nos desciende por el castillo de los Crowley, desde milords y miladys hasta la última sirvienta, en una mezcla que asegura inagotables situaciones de conflicto y enredo. Pero sería injusto comparar la esencia de Downton Abbey con la de un culebrón sofisticado. Tras las situaciones más propias de una telenovela, que las hay, se esconde una minuciosa descripción, acompañada de una envidiable autocrítica, de la moral inglesa. El enredo, por tanto, no es el aliciente principal de una serie que se preocupa mucho más por mantener el ingenio en los guiones y la excelente factura.
Apariencia y trasfondo de los personajes
Violet Crawley
La matriarca de Downton Abbey es uno de los personajes más jugosos de la serie, la que mejor encarna el despotismo de las clases altas. Los aires de superioridad encuentran en el rostro de la actriz Maggie Smith la mejor elección. De su boca salen los comentarios más irónicos e hirientes, ya sea hacia su nuera (americana) o hacia los modales del nuevo heredero del condado. En más de una ocasión, deberá tragarse su orgullo.
Robert Crawley
Sobre el conde de Grantham e hijo de Violet pesa un gran dilema: o mantener la tradición que deja toda la herencia en manos de un desconocido o luchar por cambiar las leyes para que la heredera sea su hija mayor. Pero su educación y sentido del deber provocarán más de una úlcera en casa. Pertenece a esa clase de nobles que se esfuerzan en no aparentarlo y, sin duda, es el más considerado de toda la familia.
Cora Crawley
De todo el impresionante plantel de actores, todos excelentes, Elizabeth McGovern es la única que chirría. Puede que sea su rostro, sospechosamente juvenil, o puede que sea su papel, quizá el menos explotado. Aunque es la mujer, americana, de Crawley y la encargada de buscar el marido ideal a sus hijas, el guión no le depara grandes momentos para el lucimiento. Parece condenada a permanecer eclipsada por los demás.
Mary Crawley
En ella están puestas todas las esperanzas de la familia y no parece dispuesta a defraudar. Tiene asumida su función de salvadora de la herencia pero la única solución viable, casarse con su primo lejano, es también la única que descarta. Es fría y engreída, la más distante de las hermanas, pero en determinados momentos mostrará su vulnerabilidad y sus flaquezas.
Matthew Crawley
A este abogado de clase media le llega de repente una cuantiosa herencia. Sus ideales le impiden, en principio, aceptar los bienes ajenos, pero poco a poco irá haciéndose un hueco en Downton Abbey. No parece alguien ambicioso. Más bien pretende llegar a un entendimiento y ganarse el corazón de Mary, la mejor forma de zanjar el asunto. Su postura es la más incómoda. Deberá convivir con las constantes miradas de recelo.
Edith Crawley
Es la hermana fea y también la más contestataria de la familia. Su principal afición es sacar de quicio a Mary, soltándole las verdades más incómodas. Es la miembro que menos en serio se toma a sí misma y a todo lo que la rodea. Pero tras su necesario cinismo se oculta un lado romántico que difícilmente será correspondido.
Sybil Crawley
La pequeña de la familia es también la más hermosa. Si la mayor es ambición y la mediana realidad, ella es puro idealismo. Junto a su padre, son los que mantienen menos distancia con el servicio, pero en su caso las palabras irán acompañadas de acciones. Está destinada a romper moldes y a luchar por su sentido de la justicia.
Charles Carson
Es el mayordomo de confianza de la familia Crawley. Aglutina perfeccionismo, seriedad y disciplina. Es el más respetado del servicio, no sólo por su rectitud sino también porque ha convertido el oficio en su vida. Para él, servir a los condes de Grantham es un honor y un privilegio a los que dedicar todo su tiempo, aunque parece que un pasado podría salir a flote y dejarlo en evidencia ante los señores, la peor de sus pesadillas.
Señora Hughes
Es la versión femenina de Carson. Perfeccionismo, seriedad y disciplina, pero más accesible que el mayordomo. Es experta en solventar los conflictos y tiranteces dentro del servicio, pero en el mundo de esta ama de llaves parece haber lugar para algo más que el trabajo. Como veteranos del lugar, suele compartir reflexiones con Carson sobre el destino de sus vidas.
John Bates
Recién llegado a casa de los Crawley, enseguida se convierte en el blanco fácil de sus compañeros, que ven en su cojera un impedimento para su oficio de ayudante de cámara de Lord Grantham. Aunque es víctima de múltiples puñaladas, cuenta con el coraje suficiente para sobrevivirlas y con el beneplácito del conde. Puede que su interés por mantener el puesto, a pesar de las constantes humillaciones, tenga un objetivo desconocido.
Thomas
Tras su aspecto impoluto se esconde uno de los personajes más odiosos de Downton Abbey, con una ambición desmesurada capaz de llevarse por delante cualquier amenaza u obstáculo. Sin apenas escrúpulos, aspira a convertirse en sucesor de Carson y piensa conseguirlo por todos los medios, aunque no cuente con la simpatía del mayordomo. Enseguida descubriremos un secreto suyo que provocará grandes momentos en la serie.
Sarah O’Brien
La primera doncella de Lady Grantham es la confidente, y compañera de maldades, de Thomas. Juntos nos brindarán los momentos más desagradables de la trama, ejemplos de que la soberbia no es territorio exclusivo de las clases altas. Son la antítesis de Carson y la señora Hughes: codicia sin límites que perjudica a sus compañeros y falta de discreción que pone en peligro la buena imagen de los señores.
Anna Smith
Al contrario de Sarah O’Brien, ella es la cara amable del servicio, la persona bondadosa a la que acuden tanto sus compañeros como sus superiores para compartir confidencias. Dentro del ambiente competitivo del servicio, la simpatía y la calidez de esta joven hacen que no terminemos perdiendo la esperanza en la raza humana.
La buena acogida de Downton Abbey no ha pillado por sorpresa, aunque tampoco era algo predecible. Ya sabemos lo caprichosas e injustas que suelen ser las audiencias. Pero si las cifras no hubieran acompañado en nuestro país a un producto tan impecable como el que nos presenta Julian Fellowes, su creador y ganador de un Oscar por el guión de Gosford Park, habría motivos para la preocupación. La elegancia, el buen gusto y el perfeccionismo ingleses encuentran en esta serie su mejor exponente.
Por su argumento, Dowton Abbey puede parecer un drama de época con tintes folletinescos. El condado sufre un duro varapalo con la muerte de su heredero en el hundimiento del Titanic. Los condes Crawley ven peligrar su fortuna y propiedades por una ley que impide que ninguna de sus tres hijas tenga derecho a la herencia. Por orden de sucesión, los bienes irán a parar a un primo lejano de clase media sin ningún interés, a priori, por ascender en la escala social. Urge cambiar las normas o intentar que brote el amor entre la hija mayor y el recién llegado.
Por si fuera poco, la serie nos eleva y nos desciende por el castillo de los Crowley, desde milords y miladys hasta la última sirvienta, en una mezcla que asegura inagotables situaciones de conflicto y enredo. Pero sería injusto comparar la esencia de Downton Abbey con la de un culebrón sofisticado. Tras las situaciones más propias de una telenovela, que las hay, se esconde una minuciosa descripción, acompañada de una envidiable autocrítica, de la moral inglesa. El enredo, por tanto, no es el aliciente principal de una serie que se preocupa mucho más por mantener el ingenio en los guiones y la excelente factura.
Apariencia y trasfondo de los personajes
Violet Crawley
La matriarca de Downton Abbey es uno de los personajes más jugosos de la serie, la que mejor encarna el despotismo de las clases altas. Los aires de superioridad encuentran en el rostro de la actriz Maggie Smith la mejor elección. De su boca salen los comentarios más irónicos e hirientes, ya sea hacia su nuera (americana) o hacia los modales del nuevo heredero del condado. En más de una ocasión, deberá tragarse su orgullo.
Robert Crawley
Sobre el conde de Grantham e hijo de Violet pesa un gran dilema: o mantener la tradición que deja toda la herencia en manos de un desconocido o luchar por cambiar las leyes para que la heredera sea su hija mayor. Pero su educación y sentido del deber provocarán más de una úlcera en casa. Pertenece a esa clase de nobles que se esfuerzan en no aparentarlo y, sin duda, es el más considerado de toda la familia.
Cora Crawley
De todo el impresionante plantel de actores, todos excelentes, Elizabeth McGovern es la única que chirría. Puede que sea su rostro, sospechosamente juvenil, o puede que sea su papel, quizá el menos explotado. Aunque es la mujer, americana, de Crawley y la encargada de buscar el marido ideal a sus hijas, el guión no le depara grandes momentos para el lucimiento. Parece condenada a permanecer eclipsada por los demás.
Mary Crawley
En ella están puestas todas las esperanzas de la familia y no parece dispuesta a defraudar. Tiene asumida su función de salvadora de la herencia pero la única solución viable, casarse con su primo lejano, es también la única que descarta. Es fría y engreída, la más distante de las hermanas, pero en determinados momentos mostrará su vulnerabilidad y sus flaquezas.
Matthew Crawley
A este abogado de clase media le llega de repente una cuantiosa herencia. Sus ideales le impiden, en principio, aceptar los bienes ajenos, pero poco a poco irá haciéndose un hueco en Downton Abbey. No parece alguien ambicioso. Más bien pretende llegar a un entendimiento y ganarse el corazón de Mary, la mejor forma de zanjar el asunto. Su postura es la más incómoda. Deberá convivir con las constantes miradas de recelo.
Edith Crawley
Es la hermana fea y también la más contestataria de la familia. Su principal afición es sacar de quicio a Mary, soltándole las verdades más incómodas. Es la miembro que menos en serio se toma a sí misma y a todo lo que la rodea. Pero tras su necesario cinismo se oculta un lado romántico que difícilmente será correspondido.
Sybil Crawley
La pequeña de la familia es también la más hermosa. Si la mayor es ambición y la mediana realidad, ella es puro idealismo. Junto a su padre, son los que mantienen menos distancia con el servicio, pero en su caso las palabras irán acompañadas de acciones. Está destinada a romper moldes y a luchar por su sentido de la justicia.
Charles Carson
Es el mayordomo de confianza de la familia Crawley. Aglutina perfeccionismo, seriedad y disciplina. Es el más respetado del servicio, no sólo por su rectitud sino también porque ha convertido el oficio en su vida. Para él, servir a los condes de Grantham es un honor y un privilegio a los que dedicar todo su tiempo, aunque parece que un pasado podría salir a flote y dejarlo en evidencia ante los señores, la peor de sus pesadillas.
Señora Hughes
Es la versión femenina de Carson. Perfeccionismo, seriedad y disciplina, pero más accesible que el mayordomo. Es experta en solventar los conflictos y tiranteces dentro del servicio, pero en el mundo de esta ama de llaves parece haber lugar para algo más que el trabajo. Como veteranos del lugar, suele compartir reflexiones con Carson sobre el destino de sus vidas.
John Bates
Recién llegado a casa de los Crawley, enseguida se convierte en el blanco fácil de sus compañeros, que ven en su cojera un impedimento para su oficio de ayudante de cámara de Lord Grantham. Aunque es víctima de múltiples puñaladas, cuenta con el coraje suficiente para sobrevivirlas y con el beneplácito del conde. Puede que su interés por mantener el puesto, a pesar de las constantes humillaciones, tenga un objetivo desconocido.
Thomas
Tras su aspecto impoluto se esconde uno de los personajes más odiosos de Downton Abbey, con una ambición desmesurada capaz de llevarse por delante cualquier amenaza u obstáculo. Sin apenas escrúpulos, aspira a convertirse en sucesor de Carson y piensa conseguirlo por todos los medios, aunque no cuente con la simpatía del mayordomo. Enseguida descubriremos un secreto suyo que provocará grandes momentos en la serie.
Sarah O’Brien
La primera doncella de Lady Grantham es la confidente, y compañera de maldades, de Thomas. Juntos nos brindarán los momentos más desagradables de la trama, ejemplos de que la soberbia no es territorio exclusivo de las clases altas. Son la antítesis de Carson y la señora Hughes: codicia sin límites que perjudica a sus compañeros y falta de discreción que pone en peligro la buena imagen de los señores.
Anna Smith
Al contrario de Sarah O’Brien, ella es la cara amable del servicio, la persona bondadosa a la que acuden tanto sus compañeros como sus superiores para compartir confidencias. Dentro del ambiente competitivo del servicio, la simpatía y la calidez de esta joven hacen que no terminemos perdiendo la esperanza en la raza humana.
Comentarios
Puedes darme algun ejemplo de post que REALMENTE te haya incitado a ver algo? ;)
que finalmente haya visto... alguno hay, eh.
jaja... cuando venga jesn seremos ya 3 contra uno.
jesn