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Mostrando entradas de julio, 2006

Lo que está claro que las cadenas emitirán (y ni eso)

El Gobierno ha decidido soltar las riendas de la televisión y dejar que ésta cabalgue como un potro desbocado bajo las leyes del mercado. A partir de ahora, los programadores podrán cambiar sus parrillas en función única y exclusivamente de sus intereses comerciales. No es que la contraprogramación sea un fenómeno nuevo en nuestro país (todas las cadenas, incluidas las públicas, han hecho uso de ella aún a riesgo de ridículas sanciones), sino que con esta nueva medida ahora estará más amparada por la ley. No es la única elusión de responsabilidad del poder político sobre un sector tan influyente. El Ejecutivo también dejó en manos de sus empresarios la regulación de los contenidos en horario de protección infantil y, prueba del fracaso de esta decisión se puede apreciar cada día encendiendo el televisor. De esta manera, el espectador pasa a ser una mera comparsa de la lucha por las audiencias, en la que todo es bienvenido excepto ofrecer un servicio de calidad.

Historia de una explotación laboral

Comenzó de bien jovencito con aquel Hablando se entiende la basca. Entonces ya apuntaba maneras y parecía sentirse cómodo en la pantalla amiga, la misma que ofrecía Gil y tal y tal o Ay qué calor!. Hoy, ambos han evolucionado, presentador y cadena, digamos que para mejor (muy entre comillas lo de mejor). Vázquez salió del armario a su vez que su desparpajo para presentar todo tipo de programas en directo (me quedo personalmente con Hotel glam, el mejor freakie-reality de la televisión). Tele 5 dejó de lado la caspa y apostó por explotar la vida privada de todo quisqui. Una evolución nefasta según como se mire, pero perfeccionada al fin y al cabo gracias también a productos arriesgados como Caiga quien caiga o Camera Café. El idilio de Vázquez y Telecinco ha ido a más y parece que a ambos les va bien, de la misma manera a sus bolsillos. Pero el dinero no lo es todo.
Temo por la integridad física y psíquica de Jesús Vázquez. Pronto sufrirá un duro trastorno de personalidad. No sabrá si h…

La sombra de '24'

Los vínculos de esta película con la televisión son muchos. De entrada porque en su plantel de actores, encabezado por unos caducos Michael Douglas y Kim Basinger, figuran dos asiduos de la pequeña pantalla. Por un lado, Eva Longoria, la guapísima Gabrielle de Mujeres Desesperadas, que si en aquella encarna la ambición con gracia y desenvoltura, en esta su primera incursión importante en el cine apenas aporta nada. Y nada significa nada. Ni tan siquiera su imponente físico sale bien parado con el uniforme de policía novata puesto.
Por el otro lado, Kiefer Sutherland, más conocido como Jack Bauer, traslada su cara de pocos amigos y sus diferentes posturas arma en mano con la misma eficacia que en la serie 24. Pocos esfuerzos adicionales ha tenido que realizar este actor para encarnar a un investigador del Servicio Secreto, ya que el papel de salvavidas presidencial es clavado en ambas producciones. Aunque si bien en la serie su protagonismo es absoluto, en esta La sombra de la sospecha

Superman fails

¿Quién mandaría este regreso? Tras marear la perdiz durante varios años sobre cómo sería el retorno a la gran pantalla del superhéroe por antonomasia, nos llega por fin el resultado final bajo el aclarador título en español Superman returns. El regreso (no sea que alguien todavía no haya aprovechado la oferta de matriculación de Home English). Tras visionar el filme resultante, que finalmente ha optado por la fórmula de la secuela basada en el original, uno se pregunta si al final no hubiera sido mejor tirar adelante aquellas propuestas a priori descabelladas como la de enfrentar al hombre de acero con Batman, o idear otras todavía más osadas como plantear la jubilación y los últimos años del superhéroe. Sin duda, con esta última nos harían un gran favor a todos.
Cualquier otro planteamiento, por extravagante que sea, hubiera proporcionado una mayor entidad al argumento. La trama de la película no puede ser más plana y carente de interés. A la sucesión de varios momentos espectaculares…

Alta cocina

Tres platos deliciosos nos sirvió esta cocina del infierno (Hell's Kitchen Dance) en su debut. Fue el pasado 7 de julio dentro del programa del Festival de verano de Barcelona Grec 2006. La decepción era imposible, ya que venían avalados por un gran chef, el maestro letón afincado en Nueva York Mikhail Baryshnikov. Pero si las expectativas eran altas, la realidad las superó con creces.
Un equipo de jóvenes promesas interpretan la primera pieza Over/Come. Jóvenes que no tienen nada de pinches, pues su aportación a la cocina resulta imprescindible. Cuando además la materia prima es de primerísima calidad, como lo es una coreografía a cargo de Aszure Barton alegre, fuerte y vital, el resultado es impecable. La fiesta, la amistad, la juerga, los ligues, el amor, el sexo (qué manera tan exquisita de representar los cuerpos haciendo el amor, con qué movimientos tan bellos y tan complicados de ejecutar sin parecer caóticos). Son algunos de los ingredientes de juventud que conforman esta p…

Cars, más cerca de Disney que de Pixar

Señoras y señores, el matrimonio entre Pixar y Disney está haciendo mella en el mundo de la animación. ¿Será cierto aquello de que toda relación conduce al fracaso cuando hay una entrega de anillos de por medio? ¿Dejar atrás la soltería es un camino sin retorno? El caso es que después de visionar Cars, la primera de las criaturas de esta extraña pareja tras su paso por la vicaría, uno no puede sino compadecerse del triste papel de calzonazos al que ha quedado reducido Pixar.
La transgresión, inquietud, innovación, originalidad y talento que normalmente han caracterizado al joven estudio de animación (de tan sólo 20 años) parecen haber sucumbido a las directrices de la casa madre, la todopoderosa Disney. Pixar corre el riesgo de perder su propia personalidad en beneficio de un ideario desfasado que ya no encaja ni siquiera en el público infantil.
¿Por qué lo digo? Básicamente por el olor a moraleja fácil que desprende Cars. Recuerda demasiado a aquellos clásicos con los que la Disney nos…

Queers fucking as rabbits

No os quepa duda de que todo se reduce al sexo. De hecho, dicen que los hombres piensan en el sexo cada 28 segundos. Claro, los heterosexuales. Los gays cada 9. Con esta afirmación arrancó el pasado viernes en Cuatro la serie más arriesgada jamás estrenada en nuestro país Queer as folk. Y con esa máxima se desarrollaron los dos primeros capítulos, introduciendo cada 9 segundos, e incluso menos, un nuevo contenido sexual.
Puede que sea cierta la frase, que todo cerebro masculino sólo se alimente de la libido, que incluso los pensamientos de los homosexuales siempre acaben derivando en imágenes en las que los culos respingones, los marcados y sudorosos pectorales y las grandes pollas sean los huéspedes por excelencia. Pero lo que pasa por una mente y lo que en realidad ven nuestros ojos es bien distinto. Menuda suerte tendrían los gays si cada 9 segundos pudiesen materializar sus pecaminosos pensamientos. Me temo que la realidad, como la de todos, es bien distinta.
En todo caso, estos pri…