
Judit Mascó es fría como un témpano, incompetente como presentadora, sosa, sin gracia ni espontaneidad, sin saber aprovechar los buenos momentos, nula como entrevistadora y con una absoluta falta de empatía con ninguna de las chicas, ni familiares, ni compañeros del programa. Si esto ya era evidente a lo largo de todos los programas de
Supermodelo 2006, en la final de ayer se hizo todavía más patente, sobre todo en ese momento Lancia con la ganadora del concurso. Fue de escándalo En la vida se había visto una sumisión tan absoluta a los dictámenes de la publicidad, leyendo como una posesa un texto que no se creería ni el propio director de marketing de la compañía automovilística. Harían bien los responsables de Cuatro buscando desde ya una buena sustituta para la más que probable próxima edición de Supermodelo. Y es que no basta con ser mona para conducir un programa de televisión (¡a ver si se enteran de una vez los productores que hay muchos profesionales de la comunicación en paro!). La Mascó no lo hacía mal de comentarista de moda en programas magacín de tarde como
La columna de Julia Otero en TV3, pero de ahí a ofrecerle un espacio en prime time de tres horas de duración hay un gran trecho.En su afán por ser siempre perfecta pierde todo atisbo de naturalidad, sobre todo cuando comete, como todo hijo de vecino, una equivocación. No sabe reaccionar tampoco ante cualquier situación que se salga del guión. No me refiero a que de repente le caiga un foco delante de las narices sino a situaciones tan habituales como que alguien, y más tratándose de la incansable Antonia Dell’Ate, la interpele. Cuando una de las aspirantes a modelo llora desconsolada porque el público la ha echado, ella le ofrece un disco recopilatorio con la música del programa (bastante bueno, por cierto), eso si se digna a mirarlas a los ojos cuando les habla. Espero que reacciones como estas sean fruto del nerviosismo y no de su personalidad que, en ese supuesto, sería de dudosa ética. “Estoy deseando volverles a ver en
Supermodelo 2007” lanzó como última frase la modelo catalana. No sabe cómo deseamos muchos justo lo contrario. Por otra parte,
Supermodelo es un programa que en la pantalla amiga, amiga de los realities claro, no mía, habría sido todo un fenómeno de audiencias.
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