Ir al contenido principal

Entre rejas

Una prisión de máxima seguridad. Una condena injusta. Un plan, una huída y unos cómplices, pero también imprevistos, barrotes y enemigos a batir. El argumento, desde luego, no es nada nuevo, si no fuera porque hasta el momento el género carcelario ha sido terreno exclusivo de la gran pantalla. Cuando la trama se alarga durante más de 20 episodios, se entremezclan mil y una subtramas y los giros argumentales son el pan de cada día, estamos hablando de algo más insólito, un serial carcelario, cuyo resultado habrá que juzgar a medida que avancen las temporadas.
De momento, ya sabemos que Prison Break termina su primera sesión con la huída de los dos hermanos de la prisión de Fox River. Acaba así uno de los principales objetivos de Michael Scofield cuando entra a la penitenciaría como recluso para rescatar a su hermano condenado injustamente, o al menos así lo aseguran, a la silla eléctrica. La pregunta es: ¿qué más tiene que contar esta serie? Conocemos que el condenado a la pena máxima está acusado de asesinar al hermano de la vicepresidenta de Estados Unidos. Sabemos que la vicepresidenta está implicada hasta las cejas en el asunto y que hace uso de dos secuaces miembros de la policía secreta para esconder la verdad. Conocemos que hay toda una conspiración en torno a un asunto de energías renovables que podría hacer tambalear una sociedad de consumo basada en el petróleo. Mucha habilidad deberán mostrar los guionistas de esta producción para mostrarnos algo más que no sepamos o intuyamos.
De momento, cobra más importancia el ‘cómo’ que el ‘para qué’ en Prison Break. Un ‘cómo’ que en demasiadas ocasiones hay que coger con pinzas para que resulte mínimamente creíble. El espectador debe ser muy condescendiente con este producto espectacularmente bien realizado, ya que contiene situaciones que rayan peligrosamente lo cómico. Un alcaide que no duda en utilizar los servicios de un preso para demostrarle a su mujer lo mucho que la quiere construyendo un Taj Mahal con palillos. Todo un protagonista tatuado a base de jeroglíficos inteligibles que lo conducirán directamente a la puerta de salida. Tornillos que agujerean paredes, paredes que ceden de forma fácil y comunican con pasillos y conductos que conducen directamente a la enfermería. Si esto es una prisión de máxima seguridad, no me imagino qué hace Julián Muñoz todavía en Alhaurín de la Torre.
Sin embargo, toda la verosimilitud que se pierde en estos detalles la salvan los guionistas con situaciones de violencia extrema. En un país paralizado en su momento por una de las dos tetas de Janet Jackson, la sangre, las palizas y los insultos parecen acogerse con la máxima naturalidad. Y de eso se hace valer la serie para dotar de mayor veracidad un entorno como el carcelario, lo más cercano al infierno que pueda existir como destino para los mortales. Se han visto mutilaciones de dedos del pie, navajazos, motines aterradores y, sobre todo, mucha violencia verbal.
Todo esto no quita que Prison Break enganche como una droga. El ritmo es frenético, la puesta en escena espectacular, la realización digna de cualquier película de acción que se precie, la trama sorprendente, los personajes, aunque un tanto arquetípicos, bien logrados. Uno sólo desea saber si habrá vida (y argumento) más allá de la huida, más allá del ‘break’. De momento, la segunda temporada ha tenido buena acogida en Estados Unidos (unos 9 millones de espectadores de media). Aunque no llega ni mucho menos a los niveles de otras ficciones, parece que los guionistas van a tener que estrujarse un poco más el cerebro para alargarle la vida algunas temporadas más. Esperemos que no la mantengan de forma artificial.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
No hay nada que decir.Muy bien,pero que muy bien todo lo expuesto.Y esa fotografia,pero que fotografia tan buena.
Anónimo ha dicho que…
Pues nada, en Prison Break ocurren más cosas que en 24 pero tampoco es una serie que sea para tirar cohetes. El enlace es a un vídeo de Kiefer confesando como plagia escenas de películas para lo que hace.

http://rapidshare.de/files/35369158/-_24_-_DV
D_Extras_-_24_Exposed_05_-_Kiefer_Sutherland_
-_Copy_Plagio.avi
Anónimo ha dicho que…
Hay más bídeos en
http://www.vayatele.com/2006/09/15-el-padre
-de-jack-bauer-en-lo-n.php
Anónimo ha dicho que…
Te has lucido con los comentarios que te ponen, que si plagian escenas,que si hay vídeos,webs por áquí,webs por allá.¿No será alguno que no se atreve a poner estas webs en algún otro foro,porque luego le dicen que está haciendo spoieler?.Es que hay algunos que tienen doble personalidad,o tienen miedo a que les critiquen y no dan la cara en susodicho foro.

Entradas populares de este blog

Los 8 momentos memorables del final de Mujeres Desesperadas

Pueden contarse con los dedos de una mano las series que han logrado cerrar la persiana sin remordimientos. Mujeres desesperadas seguramente se encuentre en ese reducido grupo de privilegiadas que alcanza el final satisfaciendo a la gran mayoría de sus seguidores, sin polémicas, sin originalidades, sin alterar, en definitiva, la esencia de una fórmula que la ha mantenido en antena durante ocho temporadas.
Podrán vertirse muchas críticas sobre esta creación de Marc Cherry, gustarán más o menos algunas épocas de la serie, pero lo que no puede negársele a Mujeres desesperadas es la fidelidad a su público. La coherencia suele convertirse en la factura pendiente en producciones que, movidas por el éxito, suelen alargarse hasta el infinito, perdiendo en el camino la cordura (Lost) o a buena parte de su reparto original (CSI).
Consciente de ello, Cherry decidió ponerle punto y final a su niña mimada antes de que el tiempo erosionara su identidad. La fecha escogida fue el pasado domingo 13…

Sin etiquetas

Qué gran golpe nos habría propinado Tomboy si desconociéramos el argumento de la cinta antes de entrar en la sala. Con la boca abierta nos habría dejado esa escena en la que el hasta el momento protagonista de la cinta, un niño de 10 años, se levanta de la bañera y nos desvela que en realidad tiene vagina. Tan valiente como esa imagen de una menor desnuda, irreproducible en otra cinematografía que no sea la francesa, hubiera sido mantener el secreto hasta ese instante. La experiencia habría sido inmejorable.

Pero el marketing manda y había que vender la película de alguna manera. Difícil resistirse a la tentación de titular con el reclamo de una niña que se hace pasar por chico. Es probable que de otra forma sólo unos pocos aventurados se hubiesen atrevido a verla, así que bienvenida la estrategia de venta si con ella se consiguen más espectadores para una cinta modesta, silenciosa, pero que seguro es la más gratificante de una cartelera de puente de mayo tan desalentadora.

Más que el…

Ratatouille: el regreso de Pixar a la alta cocina

Resulta que la ratatouille (que todos sabemos pronunciar como ratatúi) es una especialidad culinaria de la Provenza francesa que consiste en freír una serie de verduras en aceite de oliva. Que sea una producción norteamericana, aprovechando la polisemia de sus cuatro primeras letras con el mamífero roedor, la que me descubra el significado del término ya es un hecho curioso. Pero que además, una película de dibujos animados, tan frecuentemente infravaloradas, contenga tal nivel de documentación sobre el mundo culinario refleja el nivel de ingenio de sus creadores.
Temimos con la inauguración del matrimonio entre Pixar y Disney un descenso de la creatividad a la que nos tenían acostumbrados los chicos de John Lasseter. Cars, el primer fruto de la unión, se acercaba peligrosamente a la moralina del gigante de la fantasía y se alejaba de la frescura y el ingenio de los creadores de Toy Story. Con Ratatouille, por suerte, avanzamos unos pasos más hacia delante respecto a la última creació…