Ir al contenido principal

DemencialCat

La campaña electoral ha comenzado en Catalunya. Si bien oficialmente lo hacía a las doce de esta noche, la disputa por la presidencia de la Generalitat se inició como mínimo unas horas antes con la distribución masiva del DVD ConfidencialCat. Hace días que todos los partidos ocupan las vallas publicitarias con lemas cargados de reproches y carentes de políticas, pero es evidente que la edición del polémico documental, que mi quiosquera habitual asegura distribuyeron todos los diarios a excepción de El Mundo y ABC, marca el inicio de la contienda.
Tuve la osadía de tragarme los 55 minutos que dura este prodigio de la imparcialidad, este folletín propagandístico que sigue a rajatabla los principios que en su día estableció Goebbels para asegurar el éxito de todo discurso político. Uno de ellos es el principio de simplificación y del enemigo único, que consiste en focalizar todos los ataques hacia un único adversario. No es difícil adivinar sobre quién recae todo el peso de la culpabilidad, a pesar de que el tripartito, tal y como su nombre indica, es cosa de tres. José Montilla, el conspirador en la sombra, es el artífice de todos los males, la cabeza pensante de una fórmula que ha desprestigiado las instituciones que con tanto esfuerzo lograron dignificar Pujol y los suyos.
“Toda propaganda -asentó también Goebbels- debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa”. Eso es lo que debieron pensar los ideólogos de ConfidencialCat cuando decidieron condensar en imágenes el desastre que ha resultado ser el gobierno tripartito catalán.
Desde luego, David Madí, director de acción electoral de CiU, deberá ser recompensado con una medalla por tan constructiva campaña. Eso si no les sale a los convergentes el tiro por la culata y terminan recompensándole con el finiquito. No hay nada peor que infravalorar la capacidad intelectual y receptora de los votantes, y más cuando se presuponen de una derecha culta y aburguesada. Algo que parece haber entendido Duran i Lleida, el que mejor representa a su electorado, al desmarcarse, aunque sin dejar de chupar plano, del DVD.
Entrando en su contenido, comienza el documental con un primer episodio en el que Artur Mas acompañado de su esposa, Helena Rakosnik, y de una música lacrimógena de fondo, aparece como la gran víctima de la codicia de Maragall y Carod-Rovira por el poder. Toda la ilusión, el esfuerzo y el trabajo de un equipo joven y entusiasta quedan truncados por la maldad de unos conspiradores que no dudaron en arrebatarle el poder a quiénes honestamente lo habían ganado en las urnas. Dedican mucho tiempo y esfuerzo los guionistas en argumentar la inmoralidad de algo que es perfectamente legítimo en democracia: el pacto.
Los capítulos siguientes resumen la obra del gobierno presidido por Maragall desde un mes después de constituirse, con el encuentro en Perpinyà entre el presidente en funciones Carod-Rovira y miembros de ETA, hasta su forzosa disolución hace tan sólo unos meses tras las graves desavenencias en el seno del tripartito con respecto al Estatut. La imagen de la corona de espinas en viaje oficial a Israel, el hundimiento de edificios en el barrio de El Carmel, las acusaciones vertidas por Maragall sobre el cobro de comisiones durante el gobierno de Convergencia.
Es evidente que llamarle a esto obra de gobierno es un despropósito. Demolición se acercaría más a lo que ha sido esta experiencia tan poco gratificante para los ciudadanos de Catalunya y tan nutritiva para carroñeros y usureros varios. No hacía falta, pues, un DVD que remarcara y condensara las diferentes sacudidas que han hecho tambalear y finalmente derruir el gobierno de izquierdas y catalanista. De nuevo cuestiona la capacidad receptora de los ciudadanos. Es, por tanto, un derroche del todo innecesario cuyo presupuesto podría haberse destinado a herramientas electorales más eficaces y honestas.
Pero no nos pongamos serios. Hasta los diseñadores de ConfidencialCat han dejado entrever de manera más o menos sutil la escasa seriedad del documento que tenían entre manos. Quedémonos con la que sin duda es la imagen del documental, la que merece un PAUSE y un posterior avance ralentizado para poder reír a carcajada limpia. Es concretamente en el episodio sobre el hundimiento del Carmel (es tal la magnitud de la tragedia que, tal como nos la presentan, Iraq en comparación parece un juego de niños). De una de las viviendas afectadas surge, como todos los ciudadanos anónimos que aparecen en el vídeo, una vecina con el rostro distorsionado. Del brazo, un inocente perrito de peluche, también anónimo, cuyo rostro jamás podremos llegar a identificar.
Bromas aparte, parece que estos nuevos métodos propagandísticos están llamados a convertirse en los ejes de las campañas del futuro. Algo que ya inició la FAES de Aznar con el famoso vídeo del Pásalo, en el que también se hablaba de conspiraciones para desbaratar un gobierno de derechas, puede extenderse al resto de formaciones. Podemos encontrarnos dentro de unos años un amasijo de DVDs en nuestro periódico dominical en los que cada partido político compita por ver quién convence más con el menor número de manipulaciones posible. Muchos esperan ahora una réplica al documental de CiU por parte de sus contrincantes. Un nuevo DVD que contrarreste sus contenidos. No es necesario. ConfidencialCat se descalifica por sí mismo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Los 8 momentos memorables del final de Mujeres Desesperadas

Pueden contarse con los dedos de una mano las series que han logrado cerrar la persiana sin remordimientos. Mujeres desesperadas seguramente se encuentre en ese reducido grupo de privilegiadas que alcanza el final satisfaciendo a la gran mayoría de sus seguidores, sin polémicas, sin originalidades, sin alterar, en definitiva, la esencia de una fórmula que la ha mantenido en antena durante ocho temporadas.
Podrán vertirse muchas críticas sobre esta creación de Marc Cherry, gustarán más o menos algunas épocas de la serie, pero lo que no puede negársele a Mujeres desesperadas es la fidelidad a su público. La coherencia suele convertirse en la factura pendiente en producciones que, movidas por el éxito, suelen alargarse hasta el infinito, perdiendo en el camino la cordura (Lost) o a buena parte de su reparto original (CSI).
Consciente de ello, Cherry decidió ponerle punto y final a su niña mimada antes de que el tiempo erosionara su identidad. La fecha escogida fue el pasado domingo 13…

Sin etiquetas

Qué gran golpe nos habría propinado Tomboy si desconociéramos el argumento de la cinta antes de entrar en la sala. Con la boca abierta nos habría dejado esa escena en la que el hasta el momento protagonista de la cinta, un niño de 10 años, se levanta de la bañera y nos desvela que en realidad tiene vagina. Tan valiente como esa imagen de una menor desnuda, irreproducible en otra cinematografía que no sea la francesa, hubiera sido mantener el secreto hasta ese instante. La experiencia habría sido inmejorable.

Pero el marketing manda y había que vender la película de alguna manera. Difícil resistirse a la tentación de titular con el reclamo de una niña que se hace pasar por chico. Es probable que de otra forma sólo unos pocos aventurados se hubiesen atrevido a verla, así que bienvenida la estrategia de venta si con ella se consiguen más espectadores para una cinta modesta, silenciosa, pero que seguro es la más gratificante de una cartelera de puente de mayo tan desalentadora.

Más que el…

Ratatouille: el regreso de Pixar a la alta cocina

Resulta que la ratatouille (que todos sabemos pronunciar como ratatúi) es una especialidad culinaria de la Provenza francesa que consiste en freír una serie de verduras en aceite de oliva. Que sea una producción norteamericana, aprovechando la polisemia de sus cuatro primeras letras con el mamífero roedor, la que me descubra el significado del término ya es un hecho curioso. Pero que además, una película de dibujos animados, tan frecuentemente infravaloradas, contenga tal nivel de documentación sobre el mundo culinario refleja el nivel de ingenio de sus creadores.
Temimos con la inauguración del matrimonio entre Pixar y Disney un descenso de la creatividad a la que nos tenían acostumbrados los chicos de John Lasseter. Cars, el primer fruto de la unión, se acercaba peligrosamente a la moralina del gigante de la fantasía y se alejaba de la frescura y el ingenio de los creadores de Toy Story. Con Ratatouille, por suerte, avanzamos unos pasos más hacia delante respecto a la última creació…