Ir al contenido principal

#AtlántidaFilmFest: Chemsex

Estamos en plenos festejos del Orgullo. En ese ambiente festivo, en el que la reclamación de los derechos de la comunidad LGTBI parecen más un pretexto que un objetivo, tampoco estaría de más un poco de autocrítica dentro del colectivo. En plena vorágine de Grindr y sexo exprés llega este documental, Chemsex, para cortarles el rollo a los que sólo buscan divertirse. Un reportaje devastador que plasma en imágenes y pone rostro a una realidad soterrada: el alarmante aumento de prácticas de riesgo y de infecciones de transmisión sexual.

Puede que muy pocos se sientan identificados con un extremo que va al alza en la ciudad de Londres y que ya corretea por las principales ciudades de nuestro país, las maratones que combinan las prácticas sexuales más arriesgadas con la droga dura, pero es una muestra de lo lastimosa que puede llegar a ser la búsqueda insaciable del placer. El placer reconvertido en dolor. Paradojas de una sociedad eternamente insatisfecha.

Los testimonios que consiguen los británicos William Fairman y Max Gogarty para este incomodísimo documental son de incalculable valor para un periodista. Nombres y apellidos que tienen el valor de sentarse frente a una cámara para narrar su decadencia, su visible deterioro físico y psicológico fruto de las sesiones de slamming, fisting y otras nomenclaturas que convierten en tendencia de moda las prácticas que ya resultaron devastadoras en el pasado.

Porque lo que nos muestran las escenas de Chemsex es un viaje a los 80, cuando el sida y las drogas hicieron estragos, especialmente en la comunidad homosexual. Jeringas inyectadas, sangre, sexo yonqui, mandíbulas temblorosas, ojos deshumanizados. Y, sin embargo, lo peor de todo está en las declaraciones de los entrevistados, víctimas de las secuelas de una adicción. “Antes que una vida sin drogas preferiría la eutanasia” o “Entiendo que algunos quieran contagiarse de VIH. Es mejor que vivir con el miedo a tenerlo”. Quién confiesa semejantes barbaridades, con la mirada triste y perdida, es un apuesto chico que con 26 años es seropositivo y que ni siquiera se plantea cómo salir de un pozo sin fondo.

Aunque la cinta no escatima en imágenes escabrosas, no se conforma con la superficie. Indaga en las motivaciones que conducen a estos hombres a sumergirse en una espiral de autodestrucción. La soledad, la exclusión, la necesidad de pertenecer a un colectivo, aunque sea de seres en estado de alucinación, son las principales causantes que arguye el documental. Es la sensación que desprenden cada uno de los protagonistas, la de un colectivo que sólo ha sabido encontrar su sitio en brazos de otra realidad, prisioneros de una dependencia de la que resulta prácticamente imposible escapar.

Por suerte, Chemsex también deja hueco para la pedagogía y nos presenta a un joven entrañable, que ha logrado despertar de la pesadilla y que ocupa su tiempo en ayudar a los que se encuentran en su misma situación. Un atisbo de esperanza para un trabajo documental que deja en el espectador una sensación de tristeza y de mal cuerpo difíciles de superar. No es la cinta más idónea para el ambiente lúdico festivo del Orgullo pero sí para despertar al colectivo de su letargo. La homofobia no es el único enemigo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Los 8 momentos memorables del final de Mujeres Desesperadas

Pueden contarse con los dedos de una mano las series que han logrado cerrar la persiana sin remordimientos. Mujeres desesperadas seguramente se encuentre en ese reducido grupo de privilegiadas que alcanza el final satisfaciendo a la gran mayoría de sus seguidores, sin polémicas, sin originalidades, sin alterar, en definitiva, la esencia de una fórmula que la ha mantenido en antena durante ocho temporadas.
Podrán vertirse muchas críticas sobre esta creación de Marc Cherry, gustarán más o menos algunas épocas de la serie, pero lo que no puede negársele a Mujeres desesperadas es la fidelidad a su público. La coherencia suele convertirse en la factura pendiente en producciones que, movidas por el éxito, suelen alargarse hasta el infinito, perdiendo en el camino la cordura (Lost) o a buena parte de su reparto original (CSI).
Consciente de ello, Cherry decidió ponerle punto y final a su niña mimada antes de que el tiempo erosionara su identidad. La fecha escogida fue el pasado domingo 13…

Sin etiquetas

Qué gran golpe nos habría propinado Tomboy si desconociéramos el argumento de la cinta antes de entrar en la sala. Con la boca abierta nos habría dejado esa escena en la que el hasta el momento protagonista de la cinta, un niño de 10 años, se levanta de la bañera y nos desvela que en realidad tiene vagina. Tan valiente como esa imagen de una menor desnuda, irreproducible en otra cinematografía que no sea la francesa, hubiera sido mantener el secreto hasta ese instante. La experiencia habría sido inmejorable.

Pero el marketing manda y había que vender la película de alguna manera. Difícil resistirse a la tentación de titular con el reclamo de una niña que se hace pasar por chico. Es probable que de otra forma sólo unos pocos aventurados se hubiesen atrevido a verla, así que bienvenida la estrategia de venta si con ella se consiguen más espectadores para una cinta modesta, silenciosa, pero que seguro es la más gratificante de una cartelera de puente de mayo tan desalentadora.

Más que el…

Las 12 mejores escenas de Breaking Bad a las puertas del ansiado final

Nueva fecha para marcar en la historia de la televisión. El próximo 29 de septiembre finaliza Breaking bad, que sin desvelarnos todavía su desenlace ya se ha hecho un hueco en el olimpo de las grandes series, ese lugar sagrado donde cohabitan Los soprano y The wire. Si se mantiene el nivel de esta quinta temporada, el capítulo promete despedirse por todo lo alto. Pero en caso de que Vince Gilligan, su creador, no cumpla con las enormes expectativas, puede descansar tranquilo. Nos deja para el recuerdo una retahíla de escenas memorables. Lo que viene a continuación no es más que el botón de una muestra inabarcable de grandes momentos.


1. Primera escena (1x01 - Pilot)
Si la regla de oro de toda novela es captar al lector desde la primera frase, desde luego esa pareció ser la consigna seguida también por Vince Gilligan en Breaking bad. Un hombre en calzoncillos y una máscara antigás conduce histéricamente una autocaravana por una carretera desierta de Nuevo México. A su lado, el copiloto…