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Blancanieves y los Siete Reinos

Por si quedaba alguien en algún rincón del planeta que no odiara a Blancanieves, la avalancha de estrenos de este último año sobre uno de los personajes de cuento más repipis de la historia habrá contribuido a aumentar la cifra de manera considerable. Primero fue la adaptación televisiva y actualizada de Once upon a time, luego la versión cómica de Mirror, mirror y esta misma semana el potente desembarco de Blancanieves y la leyenda del cazador. Por si fuera poco, los buenos resultados amenazan con mantener bien alta la fiebre por los relatos infantiles.

Sin embargo, conscientes del carácter pánfilo y bobalicón de la protagonista, todas estas revisiones de Blancanieves han tenido un rasgo en común. Todas ellas han convertido a la malvada en la única estrella del firmamento, en el elemento indispensable para salvar la función. No sabría decir con cuál de las tres actrices que han encarnado a la pérfida madrastra me quedaría (si con la Regina de Lana Parrilla, Julia Roberts o Charlize Theron) pero lo que está claro es que esta última se convierte en la única razón de ser de la enésima adaptación del cuento.

Sólo hay que ver quién ocupa un lugar privilegiado en el póster de Blancanieves y la leyenda del cazador y que paradójicamente ni es Blancanieves ni el cazador. Mientras la sudafricana está sabiendo aprovechar al máximo su buena racha actual (reciente aún su papelón en Young adult y a punto de estrenar Prometheus), no ocurre lo mismo con su compañera de reparto, una Kristen Stewart que parece haber sido colocada en el cartel simplemente por su vínculo con la saga Crepúsculo.

Pero Stewart no es la única tendencia a la que recurre de forma descarada la película. Además de subirse al carro de los cuentos clásicos, la Blancanieves del novel Rupert Sanders se desvincula de sus antecesoras bebiendo directamente de un género en auge, el de la aventura épica, y más concretamente del fenómeno Juego de tronos, al que emula sin demasiadas sutilezas (ahí está sin ir más lejos ese vuelo de cuervos con el que la serie de la HBO promocionaba su primera temporada).

Sabiendo, por tanto, que no acudimos al cine para presenciar una obra única e inimitable, lo cierto es que el filme funciona a la perfección como entretenimiento, como blockbuster sin una mayor pretensión que la de cautivar al gran público con un puñado de escenas bien paridas y una estética de videoclip que lidera ese magnífico primer plano de Theron emergiendo de un baño de leche de burra. El sueño de toda actriz.

Más eficaz en el planteamiento y su desenlace, Blancanieves y la leyenda del cazador pierde fuerza en la mitad del metraje, cuando la malvada Ravenna deja paso a los siete enanitos, secundarios de lujo en los dibujos animados pero del todo prescindibles en sus apariciones de carne y hueso. Ni funcionaron en el capítulo de Once upon a time ni funcionan como elemento relajante, más bien adormecedor, de esta trama. Los 30 minutos de su aparición son precisamente los que le sobran a un taquillazo que jamás debió superar los 90.

Convertida ya en uno de los éxitos de la temporada, cubiertas ya las expectativas de la Universal, sólo cabe preguntarse cómo se las ingeniarán ahora para exprimir como es debido el fenómeno Blancanieves. ¿Se atreverán con una secuela de dudosa coherencia? ¿O explorarán el socorrido terreno de la precuela? Algo nos hace temer que el resto de princesitas Disney andan revoloteadas y entusiasmadas ante la idea de recuperar la gloria perdida. Pero ojo, que Caperucita Roja ya salió escaldada de la experiencia.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
BLANCANIEVES ES MI PRINCESA FAVORITA!
Anónimo ha dicho que…
YO CONOZCO ESTAS BLANCANIEVES Y ESTAS MALVADAS MADRASTRAS DE BLANCANIEVES:
DISNEY(1937).
JETLAG PRODUCTIONS Y GOODTIMES ENTERTAINMENT(1995).
LILY COLLINS Y JULIA ROBERTS(2012).
KRISTEN STEWART Y CHARLIZE THERON(2012).
TARYN DAVIS,MONICA KEENA Y SIGOURNEY WEAVER(1997).
ELIZABETH MCGOVERN Y VANESSA REDGRAVE(1984).
DIANA RIGG,SARAH PATTERSON Y NICOLA STAPLETON(1987).
KRISTIN KREUK Y MIRANDA RICHARDSON(2001).

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