Ir al contenido principal

Melancolía sin ínfulas

¿A partir de qué instante percibe uno que está perdiendo el juicio? ¿Cómo logra sobrellevar esa lucha constante entre la cordura y la locura, entre la realidad y la imaginación? ¿Qué tipo de sentimiento le invade cuando comprueba la reacción de su entorno? ¿Culpabilidad? ¿Impotencia? ¿Irascibilidad? Será difícil encontrar una película que indague en la psicología humana como lo hace Take shelter, una película que sin embargo ha pasado totalmente desapercibida por la cartelera española.

Con un relato sosegado, que se va tornando cada vez más inquietante, el desconocido Jeff Nichols nos adentra en la experiencia perturbadora de Curtis. Padre de familia en una pequeña localidad de Ohio, sus visiones apocalípticas terminarán condenándolo a la locura, o al menos a una incomprensión social que lo aislará por completo de su alrededor.

El ritmo de la película concuerda con la paulatina transformación del protagonista. Las primeras pesadillas sobre tormentas devastadoras se convierten poco a poco en una angustia insoportable. El espectador, como el resto de personajes del filme, se pregunta mientras si los sueños de Curtis son presagios del futuro o síntomas de una enfermedad mental. De la comprensión pasamos a la incertidumbre y de la incertidumbre al terror.

Gran parte de la culpa de que Take shelter pueda considerarse como una cinta de género es, sin duda, de Michael Shannon. Increíble que se destacara al actor por sus breves apariciones en Revolutionary road (por otro lado, imprescindibles) y que, en cambio, se pasara por alto en al última edición de los Oscars la abrumadora interpretación que lleva a cabo a lo largo de todo el metraje.

En el refugio que Curtis decide construir para resguardar a su familia de lo que él presiente como el fin del mundo es donde Shannon consigue el clímax más aterrador de la película. El miedo no está a las afueras del búnker, en las tempestades y tornados que podrían terminar con el planeta, sino en la mirada de una madre y una hija estremecidas por la deriva obsesiva del padre de familia.

Pero Take shelter no sólo plantea los límites de la locura. También reflexiona sobre el poder paralizante del miedo, el método más efectivo para mantener el orden y justificar las medidas más extremas. Sólo así se entiende que los amigos y familiares de Curtis asuman con cierta naturalidad las medidas que va tomando el protagonista en aras de una mayor protección. Aterroriza pensar cuánto estamos dispuestos a sacrificar por una aparente seguridad.

Estas son sólo algunas de las lecturas que se pueden extraer de un guión rico y abierto a las interpretaciones pero que no llega en ningún momento al delirio filosófico, algo que no puede decirse de la otra propuesta apocalíptica reciente. Sin la pretenciosidad de Lars von Trier, Take shelter resulta mucho más instructiva, más aterradora y, desde luego, más entretenida que Melancolía. Puestos a escoger, prefiero llegar al final de nuestros días de la mano de Nichols.

Comentarios

Manderly ha dicho que…
Una de las mejores películas del año gracias principalmente a la gran interpretación de Michael Shannon.
Inquietante!
Saludos.

Entradas populares de este blog

EL DÍA DE MAÑANA | El primer golpe de Originales Movistar

Las comparaciones con Cuéntame eran inevitables. Otra historia ambientada entre el tardofranquismo y los enclenques inicios de la democracia disponía ya de un referente clarísimo en nuestra televisión. Pero basta echar un vistazo al primer capítulo para vislumbrar que la propuesta de Mariano Barroso con El día de mañana dista mucho de la visión acomodada y para todos los públicos que nos brindan los Alcántara. Aquí el protagonista es Justo Gil y existen serias dudas sobre si un personaje con tantas aristas tendría hueco en otro lugar que no fuera la televisión de pago.

Porque sí, los Originales de Movistar por fin dan un paso adelante en materia de ficción tras otras propuestas que, o bien simplemente alardeaban de factura (véase La peste) o directamente pasaban al olvido (ignórense Félix o Matar al padre, por ejemplo). Ha tenido que llegar el flamante presidente de la Academia de Cine para demostrarnos que presupuesto y guion pueden ir de la mano para ofrecernos una serie que, ahora …

Los 8 momentos memorables del final de Mujeres Desesperadas

Pueden contarse con los dedos de una mano las series que han logrado cerrar la persiana sin remordimientos. Mujeres desesperadas seguramente se encuentre en ese reducido grupo de privilegiadas que alcanza el final satisfaciendo a la gran mayoría de sus seguidores, sin polémicas, sin originalidades, sin alterar, en definitiva, la esencia de una fórmula que la ha mantenido en antena durante ocho temporadas.
Podrán vertirse muchas críticas sobre esta creación de Marc Cherry, gustarán más o menos algunas épocas de la serie, pero lo que no puede negársele a Mujeres desesperadas es la fidelidad a su público. La coherencia suele convertirse en la factura pendiente en producciones que, movidas por el éxito, suelen alargarse hasta el infinito, perdiendo en el camino la cordura (Lost) o a buena parte de su reparto original (CSI).
Consciente de ello, Cherry decidió ponerle punto y final a su niña mimada antes de que el tiempo erosionara su identidad. La fecha escogida fue el pasado domingo 13…

ÓRBITA 9 | Una odisea pseudoespacial

A Órbita 9 le ha pasado lo mismo que le ocurrió en su día a Blancanieves con The Artist o a La isla mínima con True detective. La todopoderosa Hollywood lastró en cierta forma sus innovadoras propuestas adelantándose en su estreno. Y es que el mismo día que llega a nuestras pantallas esta ambiciosa coproducción española y colombiana aterrizan Jake Gyllenhaal y Ryan Reynolds con Life, aunque la referencia que claramente lapida toda posibilidad de sorpresa llegó semanas antes con Passengers. Hay escenas de la cinta española que recuerdan sobremanera a la superproducción protagonizada por Jennifer Lawrence. Pero este tercer caso de simultaneidad de estrenos entre Estados Unidos y España difiere de los dos anteriores en una pequeña particularidad. No importa cuál se estrenó primero ni cuánto influyó en su resonancia. Ambos han resultado de lo más prescindibles.

De entrada, ha sido la propia promoción de la película la que ha echado por tierra el único giro argumental por el que merecería…