Ir al contenido principal

Sublimación

El amor arrancado, en este caso por la caprichosa actuación de una niña pudiente y malcriada, es un blanco fácil para el melodrama más puro. La imposibilidad de que triunfe la pasión entre dos jóvenes por motivos tan injustos como la falsa acusación de un crimen no cometido es un argumento con todos los puntos necesarios para segregar más de una lágrima en el espectador. Y el espectador probablemente acudirá a ver la película con la única voluntad de no despegarse del pañuelo.
Joe Wright era consciente del material sensible que tenía entre manos. Por ello, quizá, nos vislumbra desde una lejana ventana la escena de separación de los dos enamorados o nos ahorra el contexto sobre cómo surgió la llama entre una chica bien (Keira Knigthley) y su jardinero (James McAvoy), para que los golpes sean menos duros y, por consiguiente, menos fáciles las lagrimitas.
Expiación, aún así, constituye un drama romántico en toda regla. Es en los esfuerzos del director por alejarse de los cánones de una historia de época donde radica su peculiaridad, donde se encuentra la mayoría de sus aciertos y algún que otro recoveco innecesario. Entre los primeros encontramos dos escenas mostradas desde distintos puntos de vista, el de la joven hermana que desencadenará el desastre, protagonizada en distintas etapas por tres excelentes actrices, y el de los dos jóvenes que sufrirán para siempre las consecuencias de su arrebato.
Wright busca la belleza en cada plano, desde el que nos muestra la silueta de Knightley frente a un mar salvaje y gris hasta el que nos sitúa frente a un ejército de enfermeras en un hospital para heridos de guerra. Nimiedades comparadas con el magnífico plano secuencia que nos conduce de forma magistral a lo largo de una playa francesa en plena contienda mundial, desde un buque varado en la arena a un cañón fijando destino, pasando, a través de un precioso traveling circular, alrededor de una glorieta sitiada por un coro de soldados. De fondo, una noria al más puro estilo de la prater vienense en El tercer hombre.
Puede que esta belleza, acompañada de una acertada banda sonora, resulte excesivamente artificiosa para algunos, demasiado estudiada, pero en la mayoría de casos uno no puede más que quitarse el sombrero ante tal dominio de la estética. Sólo en determinados momentos, sobre todo en mitad del metraje, el uso da paso al abuso y lo que comienza siendo original termina por convertirse en reiterativo. A pesar de que el filme se divide en tres partes bien diferenciadas, correspondientes a sendas épocas, es entre la introducción y el desenlace donde se encuentra una madeja enredada de tiempos narrativos y escenas que casi nos conduce al aburrimiento si no fuera por nuevas secuencias que nos reconcilian de nuevo con la trama.
Si la introducción es perfecta en su planteamiento, el desenlace, con una Vanessa Redgrave mirando fijamente a cámara, es de lo más conmovedor. La historia se resuelve de forma inesperada con la expiación que da nombre al filme y dejando, a pesar de los acontecimientos, un buen sabor de boca. El director ha logrado alejarse del clasicismo del drama romántico de época mediante originales recursos narrativos y una calculadísima belleza formal y al espectador probablemente no le habrá dado tiempo de sacar el pañuelo del bolsillo.
Expiación, no nos equivoquemos, sirve tanto más para catapultar el joven talento de Saoirse Ronan que para afincar la carrera de una meteórica Keira knightley. Su papel, elegantes vestidos y evidentes anorexias aparte, queda eclipsado por la hermana pequeña y por un James McAvoy que, tras su paso por ‘El último rey de Escocia’, todavía tiene mucho más que decir.

Comentarios

Entradas populares de este blog

EL DÍA DE MAÑANA | El primer golpe de Originales Movistar

Las comparaciones con Cuéntame eran inevitables. Otra historia ambientada entre el tardofranquismo y los enclenques inicios de la democracia disponía ya de un referente clarísimo en nuestra televisión. Pero basta echar un vistazo al primer capítulo para vislumbrar que la propuesta de Mariano Barroso con El día de mañana dista mucho de la visión acomodada y para todos los públicos que nos brindan los Alcántara. Aquí el protagonista es Justo Gil y existen serias dudas sobre si un personaje con tantas aristas tendría hueco en otro lugar que no fuera la televisión de pago.

Porque sí, los Originales de Movistar por fin dan un paso adelante en materia de ficción tras otras propuestas que, o bien simplemente alardeaban de factura (véase La peste) o directamente pasaban al olvido (ignórense Félix o Matar al padre, por ejemplo). Ha tenido que llegar el flamante presidente de la Academia de Cine para demostrarnos que presupuesto y guion pueden ir de la mano para ofrecernos una serie que, ahora …

Los 8 momentos memorables del final de Mujeres Desesperadas

Pueden contarse con los dedos de una mano las series que han logrado cerrar la persiana sin remordimientos. Mujeres desesperadas seguramente se encuentre en ese reducido grupo de privilegiadas que alcanza el final satisfaciendo a la gran mayoría de sus seguidores, sin polémicas, sin originalidades, sin alterar, en definitiva, la esencia de una fórmula que la ha mantenido en antena durante ocho temporadas.
Podrán vertirse muchas críticas sobre esta creación de Marc Cherry, gustarán más o menos algunas épocas de la serie, pero lo que no puede negársele a Mujeres desesperadas es la fidelidad a su público. La coherencia suele convertirse en la factura pendiente en producciones que, movidas por el éxito, suelen alargarse hasta el infinito, perdiendo en el camino la cordura (Lost) o a buena parte de su reparto original (CSI).
Consciente de ello, Cherry decidió ponerle punto y final a su niña mimada antes de que el tiempo erosionara su identidad. La fecha escogida fue el pasado domingo 13…

ÓRBITA 9 | Una odisea pseudoespacial

A Órbita 9 le ha pasado lo mismo que le ocurrió en su día a Blancanieves con The Artist o a La isla mínima con True detective. La todopoderosa Hollywood lastró en cierta forma sus innovadoras propuestas adelantándose en su estreno. Y es que el mismo día que llega a nuestras pantallas esta ambiciosa coproducción española y colombiana aterrizan Jake Gyllenhaal y Ryan Reynolds con Life, aunque la referencia que claramente lapida toda posibilidad de sorpresa llegó semanas antes con Passengers. Hay escenas de la cinta española que recuerdan sobremanera a la superproducción protagonizada por Jennifer Lawrence. Pero este tercer caso de simultaneidad de estrenos entre Estados Unidos y España difiere de los dos anteriores en una pequeña particularidad. No importa cuál se estrenó primero ni cuánto influyó en su resonancia. Ambos han resultado de lo más prescindibles.

De entrada, ha sido la propia promoción de la película la que ha echado por tierra el único giro argumental por el que merecería…