Ir al contenido principal

Del papel a la pantalla: 'No es país para viejos', por los Coen

A falta de un mes para su estreno en nuestro país y justo cuando Bardem acaba de recibir el premio de la Asociación Nacional de Críticos de Estados Unidos al mejor actor secundario por su papel en la película, que mejor momento para saber por donde pueden ir los tiros en No es país para viejos, la última producción de los hermanos Coen. Y es que de tiros irá la cosa, a juzgar por el tráiler del filme y por el libro en el que se inspira, del autor estadounidense Cormac McCarthy, recientemente galardonado con el Pulitzer por su última novela, La carretera.
No es país para viejos, la novela, no es sencilla de digerir, probablemente cuando uno se enfrenta por primera vez a este cotizado escritor. No es que el argumento sea complejo, sino más bien el estilo narrativo utilizado, carente de estilo directo y plagado de distintos tipos de narradores. Jamás una conjunción como la Y había sido tan innecesariamente utilizada con el único fin de enmarañar la lectura y evitar ese respiro que proporcionan las comas y los puntos.
Es curioso que, pese a la sencillez de la trama (un cazador de antílopes descubre un alijo de drogas con dos millones de dólares y es perseguido hasta la saciedad por la policía y un asesino a sueldo sin escrúpulos), resulte tan complicado en determinados momentos identificar a los distintos personajes de la historia. La voz narrativa en primera persona, mucho más gratificante que el narrador omnisciente que relata buena parte de la historia, no se identifica hasta bien avanzado el libro, lo que entorpece todavía más la definición de los personajes.
Aún así, el relato engancha a medida que pasan las páginas. La tensión que desprenden algunos momentos es perfectamente comparable a la que provocan en el espectador las mejores escenas de acción persecutoria. Desde el momento en que aparece Anton Chigurh, el psicópata al que encarna Bardem, la historia adquiere mayor ritmo y aumenta en interés.
Varios momentos mantienen el corazón en un puño, como el que sitúa al asesino en casa de una familiar de la mujer del perseguido, Llewelyn Moss, o en un hotel en el que se producirá un fatídico encuentro. No es de extrañar que el actor español haya calificado su personaje de goloso. Sin duda es un regalo que ha sabido aprovechar con creces, al menos con lo poco que hemos podido ver en los avances publicitarios. Bardem da miedo.
Los Coen parecen haber asimilado a la perfección el relato de McCarthy. La imagen mental que uno se va haciendo mientras lee su libro se parece bastante a las pocas secuencias que se pueden ver en el trailer del filme. El paisaje desértico, la locura de Chigurh, la actitud relajada de los cuerpos policiales… No es país para viejos, la película, una vez superadas algunas de las trabas literarias de un autor con tendencias cargantes (al menos en esta novela) será probablemente mucho más fácil de digerir que el libro del que directamente bebe.

Comentarios

Entradas populares de este blog

CALL ME BY YOUR NAME | Cuando la homosexualidad es lo de menos

Hoy sería imposible de reproducir. Una historia de amor a fuego lento, con el pálpito y la inocencia de la novedad desconocida, con el hartazgo y la reflexión de las horas muertas. Un entorno utópico, de ensueño, donde el tiempo pasa sin distracciones ni interrupciones, en el que la palabra recobra su poder, las relaciones se gestan de forma paciente y ni un solo gesto pasa desapercibido. Hay que remontarse a un lugar del norte de Italia en 1983 para redescubrir aquellos tiempos en los que nada, ni mucho menos el amor, se zanjaba con la inmediatez de un pulgar.

En ese contexto bucólico de la Toscana, en el que la belleza natural se entremezcla con la música, el arte y la oratoria, se desarrolla una relación llamada a convertirse en una de las más emocionantes de la historia del cine. Una atracción imprevista, que se va degustando piano piano, entre jugosos zumos de albaricoque y paseos en bici, entre el letargo de los calurosos días de verano y la presión del calendario. El amor de v…

Los 8 momentos memorables del final de Mujeres Desesperadas

Pueden contarse con los dedos de una mano las series que han logrado cerrar la persiana sin remordimientos. Mujeres desesperadas seguramente se encuentre en ese reducido grupo de privilegiadas que alcanza el final satisfaciendo a la gran mayoría de sus seguidores, sin polémicas, sin originalidades, sin alterar, en definitiva, la esencia de una fórmula que la ha mantenido en antena durante ocho temporadas.
Podrán vertirse muchas críticas sobre esta creación de Marc Cherry, gustarán más o menos algunas épocas de la serie, pero lo que no puede negársele a Mujeres desesperadas es la fidelidad a su público. La coherencia suele convertirse en la factura pendiente en producciones que, movidas por el éxito, suelen alargarse hasta el infinito, perdiendo en el camino la cordura (Lost) o a buena parte de su reparto original (CSI).
Consciente de ello, Cherry decidió ponerle punto y final a su niña mimada antes de que el tiempo erosionara su identidad. La fecha escogida fue el pasado domingo 13…

LOS ARCHIVOS DEL PENTÁGONO | La Rogue One de Todos los hombres del presidente

Salvando las enormes distancias entre dos propuestas tan distintas, hay que admitir que Los archivos del Pentágono contiene una gran similitud con el primer spin-off de Star Wars. Ambas películas desarrollan una trama más o menos desconocida, con mayor o menor fortuna, para deleitarnos en los últimos minutos con una apoteósica y vibrante secuencia en la que se enlaza con un episodio vital de nuestra memoria audiovisual y colectiva. Si en la saga galáctica Rogue One nos emplazaba al inicio de los inicios, Spielberg remata su análisis sobre la época dorada del The Washington Post uniéndola con su capítulo más destacado en la historia del periodismo de investigación, el que protagonizaron Woodward y Bernstein con el caso Watergate y que inmortalizó Alan J. Pakula en Todos los hombres del presidente. Ambos filmes, por tanto, despliegan una traca final que reconcilia al espectador escéptico con todo el metraje anterior, dejando la sensación de que el viaje ha merecido la pena.

Pero, ¿mere…