Ir al contenido principal

Las 10 mejores escenas de la 2ª temporada de The Leftovers

Pocos daban un duro por este particular entente entre el productor de Perdidos, Damon Lindelof, y Tom Perrotta, el autor de un extraño libro sobre las consecuencias de un extraño suceso en el que desaparece de repente el 2% de la población mundial. Algunos ni quisieron acercarse, decepcionados todavía por la incompleta resolución de las intrigas a las que se enfrentaron Jack y compañía. Otros se apearon del tren en cuanto supieron que el gran misterio de The Leftovers jamás se resolvería. Los que encontramos un estímulo precisamente en esa ausencia de respuestas hemos salido ganando, porque la serie nos ha sumergido en una maraña de incógnitas e interpretaciones que sería prácticamente imposible enumerar. Y porque cada capítulo contiene más lecturas y metáforas que muchas series en toda su historia.

Ahora que Lindelof y Perrotta se enfrentaban al reto de continuar la trama más allá del libro original surgían nuevos miedos. La segunda temporada podía alterar por completo la esencia de una serie que apenas tiene miedo a subvertir, a incomodar, a trastocar las conciencias del espectador tocando las peliagudas, las sensibles teclas de la fe y de la religión, de la vida y de la muerte. Sobre todo ahora que la trama se trasladaba de Mapleton a un nuevo escenario, Jarden, el único lugar de la tierra en el que no ascendió ni uno solo de sus habitantes. Pero el cambio le ha sentado fenomenal a The Leftovers, no sólo porque ha mantenido el sobresaliente nivel de su primera temporada sino porque incluso se ha permitido el lujo de explorar nuevos horizontes, regalándonos de nuevo una colección interminable de escenas para el recuerdo. A continuación, sólo una muestra de las diez más impactantes.

1. El prólogo bíblico (2x01)
Una proeza. De absoluta obra maestra podría calificarse el arranque de esta segunda temporada, que comienza descolocando y cautivando al espectador como nunca. Recordando de alguna manera a 2001: una odisea en el espacio, incluso a Holocausto Caníbal, The Leftovers iniciaba su nueva andadura con un pasaje de la prehistoria, el de una madre y su hijo tratando de sobrevivir en un entorno hostil. Ni un solo detalle queda a la imaginación, desde el momento del parto hasta una muerte brutal por picadura de serpiente, fieles a la esencia explícita y polémica del año anterior. El enlace entre este pasaje repleto de metáforas bíblicas, abierto del todo a la libre interpretación, y el nuevo escenario de la serie, ese parque natural reconvertido en parque temático por sus propiedades milagrosas, con un travelín sobre el cuerpo de la madre fallecida, es simplemente magistral. Impensable en ninguna otra producción televisiva que se emita en la actualidad. Único.

2. La reaparición de Meg (2x03)
El tercer capítulo se centra en tres personajes que quizá no tuvieron el protagonismo requerido pero que en esta segunda tanda adquieren una interesante relevancia. Amy Brenneman, que hasta ahora nos deleitaba con una comedida y angustiosa interpretación, fruto de la afiliación de su personaje a la secta de los remanentes, por fin hace estallar todo su potencial gracias a su nuevo papel de cabecilla en la reinserción de los remanentes arrepentidos. Para ello utiliza a su hijo Tom, descubierto por una de sus integrantes a golpe de silbato y esposado a manos de una nueva e inesperada villana, la otrora apacible e inocente Meg, que literalmente lo viola dentro de un furgón para amenazarle después con un bidón de gasolina y un mechero. Su mensaje final ("saluda a tu madre de mi parte") termina de augurarnos la fascinante y aterradora nueva interpretación de Liv Tyler.

3. Nora cree estar viviendo otra ascensión (2x04)
Carrie Coon fue sin duda el personaje revelación de The Leftovers. El terrible dolor por la pérdida de toda su familia el fatídico 14 de octubre sirvió para protagonizar algunos de los episodios más tristes de la primera temporada. Esta vez, la serie ha querido ser más equilibrada con el resto de personajes y Nora Durst ha cedido protagonismo al resto del reparto, sobre todo a su compañero Kevin Garvey. En todo caso, la apertura de este cuarto capítulo le reserva otra gran oportunidad para el lucimiento, cuando despierta tras otro de los temblores en Jarden y descubre que Kevin ha desaparecido. El fantasma de la ascensión sobrevuela de nueva sobre su cabeza y, de repente, ese refugio milagroso y seguro que se había construido la retorna de nuevo a la peor de sus pesadillas. Esa angustiosa llamada a la policía, preguntando a la operadora si ha vuelto a suceder, demuestra que hay traumas imposibles de superar.

4. La redención de Matt (2x05)
Los capítulos monográficos en torno a la figura del padre Jamison son ya un clásico de la serie, no sólo por la excelente interpretación de Christopher Eccleston sino también por las profundas reflexiones sobre la fe y la religión que desbordan sus 60 minutos de duración. Si en la primera temporada descubríamos que su mujer quedó en estado vegetativo tras estampar su coche en plena Ascensión, este capítulo nos describe la odisea del cura para hacerse creer, primero sobre el episodio de recuperación de su esposa y después sobre su sorprendente embarazo. Su odisea para poder regresar a Jarden, con conflicto dialéctico contra John Murphy incluido, culmina con una preciosa escena de redención en el campamento situado a las afueras del recinto milagroso. La culpa, el castigo, la fustigación, el calvario, la redención. Todos estos elementos bíblicos, y seguramente muchos más, están presentes en otro de los capítulos redondos de la serie.

5. Erika explota (2x06)
 
Fiesta de homenaje a las tres adolescentes desaparecidas en Jarden. Suena Stay, de Rihanna, e irrumpe de repente el hombre que cada día degolla a una cabra. Erika ya no puede más. Se levanta, interrumpe el acto, y les grita a todos desgarradoramente que no existe tal milagro, que los amuletos que el pueblo se había impuesto como creencia de tal milagro eran solamente actos de fe. El sacrificio diario de la cabra o la mujer que cada día vestía de blanco para repetir los esquemas de aquél 14 de octubre ya no tenían ningún sentido porque aquellas tres adolescentes habían desaparecido, formaban parte, así lo creía ella, de una nueva ascensión. "No hay milagro" les grita a parte de esos 9.261 vecinos que se creían protegidos. Si el año pasado fue el de Carrie Coon, éste bien podría ser el de Regina King, la grata incorporación de esta temporada y que en la escena siguiente, también imprescindible, se marca con ella un brillante tour de force en el que ambas miden con saña su dolor. Para el duelo el de sus dos potentes interpretaciones.

6. Sesión psicológica de los Garvey (2x07)
"Jamás debería decirle a un paciente que está sufriendo un brote psicótico, pero tú no eres mi paciente". Las alucinaciones que está sufriendo Kevin Garvey con Patti le llevan a reconciliarse con su exmujer y a pedirle auxilio. La terapia a la que somete Laurie a su exmarido es a su vez una gran revelación sobre el mensaje global de la serie: todos buscamos nuestro particular mecanismo para huir del dolor, para agazaparnos del miedo a lo desconocido. "¿Por qué te crees que yo me metí en una secta?", le recuerda Laurie para explicarle a continuación cómo sus integrantes creen superar el dolor por un simple abrazo que ellos creen curativo. Patti es sólo una manifestación de ese terrible estado de ansiedad, por eso le recomienda a su exmarido una terapia con medicación. Kevin parece comprenderlo y le pide que le acompañe a Jarden para evitar la presencia, una vez más, de la líder de la secta.

7. Final de infarto (2x07)
A pesar de los esfuerzos de su exmujer por hacerle entender que lo que sufre es un brote psicótico, Kevin se dirige finalmente a la caravana del curandero de los Murphy para que le ayude a desprenderse definitivamente de Patti. Todo parece bajo control. Aunque la líder de la secta intenta por todos los medios evitar la muerte inducida, el protagonista finalmente se deja inyectar el veneno que acabará por fin con la pesadilla, pero para nuestra sorpresa, el viejo Murphy se pega un tiro inmediatamente después, dejando desamparado y sin posibilidad de regresar de la muerte a Kevin. Es, sin duda, uno de los finales que más ha descolocado de toda una serie que no se olvida en ningún momento de sorprender al espectador.

8. El adiós de Patti (2x08)
Estamos ante el mejor episodio de la temporada, probablemente de toda la serie y con mucha seguridad, ante una de las obras maestras de la historia de la televisión. International Assassin. Conviene apuntar el título porque debería ocupar los primeros puestos en la lista de nominaciones de los galardones que están por llegar. El surrealista viaje de Kevin para deshacerse de Patti y regresar de la muerte, con el famosos coro de los esclavos de la ópera Nabucco de Verdi, es un ejercicio de audacia y riego pocas veces asumido en una ficción televisiva. En ese limbo en forma de hotel conocemos las motivaciones reales de Patti, cuyos esfuerzos para no desaparecer de la mente del protagonista llegan al punto de presentarse en su versión infantil. Al final, Kevin la lanza a un pozo y, aunque otra vez de adulta nos enternece con la imposibilidad de abandonar a su marido por el miedo a lo desconocido, termina ahogándola en el agua. Su adiós definitivo es la peor noticia de la serie: Echaremos muchísimo de menos a Ann Dowd.

 9. No hubo ascensión (2x09)
Otro final de capítulo de lo más desconcertante. Después de ser testigos de la deriva psicopática de Meg (la escena de la granada en un autobús repleto de niños es aterradora), asistimos a otro nuevo encuentro con Tom Garvey y a su retorno a Jarden, calentando motores para un final de temporada que se preveía trágico y caótico. La nueva líder de los remanentes sigue en su radical empeño para evitar que la población olvide a los desaparecidos y, para ello, planifica una venganza contra los habitantes del pueblo milagroso. No quiere afortunados. Busca el dolor permanente e incurable. Para nuestra sorpresa, Tom descubre parte de su oscuro plan. En el interior de una caravana guardada con sumo celo se encuentran las tres adolescentes desaparecidas. Definitivamente, no hubo una segunda ascensión. Sólo el capricho de tres jóvenes desconectadas de todo sentimiento.

10. Amor imperturbable (2x10)
Erika protagoniza de nuevo uno de los momentos más escalofriantes de la temporada, cuando corre a los brazos de una hija resucitada pero reconvertida en un monstruo sin escrúpulos. Otra muestra de hasta qué punto es importante la banda sonora en esta ficción, capaz de poner los pelos de punta con sólo los primeros acordes (¡bendito Max Richter!). Es sólo un extracto de un capítulo prácticamente perfecto como desenlace definitivo de la serie y que podría sumarse a esa escena final en la que Kevin se encuentra por fin con todos sus seres queridos bajo el mismo techo. Tras ella, los fieles seguidores de The Leftovers nos encontramos ante una gran dicotomía: ¿nos conformamos con un final notable o preferimos el riesgo de la renovación? La solución queda en manos de la HBO.

Comentarios

Entradas populares de este blog

EMMYS 2016: Las nominaciones ideales en Drama

Un año más, los Emmy anuncian sus nominaciones rodeados de las inevitables polémicas por sus destacadas ausencias. Esta edición no iba a ser menos. Los olvidos nuevamente han sido más sonados que los aciertos, movidos por una inercia que suele ser la tónica en los premios más importantes de la televisión mundial. Sin embargo, esta vez los académicos han decidido dar una alegría a aquellos que veníamos reivindicando The Americans como una de las mejores series actuales. Tanto la creación de Joe Weisberg como sus protagonistas, Keri Russell y Matthew Rhys, han logrado por fin el reconocimiento de unos galardones que los han ignorado sistemáticamente durante sus tres primeras temporadas. Son la excepción de unos Emmy que han decidido pasar de largo nuevamente de The Affair y The Leftovers, sin duda, dos de las producciones más destacadas en los dos últimos años. Por eso mismo, y por otros importantes resbalones, ahí van mis nominaciones ideales en la categoría dramática.

MEJOR SERIE DRAM…

Un Eastwood de retirada

Clint Eastwood ya está de vuelta de todo. Le importa un pimiento si su apoyo a Donald Trump le comporta enemigos o si su definición actual de la generación de mariquitas traspasa lo políticamente correcto y ofende al personal. Tampoco su filmografía parece importarle demasiado. Pocos reparos ha tenido en presentar auténticos bodrios como Jersey boys o cintas mediocres como Más allá de la vida o El francotirador. En su historial ya se encuentran Los puentes de Madison, Sin perdón, Mystic River o Million dollar baby. Ya no necesita reivindicarse. Mucho menos con 86 años, la edad suficiente para restar trascendencia a esta época de polémicas efímeras. El actor ya se labró su carrera como director y ahora corresponde al público determinar si su talento sigue en forma o se mantiene gracias a una base de fieles seguidores.

Sully corresponde a esa cada vez más amplia y frecuente lista de películas en su carrera que simplemente alcanzan la corrección, adoptando ese tono grandilocuente y pat…

MOONLIGHT | Camaleón a la fuerza

Una historia sobre homosexualidad dentro de la comunidad negra parecía una vuelta de tuerca, un quién da más dentro del cine de denuncia social que podría suponer el reclamo perfecto para una Academia de Hollywood deseando resarcir sus pecados discriminatorios. Por suerte, Moonlight no pertenece a ese grupo de cintas que buscan a toda costa la exaltación, que se convierten en estandartes de la lucha contra la opresión de la hegemonía blanca y heterosexual. La propuesta de Barry Jenkins es mucho más valiosa, ya que con su premisa y, sobre todo, su puesta en escena, logra abarcar un sentimiento prácticamente universal, el del miedo a la propia identidad.

Little, Chorin y Black no son sólo los tres actos en los que se divide la trama sino las tres fases de un complicado proceso de asimilación personal, el que sufre un niño, adolescente y adulto lidiando consigo mismo y su entorno de barrio marginal en Miami. Esta vez la marginación no surge del racismo sino desde dentro, desde el propio …