Ir al contenido principal

Al gusto de Antena 3

7 vidas. Aída. Fuera de carta. Que se mueran los feos. Nacho García Velilla está tan ligado a la comedia como lo está a Javier Cámara y Carmen Machi, dos de sus actores fetiche. En Perdiendo el norte pasan a un segundo plano, como padres de un protagonista obligado a emigrar a Alemania en busca de una oportunidad laboral. Dejan hueco a otros nombres, como los cabezas de cartel Yon González y Julián López. Pero se les echa de menos, como también se echa en falta el humor disparatado y gamberro que define la filmografía de Velilla y que aquí también da paso a otros géneros menos logrados, el de la crítica social y el drama.

La intención de denunciar el lamentable estado de nuestro país a través de la comedia es muy loable. Con el paro juvenil por las nubes, la inversión en investigación bajo mínimos y un retorno a la emigración como medio de subsistencia, el retrato de la llamada generación perdida se hacía necesario. Y más utilizando el recurso inteligente del humor. Pero el mensaje en Perdiendo el norte es tan evidente, tan poco sutil, que pierde fuerza. No hacía falta poner en boca de los personajes lo mal que lo está haciendo el gobierno o el retroceso histórico que está sufriendo nuestra sociedad. La trama hilarante debería hablar por sí sola.

El otro gran género todavía más incrustado con calzador es el que protagoniza José Sacristán. Sus recuerdos y la evolución del personaje introducen una subtrama dramática que desentona por completo con el tono que debió perseguir la cinta, convirtiéndose así en una comedia a medio gas que busca llegar a un público familiar. Justo lo que lo que persiguen ciertas telecomedias, tan del agrado de una cadena para todos los públicos como Antena 3, productora de la película.

Lástima que ese gusto cada vez mayor por llegar a una audiencia más amplia rebaje la mordacidad de una comedia que podría haber encadenado carcajadas sin problema. Material no le faltaba. Todos y cada uno de los actores cumplen sobradamente con su cometido. El esfuerzo de rodar en una ciudad como Berlín queda recompensado con preciosos planos de situación. Incluso el argumento plantea grandes situaciones de enredo, diluidas en cierta manera por esa búsqueda incesante del carácter amable.

Aún así, Perdiendo el norte guarda un par de escenas desternillantes –como la que protagonizan un par de cuernos de asno- y emocionante –el beso frente al muro de Berlín-. También alguna que otra vergonzosa –ese momento caca, culo, pedo, pis-. Un mejunje de chistes más o menos ingeniosos que recuerda en cierta manera a otra cinta de humor descafeinado –y gran hit de la temporada pasada- como Ocho apellidos vascos. Dos dignos esfuerzos por revitalizar la comedia romántica española pero que no han logrado superar en audacia y talento a la que sin duda es la obra cumbre del género en nuestro país: 3 bodas de más.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
No he visto la película. Se estrena mañana, ¿no? Pero sí el trailer y tiene una pinta horrorosa. Lo más sorprendente para mi fue leer comentario en el traile colgado en Youtube de españoles que dicen vivir/haber vivido en Alemania y que se sienten identificados con lo que se cuenta. ¿Perdón?

Yo no sé la gente, pero yo no voy a una entrevista de trabajo (ni en España ni en Alemania) e intento saludar a la jefa dándole dos besos. Le doy la mano. De toda la vida.

¿Por qué cuesta tanto hacer buenas comedias? ¿Por qué? ¿Tan difícil es hacer películas como Relatos Salvajes? Con lo bonito que es echarse unas risas.

kyot_
David ha dicho que…
Me encanta ver películas de todos lados y poder estar al tanto de las que están en cartelera. Cuando no puedo ir al cine trato de verla en mi casa en gran resolución gracias a mi smart tv
POLE.T. ha dicho que…
jajaja, totalmente de acuerdo, Kyot. Pero sí creo que es muy complicado hacer buenas comedias. Se necesita mucho más ingenio que para un drama. De ahí que Relatos salvajes sea un proeza y deba provocar toda la envidia del mundo a los cineastas españoles. Lo más parecido que he visto yo a una comedia decente en este país es 3 bodas de más...

Qué tal todo?
Anónimo ha dicho que…
Relatos Salvajes es una maravilla y la pobre, ganó superpocos premios. Ninguneada injustamente en casi todos los festivales de cine, siendo mucho mejor que los típicos dramones que ganan siempre.

E Isla Mínima me gustó, por ejemplo. Menos el final, claro. Pero la argentina era mejor.

3 bodas de más me pareció mucho mejor que la basura de 8 apellidos vascos, pero muy mejorable. También porque ponen unos actores... el prota de El Internado es pésimo.

Todo bien, buscando películas y series que valgan la pena. Cada vez más difícil. Modern Family es la única comedia que sigue teniendo capítulos buenos, aunque sea muy repetitiva en muchas cosas.

kyot_

Entradas populares de este blog

Los 8 momentos memorables del final de Mujeres Desesperadas

Pueden contarse con los dedos de una mano las series que han logrado cerrar la persiana sin remordimientos. Mujeres desesperadas seguramente se encuentre en ese reducido grupo de privilegiadas que alcanza el final satisfaciendo a la gran mayoría de sus seguidores, sin polémicas, sin originalidades, sin alterar, en definitiva, la esencia de una fórmula que la ha mantenido en antena durante ocho temporadas.
Podrán vertirse muchas críticas sobre esta creación de Marc Cherry, gustarán más o menos algunas épocas de la serie, pero lo que no puede negársele a Mujeres desesperadas es la fidelidad a su público. La coherencia suele convertirse en la factura pendiente en producciones que, movidas por el éxito, suelen alargarse hasta el infinito, perdiendo en el camino la cordura (Lost) o a buena parte de su reparto original (CSI).
Consciente de ello, Cherry decidió ponerle punto y final a su niña mimada antes de que el tiempo erosionara su identidad. La fecha escogida fue el pasado domingo 13…

Las 10 mejores películas de 2017

De nuevo, la última temporada de premios se mezcla con la venidera, la que seguramente incluya entre sus favoritas a la Dunkerque de Christopher Nolan, a la espera de que los estrenos que debieron llegar este mes de diciembre se sucedan durante el primer trimestre del próximo año. Las peculiaridades de nuestra cartelera hacen que en el ranking de lo mejor de este 2017 se incluyan películas que prácticamente corresponderían al 2016, joyas como el clásico instantáneo La, la, land o el drama intimista Manchester frente al mar.

Otras cintas que han pasado de puntillas por nuestros cines, como la magnífica A ghost story, comparten mi lista de favoritas del año con grandes olvidadas en las quinielas de los próximos galardones, como esa tensa bomba de relojería que nos regaló Kathryn Bigelow con Detroit. Por último, el cine español compite de nuevo mano a mano con producciones extranjeras incluyendo dos obras excelentes en un año de escasa competitividad: la incontestable ópera prima Estiu …

Sin etiquetas

Qué gran golpe nos habría propinado Tomboy si desconociéramos el argumento de la cinta antes de entrar en la sala. Con la boca abierta nos habría dejado esa escena en la que el hasta el momento protagonista de la cinta, un niño de 10 años, se levanta de la bañera y nos desvela que en realidad tiene vagina. Tan valiente como esa imagen de una menor desnuda, irreproducible en otra cinematografía que no sea la francesa, hubiera sido mantener el secreto hasta ese instante. La experiencia habría sido inmejorable.

Pero el marketing manda y había que vender la película de alguna manera. Difícil resistirse a la tentación de titular con el reclamo de una niña que se hace pasar por chico. Es probable que de otra forma sólo unos pocos aventurados se hubiesen atrevido a verla, así que bienvenida la estrategia de venta si con ella se consiguen más espectadores para una cinta modesta, silenciosa, pero que seguro es la más gratificante de una cartelera de puente de mayo tan desalentadora.

Más que el…