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Juego de tronos: La temporada de la escisión

CONTIENE SPOILERS

Prometieron que sería el mejor final de temporada de la serie y lo han cumplido. Después de marcarse nueve episodios memorables, Juego de tronos se despedía hasta el año que viene con una season finale propia de las superproducciones cinematográficas. Gran despliegue de medios y efectos especiales, batallones épicos con multitud de extras, exteriores impresionantes. Incluso la banda sonora ha dado un paso de gigante en este último capítulo poniendo coro y letra al tema principal de la serie. Muchos aseguran que esta ficción de la HBO ha alcanzado su punto más álgido y que, a tenor de las siguientes entregas de Canción de hielo y fuego, la cosa sólo puede ir a peor. Pero, ¿quién puede asegurarlo si hasta los lectores de la saga de George R.R. Martin se han visto sorprendidos por los acontecimientos de la serie?

Esta ha sido la temporada de la locura y el desconcierto. Hemos presenciado la muerte sin tapujos de personajes clave como Joffrey Baratheon, del prometedor Oberyn Martell o en este último capítulo, del mismísimo patriarca Lannister. Hemos asistido al descenso a los infiernos de Theon Greyjoy, convertido literalmente en el perrito faldero del sanguinario Ramsay Nieve. A la madurez sin retorno de las hermanas Stark. Pero sobre todo, esta ha sido la temporada del desmarque. El guión televisivo se ha soltado de la mano de su hermano literario y comienza a volar solo, con las mismas imprevisibles consecuencias que los dragones de Daenerys.

Los lectores que avanzábamos en la lectura al ritmo de la serie nos hemos quedado cortos. Ya no bastaba con el cuarto libro, Festín de cuervos, para adelantarse a la trama de Juego de tronos, porque David Benioff y D.B. Weiss, con el beneplácito del autor, han decidido acelerar las tramas de personajes como Bran o Theon mientras otras, como las de Arya o Margaery, prosiguen a un ritmo más sosegado. Pero ni tan siquiera los seguidores de Canción de hielo y fuego que ya no disponen de más material, ansiosos por la sexta entrega de la saga, han quedado al margen de las sorpresas e incluso de los spoilers. Repasemos a continuación algunos de los momentos clave en esta ruptura, quién sabe si traumática, entre el libro y su adaptación.

El rey de los caminantes
El final del cuarto capítulo de esta temporada dejó a todos con la boca abierta, en especial a los lectores de la saga, que vieron aparecer en pantalla a un personaje que no ha sido plasmado en ninguno de los cinco libros publicados hasta ahora de Canción de hielo y fuego. Por primera vez, vemos qué sucede con los niños de Craster entregados a los caminantes blancos. Depositados en un altar y rodeados por un círculo de zombies congelados, los niños son convertidos en seres de ultratumba gracias al toque de uno de ellos, denominado por la propia HBO como el Rey de la Noche. La cadena eliminó enseguida esta mención de la guía oficial de capítulos, ya que buena parte de los lectores se llevó las manos a la cabeza ante tamaño spoiler. El personaje aparece referenciado en el tercer libro, Tormenta de espadas, como un antepasado de Bran Stark.

Sansa se endurece
Después de que Petyr Baelish lanzara al vacío a Lady Lysa, presenciamos un cambio abismal en la siempre lánguida y compungida Sansa. Ante el tribunal que debía juzgar la muerte de su tía, la mayor de los Stark revela su verdadera identidad y decide apoyar la coartada del suicidio inventada por su protector. Por primera vez, toma partido en la trama y entra de lleno en el juego de tronos. Absolutamente nada que ver con su evolución en los libros. Al final de Tormenta de espadas, el Meñique efectivamente lanza a Lysa por la puerta de la Luna, pero en vez de atribuirlo a un suicidio, culpabiliza a un bardo llamado Marillion. Si bien Sansa secunda la versión, provocando la injusta muerte del poeta, jamás revelará su verdadera identidad en el Nido de Águilas, manteniéndose como Alayne, la hija bastarda de Baelish. La Sansa Stark del papel mantiene su actitud cobarde y victimista.

El encuentro entre Brienne y Arya
Por fin una Stark se cruza en el camino de Brienne, que desde la muerte de Renly se ha visto incapaz de cumplir sus promesas de protección. Pero este súbito encuentro jamás llega a producirse en la obra original. Ni siquiera esa brutal pelea con el Perro llega a producirse. Sandor Clegane muere en realidad por la infección de su herida y Arya emprende su camino a solas hacia Braavos (épica escena final de esta cuarta temporada). Por su parte, Brienne prosigue su camino junto a Podrick y, después de muchas vicisitudes, se topa con una inesperadísima presencia.

Los auténticos motivos de Tyrion
Si bien la visión de Shae desnuda en la cama de Tywin ya es motivo suficiente para que el enano termine con la vida de ambos antes de su huida, en realidad debemos remontarnos a la adolescencia de Tyrion relatada en los libros para entender todavía mejor su ataque de ira. Su primer amor fue Tysha, una joven campesina con la que se terminó casando. Hasta que su padre le hizo ver que en realidad era una prostituta, obligándole a presenciar cómo la violaban uno a uno varios soldados a cambio de una moneda. Antes de dejarle en manos de Varys, Jaime le confiesa a su hermano que todo fue una invención de Tywin. Tysha no era prostituta y estaba realmente enamorada de él. El arrebato mortal de Tyrion, por tanto, estaba todavía más justificado en la novela. Fue el causante de su eterno trauma con las mujeres.

El gran cliffhanger que se aplaza
Juego de tronos nos demostró en el último capítulo que en esta serie no hay lugar para listillos. Todos los lectores vaticinábamos con qué escena cerrarían la cuarta temporada, un gran shock que se produce al final de Tormenta de espadas. Pero sus creadores, seguramente de forma intencionada, han decidido reservar este as en la manga para la quinta temporada, demostrando una vez más que a esta trama le gusta sorprender y descolocar, incluso a aquellos que prefieren ahorrarse el infarto. Con estos pequeños toques de independencia, no sería de extrañar que el gran final de la serie precediera a los libros y dejara a todos los espectadores, lectores o no, en igualdad de condiciones. Que tiemble Gigamesh.

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