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El ala chunga de la Casa Blanca

Hay dos maneras de pasear por los despachos de la residencia presidencial estadounidense, bien persiguiendo a los ajetreados personajes con el modo walk and talk de Aaron Sorkin o bien con la quietud y la sibilina elegancia de los planos de David Fincher. El ala oeste de la Casa Blanca frente a House of cards. Dos aproximaciones antagónicas al epicentro de la política internacional que enfrentan la vocación de servicio y el patriotismo con el cinismo y la ambición de poder. ¿Utopía contra realismo? Todo depende del grado de escepticismo del espectador hacia la clase política.

En cualquier caso, la producción de Netflix ha logrado consolidarse en tan sólo dos temporadas como una de las series más desagradables y desalentadoras de la televisión, de las pocas capaces de generar una atmósfera de opresión e impotencia asfixiante, invencible. Un pequeño reducto de la ficción en el que no hay lugar para la esperanza, en el que la maldad más calculadora campa a sus anchas llevándose por delante a culpables e inocentes. Sin escrúpulos. Sin compasión ni remordimientos.

La segunda temporada confirma al matrimonio Underwood como una apisonadora con el funcionamiento y la precisión de un reloj suizo. Sus ambiciones y su compenetración se han puesto a prueba más que nunca a lo largo de estos últimos diez episodios, de los que se pueden extraer jugosas perlas. A continuación, ordenadas cronológicamente, las diez frases más contundentes y reveladoras con las que Francis y Claire nos han deleitado en esta nueva temporada.

1. “Sólo hay una norma: cazar o ser cazado” (2x01)
Francis se dirige a cámara después de lanzar a Zoey a las vías del metro, uno de los giros más inesperados de la serie. Es la segunda vez que el congresista y ahora vicepresidente de los Estados Unidos comete un asesinato a sangre fría después de simular el suicidio de Peter Russo, pero la primera en la que se expone tan públicamente. Con la muerte de la periodista, desaparece uno de los personajes con más juego de ‘House of cards’. Por suerte, sus compañeros en el periódico, sobre todo Lucas Goodwin, le tomarán el relevo en la difícil tarea de desenmascarar a Frank Underwood.

2. “Estoy dispuesta a dejar que tu hijo muera dentro de ti si es preciso. ¿De verdad soy la clase de persona que quieres tener como enemiga?” (2x01)
Pocas personas le han hecho perder la compostura a Claire Underwood como Gillian Cole, la asistenta que se volvió en su contra en la organización Clean Water y a la que decide contraatacar interrumpiendo su seguro médico, indispensable para su embarazo. Más que por conflictos laborales, su relación se torció desde el momento en que la joven anunció que esperaba el bebé, sin duda uno de los puntos débiles de la mujer del vicepresidente. Expuesta más que nunca a la opinión pública por su confesión de la violación, Claire se ha vuelto a derrumbar esta segunda temporada cuando la joven militar que la apoyó en su lucha es ingresada en una clínica psiquiátrica y la Primera Dama, inconsciente de sus maquiavelismos, la consuela por teléfono asegurándole que es una buena mujer. ¿La esposa del vicepresidente tiene remordimientos? ¿Jugarán en contra de sus objetivos en el futuro?

3. "A un paso de la presidencia y no he recibido ni un sólo voto. La democracia está tan sobrevalorada" (2x02)
Lo dice el recién nombrado vicepresidente mientras contempla el ansiado despacho oval. Que la política se mueve más entre pasillos y amiguismos que por votos es algo que conocemos a la perfección en este país, especialmente en la Comunidad de Madrid. Frank es el paradigma del descontento generalizado y creciente hacia los políticos, un personaje probablemente hiperbolizado pero que le hace un flaco favor a los que todavía se esfuerzan en defender su vocación de servicio público.

4. “Antes siempre estaba en el extremo de la foto. Ahora sólo estoy a un metro de distancia” (2x03)
La campaña de Francis para desacreditar al Presidente comienza con esta primera maniobra, con la que consigue forzar la aprobación de la controvertida ley de jubilación. Más que los pormenores de la política estadounidense, que El ala oeste de la Casa Blanca se esforzaba en adaptar para el gran público, aquí lo interesante es comprobar los tejemanejes del juego de poder. Si en la primera temporada, desconocíamos prácticamente cuál era el objetivo final de Frank Underwood, en esta ocasión hemos sido testigos desde el comienzo.

5. “Si necesita un saco de boxeo, me quedaré aquí recibiendo sus puñetazos como he hecho una y otra vez” (2x07)
El saco de boxeo se ha convertido en el símbolo de la relación entre el vicepresidente Underwood y el presidente Walker durante esta segunda temporada. Primero, como muestra descarada del cinismo de Francis, amagando su ambición y su falta de escrúpulos tras un artilugio que le abriría las puertas de la amistad de Garrett. Después como metáfora de la ofensa, la que siente el presidente cuando descubre los golpes que su consejero le ha ido propinando desde la sombra.

6. “Los perros son muy predecibles, verdad?” (2x08)
Hasta el momento, Raymond Tusk ha sido el único contrincante a la altura de Frank Underwood, su hueso más duro de roer, capaz de sacarle de sus casillas como en esta escena en casa del dueño del casino Daniel Lanagin, cuando Frank lanza un filete de carne para que su perro se lance directo a la piscina. Por primera vez, alguien se niega cara a cara a seguir sus órdenes, como no podía ser de otra forma, alguien perteneciente a la esfera de poder económico.

7. “El camino hacia el poder está cimentado a base de hipocresía y víctimas. Nunca hay que arrepentirse” (2x09)
Si existía un personaje por el que Frank mostraba una cierta debilidad y respeto ése era sin duda Freddy, el dueño del bar de extrarradio que salta a la fama por un artículo relacionando sus famosas costillas con el vicepresidente. Utilizada hábilmente por Tusk, la relación de sincera amistad entre ambos se verá interrumpida tras publicarse también los trapos sucios del hijo del barman. Freddy es otra víctima inocente, otro daño colateral de esta guerra por el poder del que Frank siente algo de lo más parecido al arrepentimiento.

8. “He dormido como un bebé” / “Lo necesitabas” (2x11)
Las tendencias homosexuales de Francis ya las vislumbramos en aquel tedioso capítulo de la primera temporada en el que se reunió con sus ex compañeros de universidad, alguno en concreto especialmente íntimo. Una predilección de la que parece plenamente consciente su mujer, como lo ha sido él también de sus aventuras con Adam. En una muestra más del entendimiento de este peculiar matrimonio, Claire decide recompensar a su marido en los momentos de máximo estrés con un nada espontáneo trío con el escolta Meechum. Una muestra más de hasta qué punto forman más un equipo que una feliz pareja de enamorados.

9. “Grita devastación, dijo aquel que combatió el caos con el caos, y suelta a los perros de la guerra” (2x12)
Contra las cuerdas, Francis decide posicionarse abiertamente contra el presidente, ahora que sus planes sibilinos han quedado al descubierto para Garrett y su enemistad es manifiesta. Por primera vez le enseña sus cartas sin rubor a la secretaria de estado Durant y a Jackie Sharp, otra de las revelaciones de esta segunda temporada. Pero su arma más poderosa llega en el siguiente episodio en forma de carta, cuando Claire le ruega desnudar su alma a la desesperada. Una misiva, mecanografiada, que supone la estocada final en forma de aparente sinceridad y que logra reblandecer de nuevo al pobre presidente Garrett, la última víctima, y la más alta posible, del matrimonio Underwood.

10. “Pam, pam” (2x13)
Es el sonido del golpe a la mesa que propina Frank con su nuevo anillo en la última escena de esta temporada, cuando mira a cámara desde el despacho oval sin decir palabra. Ni falta que hace. Su mirada es turbia, amenazante, presagiando que la presidencia del gobierno no es la cúspide de su ambición. ¿A qué más puede aspirar Francis Underwood tras ser elegido el 46º presidente de los Estados Unidos? Probablemente a la reelección por parte del pueblo. Pero ¿cómo mantendrá su puesto con tanto cadáver, real y figurado, en sus espaldas? Será la interesante trama de la tercera temporada.

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