Ir al contenido principal

Alejando el arte

Fernando Trueba dedica la película a dos recientes pérdidas, la de su hermano Máximo, escultor, y la de un buen amigo y técnico de sonido. El artista y la modelo parece sin duda creada para rendirles homenaje, al primero poniendo a un maestro labrador como protagonista y, al segundo, renunciando por completo a la banda sonora en favor del sonido ambiente. La cinta es pura belleza, puro arte, pura delicadeza, pero también, aunque cueste reconocerlo, un puro sopor.

Últimamente parece que para rendir tributos al pasado o para demostrar una mayor sensibilidad haya que renunciar a los avances cinematográficos. Se da por hecho que el blanco y negro favorece la recreación histórica y le imprime a la película una estética más intelectual. Se prescinden de los elementos artificiosos, como el sonido o la banda sonora, para rescatar experiencias fílmicas olvidadas. Pero a menudo lo que más se persigue es el aplauso de la crítica, más que el beneplácito del espectador.

Es probable que deba tragarme mis propias palabras cuando este fin de semana me deje embriagar por la Blancanieves de Pablo Berger. The artist, sin ir más lejos, supuso un original soplo de aire fresco para una industria con pocas ideas en stock. Pero ambas han viajado hacia atrás con la mirada siempre puesta en el futuro. Sus propuestas, arriesgadas, han convertido el pasado en novedad. El artista y la modelo, en cambio, ofrece una mirada melancólica, una admiración por lo pretérito que parece renegar del cine y el público actuales.

Los esfuerzos de Trueba por plasmar la perfección estilística se convierten en trabas para el espectador. ¿Por qué la ausencia del color? ¿Por qué el silencio? ¿Por qué en francés? Si tales decisiones artísticas jugaran a favor de un relato crítico, o reflexivo, o emotivo, o las tres cosas a la vez, se entendería una puesta en escena tan sobria. Pero la pesadez de unas escenas flemáticas y reiterativas no se ve recompensada por una historia para el recuerdo.

La relación entre un viejo escultor, afincado con su vida bohemia en un lugar del sur del Francia, con una joven campesina española huyendo de la guerra y sin ningún conocimiento artístico podría servir como argumento para veinte películas. Discusiones intergeneracionales, sobre el sentido del arte, sobre la creación de una obra, sobre la belleza. La propia amistad entre el artista arisco y la chica inocente podría causar más de un erizamiento epidérmico. Pero la contención, de gestos y de palabras, también impera en los personajes, con los que tampoco resulta fácil empatizar.

De esta forma, El artista y la modelo se convierte en ese tipo de filmes que nacen para recibir la ovación de los entendidos. Es indudable que se trata de un ejercicio fílmico impecable, bello, meticulosamente academicista. Pero más allá de la eufórica reacción en prestigiosos festivales de cine, conviene saber la acogida del público llano, ese al que no le da miedo expresar sacrilegios. Y el silencio, el más profundo y soñoliento silencio, es lo que imperó en una sala no tan comercial de Barcelona con una película en busca del culto por la vía sedante.

Comentarios

Alicia ha dicho que…
vi hace poco esta peli y me encantó. Es de esas que se miran tantas veces como la repiten. Pensé que se trataba de una biográfica y le erré , pero bien podría serlo.... Gracias por publicar y compartir. Saludos.

Entradas populares de este blog

Los 8 momentos memorables del final de Mujeres Desesperadas

Pueden contarse con los dedos de una mano las series que han logrado cerrar la persiana sin remordimientos. Mujeres desesperadas seguramente se encuentre en ese reducido grupo de privilegiadas que alcanza el final satisfaciendo a la gran mayoría de sus seguidores, sin polémicas, sin originalidades, sin alterar, en definitiva, la esencia de una fórmula que la ha mantenido en antena durante ocho temporadas.
Podrán vertirse muchas críticas sobre esta creación de Marc Cherry, gustarán más o menos algunas épocas de la serie, pero lo que no puede negársele a Mujeres desesperadas es la fidelidad a su público. La coherencia suele convertirse en la factura pendiente en producciones que, movidas por el éxito, suelen alargarse hasta el infinito, perdiendo en el camino la cordura (Lost) o a buena parte de su reparto original (CSI).
Consciente de ello, Cherry decidió ponerle punto y final a su niña mimada antes de que el tiempo erosionara su identidad. La fecha escogida fue el pasado domingo 13…

Sin etiquetas

Qué gran golpe nos habría propinado Tomboy si desconociéramos el argumento de la cinta antes de entrar en la sala. Con la boca abierta nos habría dejado esa escena en la que el hasta el momento protagonista de la cinta, un niño de 10 años, se levanta de la bañera y nos desvela que en realidad tiene vagina. Tan valiente como esa imagen de una menor desnuda, irreproducible en otra cinematografía que no sea la francesa, hubiera sido mantener el secreto hasta ese instante. La experiencia habría sido inmejorable.

Pero el marketing manda y había que vender la película de alguna manera. Difícil resistirse a la tentación de titular con el reclamo de una niña que se hace pasar por chico. Es probable que de otra forma sólo unos pocos aventurados se hubiesen atrevido a verla, así que bienvenida la estrategia de venta si con ella se consiguen más espectadores para una cinta modesta, silenciosa, pero que seguro es la más gratificante de una cartelera de puente de mayo tan desalentadora.

Más que el…

Las 12 mejores escenas de Breaking Bad a las puertas del ansiado final

Nueva fecha para marcar en la historia de la televisión. El próximo 29 de septiembre finaliza Breaking bad, que sin desvelarnos todavía su desenlace ya se ha hecho un hueco en el olimpo de las grandes series, ese lugar sagrado donde cohabitan Los soprano y The wire. Si se mantiene el nivel de esta quinta temporada, el capítulo promete despedirse por todo lo alto. Pero en caso de que Vince Gilligan, su creador, no cumpla con las enormes expectativas, puede descansar tranquilo. Nos deja para el recuerdo una retahíla de escenas memorables. Lo que viene a continuación no es más que el botón de una muestra inabarcable de grandes momentos.


1. Primera escena (1x01 - Pilot)
Si la regla de oro de toda novela es captar al lector desde la primera frase, desde luego esa pareció ser la consigna seguida también por Vince Gilligan en Breaking bad. Un hombre en calzoncillos y una máscara antigás conduce histéricamente una autocaravana por una carretera desierta de Nuevo México. A su lado, el copiloto…