
Pues bien, el pasado 21 de agosto medio planeta pudo ser partícipe de esta revolución digital visionando 15 minutos del espectacular invento. Prensa y público, en su mayoría, quedaron rendidos a los pies del director canadiense, convencido a su vez de que Avatar supondrá un antes y un después en la historia del cine, la salvación de una industria en busca de una nueva gallina con huevos de oro.
La gallina parece llegar en forma de tres dimensiones, dispuesta a ser el reclamo por el que el público en masa regresará a las salas de cine. De momento, las cifras parecen darle la razón, ya que el 40% de los espectadores de Ice age 3, Up y otras propuestas en 3D han optado por este formato y han desembolsado los 2 euros de más que cuesta la entrada. No está nada mal.

La historia, futurista y galáctica, parece estar a años luz de otros filmes del género que sí han logrado formar parte de la historia del cine, como La guerra de las galaxias o Blade runner. Compararla con ellas, vistos los famosos quince minutos de avance, supone, de entrada, un gran atrevimiento. Por lo que dejan entrever las escenas de adelanto, el argumento se centra en la invasión humana de un planeta lejano llamado Pandora repleto de recursos pero también de bichos de toda condición. Para explorarlo, los humanos deberán transmutarse en avatares de la raza Na’vi, seres extraterrestres altos, de aspecto felino y piel azulada. A priori, poca cosa más, con lo que se demuestra que los cuatro años invertidos en esta superproducción no se han destinado precisamente a un guión demasiado elaborado.

Falta saber si el resto del metraje presenta un argumento un poco más atrayente que las luchas de un extraterrestre contra criaturas galácticas. Falta saber también si uno será capaz de aguantar toda la película con las gafas tridimensionales puestas. A mí, a los quince minutos ya me dolía el tabique nasal. Tampoco sabemos si el público se muerde ya las uñas a la espera de su estreno el próximo 18 de diciembre, tal como ocurriera con esperadas superproducciones del estilo El señor de los anillos. Sin embargo, lo que ya se sabe de antemano es que Avatar será todo un éxito. La maquinaria de la expectación se ha puesto en marcha y ya no hay dios que la detenga.
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