
El final en París, donde nuestro protagonista acaba por fin con la persona que más le ha roto los esquemas, Lila, es el broche de oro de una temporada para recordar. Más inquietante, en cambio, resulta conocer la existencia de una tercera temporada para este otoño, sobre todo tras ver que el último capítulo era más digno de un punto y final que de un punto y seguido. La imagen de Dexter recibiendo en su apartamento una nueva caja en la que almacenar las muestras de sus víctimas era una conclusión perfecta para la serie. Cómo extenderán la serie sus creadores es ahora la gran incógnita. Y entre la novedad y la repetición se encuentra el dilema.

Ya va siendo hora de saber cuál será la reacción de Debra cuando conozca toda la verdad sobre su hermético hermano. En una escena de los últimos capítulos especulaban con la idea mientras se comían un buen filete y tal como mostraban las imágenes no hay nada más impredecible como su respuesta. Brusca, divertida, con genio, protectora e impulsiva, el personaje de la hermana del asesino se ha consolidado como el más indispensable de Dexter, mucho más que el descafeinado Michael C. Hall que la protagoniza.
Cuando los ‘flashback’ con el padre parecen no dar más de sí, cuando el criminal ha logrado esquivar de mil formas inverosímiles a sus perseguidores, cuando la sucesión de asesinatos anónimos se comprobó agotadora durante la primera temporada, ¿qué más puede aportarnos Dexter que no hayamos visto ya? Si con esta segunda tanda de capítulos lograron catapultar la serie, sólo cabe pensar que sabrán hacer lo mismo con los que quedan por venir.
Comentarios
Un saludo, y ya intentaré pasarme más a menudo por tu página que esta muy bien ;)
En cuanto a la tercera temporada me imagino que plantearán quitarle la máscara al asesino. Descubrirlo ante los más cercanos hasta que el mismo se entregue.
Saludos y perdón por el rollo que he escrito, suelo leer lo que escribes y me gustan tus críticas, sigue así.