
Un cadáver y cinco historias a su alrededor es la propuesta de la actriz y directora Karen Moncrieff para su segunda película,
The dead girl. Aunque parecido en formato,
no se trata de un ejercicio como el que nos plantea Rodrigo García en su brillante Nueve vidas, donde sus nueve relatos deambulan como entidades independientes y alguna que otra conexión. En esta película, el universo de cada una de las cinco mujeres protagonistas, que dista mucho de la idealidad, va desgranando poquito a poco la intriga sobre el cuerpo sin vida que da nombre al título.
Arden, con la mirada perdida, es la que descubre el cadáver entre unos arbustos. Su hallazgo podría considerarse como lo más estimulante de su aciaga vida, que apenas conoce más allá de la demencia y los insultos de su madre.
El cautiverio en el que vive sometida la mantiene alejada de todo contacto social, hasta el punto que le resulta imposible distinguir entre el bien y el mal. Algo parecido le ocurre a Leah, a quien la incertidumbre sobre el paradero de su hermana y la obsesiva esperanza de sus padres por encontrarla le ha impedido durante todos estos años entablar una mínima relación con su entorno.

Gran parte del mérito de esta producción profundamente melancólica y desgarradora se encuentra en el casting. Los personajes de Arden y Leah recaen en dos actrices cuyas miradas reflejan todo un estado de decadencia: Toni Collette y Rose Byrne. La primera es toda una experta en asimilar el lenguaje del cine independiente norteamericano, sus matices y sus silencios, sus rarezas y estados de ánimo, tal y como demostró en
La boda de Muriel o más recientemente en
Pequeña Miss Sunshine.
A la segunda la conocemos mejor como Ellen Parsons, la joven abogada y a la vez víctima de Patty Hewes en Daños y perjuicios (la serie es posterior a esta película de 2006).

Collette y Byrne dan forma a ‘la extraña’ y ‘la hermana’, pero es cuando llegamos a ‘la esposa’, tercer acto de esta adictiva historia, cuando la trama adopta su punto álgido y cuando a su vez nos topamos de frente con el personaje más interesante. Ruth es la propietaria de un negocio de trasteros para almacenaje hasta las narices de que el balancín que debiera ocupar su marido todas las noches ante la tele esté siempre vacío.
Ruth es la amargura y la impotencia personificadas, el desconsuelo y la sumisión ante una situación que no puede controlar. El carácter y la verosimilitud que imprime a su personaje Mary Beth Hurt hacen que la más desconocida del elenco de actrices de esta película se convierta directamente en la más recordada (las otras dos protagonistas son la más modesta Marcia Gay Harden y una Brittany Murphy bastante notable).
El sabor que deja
The dead girl una vez concluidas las cinco historias es el del trabajo bien hecho. Lejos del peligro de hartazgo que puede suponer un filme compuesto de varios capítulos, la película dosifica a la perfección los momentos de reflexión con los de acción para que el interés del espectador no decaiga bajo ningún concepto.
La trama conmueve, sorprende e intriga y lo que es mejor, no desfallece en ninguno de sus episodios. Todos ellos contribuyen a resolver la intriga principal pero más si cabe reflejan el estado de descorazonamiento de cinco mujeres muertas en vida.
Comentarios
Un saludo ;)
Y es que los motivos por los cuales la prostituta interpretada por Brittany Murphy -en el que puede que sea su mejor interpretación junto a la infravalorada Spun- fue asesinada carecen de interés para su directora, quien se centra en servirnos un desasosegante y pesimista retrato de diferentes estratos de una sociedad norteamericana media y baja sin rumbo, de esa América profunda repleta de complejos y tabúes; de este modo, todos sus protagonistas aprovecharán su relación con dicho acontecimiento para romper de un modo u otro con sus vidas y tratar de empezar de nuevo, ya sea separándose de una madre posesiva, de una relación matrimonial infructuosa, o de los propios lastres del pasado.
Por contra, y al contrario de lo que pueda parecer, los diferentes personajes que deambulan por The dead girl no son sometidos a ningún análisis psicológico exhaustivo, sino que su directora se limita a mostrarlos como una suerte de arquetipo personalizado, donde sus personalidades apenas sí son escrutadas, si bien la película tampoco precisa mucho más para funcionar.
Así pues, The dead girl es un compendio de historias interrelacionadas entre sí que, por contra, no se entrecruzan de un modo abierto: austera, descorazonadora, gris y sin un ápice de esperanza en su horizonte, la película de Karen Moncrieff deja al espectador un amargo sabor de boca, más por su propio mensaje que por la calidad de un film que, pese a que podría haber sido mucho más explotado, no decepciona en su concepción de historia mínima.
Como bien dices, la parte a elogiar de esta producción, mas que en su dirección se encuentra en un fantastico casting, con unas fabulosas Toni (Muriel) Collette, Marcia Gay Harden (tremenda en Pollock), Brittany Murphy (en uno de sus mejores papeles, después de su absurdo periplo comercial), Rose Byrne (todo un descubrimiento), junto al cajero tatuado, magnificamente interpretado por Giovanni Ribisi.
Aun por todo ello, me quedo con las Nueve Vidas de Rodrigo Garcia.