miércoles, 29 de marzo de 2006

La tele sin realidad

Señoras y señores telespectadores. O televidentes, como prefieran denominarse. Audiencia en general. No sé si son ustedes conscientes de lo que la televisión nos está regalando. Durará pocos días, como pocos segundos dura un eclipse de sol. Sin apenas darnos cuenta, desde el pasado 23 de marzo concretamente, el aire fresco ha llegado a nuestros salones. Podemos respirar oxígeno. No me refiero a la llegada de Cuatro o de La Sexta, no. Ni al estreno de la segunda temporada de Mujeres desesperadas. Es algo mucho más sutil, algo que puede haber pasado más desapercibido y que no ha sido anunciado tal y como se debiera. Señoras y señores, podemos afirmar con rotundidad que después de mucho tiempo, de largos y sufridos años, no hay en estos momentos en la televisión ni un solo reality show!
¿Qué está pasando? En primer lugar, que el buque insignia de la telerrealidad, Tele 5, ha abandonado durante unos días el formato por sus bajos niveles de audiencia (aunque todavía no den saltos de alegría. Se anuncian nuevas incursiones selváticas para después de Semana Santa, así que pidan clemencia divina). Parece que nosotros, los espectadores, nos hemos cansado. Acogimos con los brazos abiertos en 2000 una idea novedosa que se prometía muy entretenida y morbosa, que saciaba la curiosidad y las ganas de cotilleo que a todos nos invade. Gran Hermano fue la gran revolución televisiva del nuevo siglo, solamente igualada por la posterior fórmula de Operación Triunfo.
Pero luego llegó la clonación. A Gran Hermano le hicieron parir seis hijitos más (todos ellos con muy buena acogida) y dos engendros con pretensiones de very important person. A todos los fueron alternando con nuevas experimentaciones. Supervivientes, Hotel Glam, Popstar, La casa de tu vida. Mientras, la competencia privada trataba desesperadamente de encontrar un clon mejor. Y en todos ellos fracasó. Ni autobuses, ni selvas, ni karaokes de prensa rosa, ni granjas, ni islas, ni tan siquiera casas de citas con jacuzzis incorporados, supieron cautivar a un público que prefería coronar a Tele 5 como la reina de la telerrealidad.
Su receta era exquisita. Conseguía, con un solo chuletón, llenar toda la parrilla. Podía mantener el fuego vivo durante largo tiempo, hasta que la carne poco a poco terminaba por quemarse. Y entonces llegaron los sofisticados fogones de Esta cocina es un infierno. Nadie sabe qué ha pasado. Los más trascendentales afirman que la fórmula ha sufrido un desgaste y que los espectadores hemos llegado al hastío. Los más escépticos prefieren pensar que Carolina Ferré es la culpable de esta debacle y que a los reality shows les queda mucho por decir. Hasta que ese momento llegue, señoras y señores, disfruten de estos días de descanso. Abran sus mentes y, sobretodo, respiren. Respiren hondo. Y cojan mucho aire. Por si acaso.

martes, 21 de marzo de 2006

Un simple volver

Almodóvar ha perdido sutileza con esta película. Todo está tan explicado, tan rematado y tan mascado que impide al espectador cualquier atisbo de interpretación. La historia no deja de ser, en su esencia, excesivamente simple. Una madre que regresa del pasado para reconciliarse con sus dos hijas. Pero la gracia del filme no reside tanto en el fondo sino en la forma. A pesar de que no es tan almodovariana como sus tres precedentes (La mala educación, Hable con ella y Todo sobre mi madre), Volver nos muestra nuevamente bellísimos planos, como el del papel de cocina absorbiendo la sangre de un inesperado muerto. O un plano cenital que nos coloca a la altura del todopoderoso mientras las vecinas de un pequeño pueblo de la Mancha velan a la difunta tía Paula. Es precisamente el tono costumbrista lo que más destaca de la última película de Almodóvar. Consigue transmitir la esencia de la vida de pueblo. Las supersticiones, los rumores, la entrega, personificada en el personaje de Agustina, esa vecina que todo lo da sin esperar nada a cambio. Es esa familiaridad, esa cercanía, con lo que el público se puede sentir más identificado. Mención aparte merece Penélope Cruz, que por segunda vez, tras interpretar a Italia en No te muevas, nos regala un excelente papel. Podría decirse que Volver está hecha y pensada para su propio lucimiento, con un personaje, el de Raimunda, al que deberá estar eternamente agradecida. Mujer luchadora y echá palante, a pesar de su duro pasado, hipnóticamente bella, como bellos sus pechos, con cierta chabacanería, Raimunda protagoniza la escena más emotiva del filme. Esa en la que Penélope, con los ojos anegados, encarna la voz de Estrella Morente y la letra de Carlos Gardel como si fueran propias. Es el momento culminante de un filme que aparte de esto, y salvo algunos diálogos divertidos y logrados, resulta forzado e hilvanado en exceso, con pocas concesiones a la creatividad y al ingenio a los que Almodóvar nos tiene más malacostumbrados.

viernes, 17 de marzo de 2006

Desesperadamente buena

El retorno no podía haber superado mejor las expectativas. La segunda temporada de Mujeres Desesperadas arrancó el pasado 15 de marzo en Fox dejando ese buen sabor de boca que siempre suelen dejar cada uno de sus capítulos. La serie demuestra no tener parón y tener cuerda para rato. Los personajes están tan bien definidos que sólo falta encontrarles situaciones cada vez más surrealistas para que el conjunto sea redondo. El primer capítulo tuvo dos escenas desternillantes. El mejor, cuando Lynette acude a su primera entrevista de trabajo y demuestra ser de lo más eficaz. Ante la mirada atónita de su jefe y de la entrevistadora les da una lección sobre la estrategia publicitaria que debería seguir su empresa, mientras le cambia el pañal a su hija pequeña! Momento increíble. El segundo, y no menos surrealista, cuando Bree se levanta en medio del funeral de su marido, se acerca a la tumba y le cambia la horripilante corbata que su suegra le había puesto por la del marido de Lynette, de nuevo ante el asombro de todos los presentes, cura incluído. Pero además de situaciones cómicas soberbias, la serie vuelve a proporcionarnos grandes dosis de misterio. En esta ocasión, los nuevos vecinos parece que tienen mucho que ocultar. Madre e hijo descienden al sótano de su idílico hogar para enseñarnos que tras esa fachada de felicidad no hay más que sordidez. Mantienen prisionero en una celda a alguien del que sólo hemos podido vislumbrar una mano. Simplemente genial. Lo dicho, larga vida a series como esta.

viernes, 10 de marzo de 2006

Un Oscar de infarto


Sorpresas no demasiado gratas nos ha deparado la última gala de los Oscar. La más sonante: el súbito cambio de rumbo final, con la concesión a ‘Crash’ de la estatuilla de mejor película. La Academia de Hollywood perdía así la oportunidad de premiar a‘Brokeback Mountain’, la gran obra maestra de Ang Leey la más arriesgada. Probablemente, la larga lista de premios internacionales y las ridículas polémicas que esta película ha ido cosechando durante los últimos meses han terminado por jugar en su contra. Galardonara la chica de moda Reese Witherspoon por cantar bienen ‘En la cuerda floja’ en vez de considerar el trabajo de la mujer desesperada Felicity Huffman en el entrañable papel de una transexual es otra de esas decisiones que claman al cielo. Por último, las sospechas de que ésta iba a ser una ceremonia crítica y reivindicativa se han quedado en nada desde el momento en que Hollywood finalmente le ha dado laespalda a las dos cintas políticamente más comprometidas, ‘Munich’ y ‘Buenas noches, y buena suerte’.

Mensaje de bienvenida

Mi gran afición es ir al cine cada semana, sobretodo, el viernes cuando resulta de los más gratificante poder desconectar de la rutinaria semana laboral. Hoy, 10 de marzo de 2006, me he enterado súbitamente de la existencia de Blogger, y a su vez, de lo que demonios significaba blog. De inmediato, he pensado sobre qué podría yo escribir y la duda ha estado en mi mente dos segundos, sobre dos de las cosas que más me gustan: cine y televisión. Ni soy experto, ni suficientemente cultivado. Soy un simple espectador. Y como tal me encantaría compartir impresiones, quejas, sugerencias. Eso si alguien se digna a leerme. De ahí que el título del blog contenga la palabra 'people'. Cuánta más, mejor. Muchas gracias.