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1. Volver, 2. Salvador y 3. Alatriste

Algo más en común que ser una de las candidatas propuestas para los Oscar por nuestra Academia de cine tiene Salvador con Alatriste. Desde luego no se trata del presupuesto, que de bien seguro no alcanza ni la cuarta parte de los 24 millones que ha costado la gran superproducción española del año. Añadiría, en cambio, que, como en la vida, el dinero no lo es todo. Y esto es algo que se deja notar cuando uno compara ambas producciones.
Más cosas en común, decía, tienen Salvador y Alastriste. De entrada, la participación de un actor externo a la cantera nacional como estrella y como reclamo principal. La gran aportación de la película de Agustín Díaz Yanes es sin duda la presencia de Viggo Mortensen. Todavía no son conscientes los productores del filme del gran favor que les ha hecho este impecable actor a la hora de participar en un filme que, a pesar de su ambición, fracasa estrepitosamente en la narración. No hay que desmerecer el papel del resto del reparto de la película, con lo mejorcito del cine español, pero hay que reconocer que Alatriste sin Mortensen sería otra cosa (¿Alguien sabe, por cierto, qué porcentaje de esos 24 millones se ha embolsado el rey de El señor de los anillos?).
Daniel Brühl es la estrella invitada en Salvador. A pesar de que no es tan conocido como Viggo, encarna con la misma profesionalidad el papel protagonista de la película. Posee esa mezcla perfecta entre inocencia y rebeldía juveniles para ponerse en la piel del joven anarquista Puig Antich y consigue transmitir lo que el filme persigue transmitir, empatía ante el dolor de una muerte injusta. Los dos actores, además, realizan un esfuerzo de adaptación al idioma, Mortensen al castellano, Brühl al catalán, del que salen increíblemente bien parados. Y si Alatriste cuenta con la plana mayor del cine español, Salvador está plagada de grandes actores catalanes, bien conocidos todos ellos por su participación en los culebrones de sobremesa de Televisió de Catalunya (cuyo director general, por cierto, es uno de los guionistas de la película).
Los dos filmes se basan, aunque con mucha diferencia cronológica, en hechos históricos de nuestro país. Algo que es de agradecer, ya que nuestra historia daría para muchos más argumentos que la historia que estamos acostumbrados a ver en pantalla y que no es otra que aquella en la que ha tenido alguna implicación Estados Unidos. ¿Por qué no hay más Historia en nuestro cine? Básicamente por falta de presupuesto. Recrear el pasado cuesta una pasta y eso es algo que han entendido los acreedores de Alatriste, aunque al final los grandes medios no contribuyan a una historia sólida y bien contada.
Pasa lo contrario en Salvador. Los medios no son los mismos, se nota en algunas escenas, y sin embargo, la historia sigue un hilo argumental coherente y desemboca en un destacable final. Los primeros minutos de la película, un tanto caóticos y desordenados, se encargan de desarrollar los inicios anarquistas de Puig Antich. Las revueltas estudiantiles, los traspasos de la frontera a Francia, los atracos a bancos capitalistas para destinar sus arcas al mundo obrero, la impresión de octavillas reivindicativas. Vistas hoy estas escenas, uno se da cuenta del cambio tan brusco de mentalidad que hemos sufrido los jóvenes. La ilusión y la visión utópica de un cambio de sistema social nos son tan ajenas como las batallas que plagaron el Siglo de Oro español. En cambio, era fácil encontrarse en la sala, con abundante público sobrepasando la cuarentena, personas visiblemente identificadas con los personajes de la película.
La rebeldía de la primera mitad del filme da paso al drama y al dolor de la segunda mitad. La película no escatima en efectos lacrimógenos y en situaciones que, aunque bastante inverosímiles, resultan del todo enternecedoras. El ejemplo más claro, cuando el funcionario de prisiones Sbaraglia juega al baloncesto con el anarquista y catalanista prisionero. No es creíble, pero ojalá fuera cierto. Pero el momento final de Salvador es sin duda el que mejor refleja el cariz dramático de la película. La ejecución de Puig Antich por garrote vil, recreado al milímetro y reforzado con un angustioso traveling circular, es de las escenas más duras que nos ha ofrecido jamás el cine español. ¿Era necesario ser tan explícitos? Desde luego. Sólo de esa manera se remueven conciencias y se consigue entender la barbarie de la que puede ser capaz el ser humano. En definitiva, un filme que, aunque excesivamente dramatizado, es del todo necesario y recomendable.
Por este motivo, su posicionamiento en la quiniela hacia los Oscar debiera ser mejor que el de la omnipresente Alatriste. Un filme menor con mensaje es preferible al filme mejor realizado de la historia del cine español pero con grandes flecos narrativos. Aunque de nada sirve este debate, ya que si un filme merece el puesto de honor en la carrera hacia la estatuilla dorada ese es Volver. Sólo Almodóvar y, sobre todo Pe, tienen auténticas posibilidades de lograr el Oscar. Pensar lo contrario es utopía.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Vayamos por partes:1__Volver ;no la he visto,ni siquiera he visto de que va.
2____Salvador ;tu crítica está bien para no haber vivido la época,pero hay que reconocer que darla en catalán para los catalanes, es ya de por sí muy subjetiva, igualmente que la mayoria de las escenas de la película.O sea que desde mi punto de vista la tacharia para los Oscar, pero ya, así radicalmente.
3___Alatriste,si que la he visto, ya,y el protagonista me gusta tanto como me gustó en -Crimen Perfecto-Los escenarios los encuentro grandiosos, la trama es histórica pero a la vez algo inverosimil,(que a veces está bien para una película).
Los vestidos de época, impresionantes.Y detrás de todo ello está la firma de un buen escritor: Perez-Reverte ,de cuyo libro(bueno de uno de los libros) ha salido esta adaptación.
En resumen desde mi punto de vista es la ideal PARA GANAR UN OSCAR--Por ahora, cuando vea VOLVER igual cambio de opinión, pero por el momento me decanto por ALATRISTE.
Yo doy mi opinión ,desde mi punto de vista como espectad@r más de la película.Los críticos de cine ya han dado sus versiónes, pero son tan opuestas unas de otras, que yo me quedaria mejor con la version que da la "gente de la calle"

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