Ir al contenido principal

Motel 5 estrellas

Nos echamos a temblar con la propia concepción de la serie. Ambientar la trama en la adolescencia de Norman Bates parecía un intento más de exprimir el éxito de Psicósis que de aportar novedad alguna al panorama televisivo. Las promos comenzaron a cambiar nuestra percepción. El canal de pago A&E se moría de ganas por hacerse un hueco en el inaccesible olimpo de las series de culto y, tras el estreno el pasado lunes de Bates motel, parece que lo ha conseguido.

No era fácil cumplir las expectativas del seriéfilo exigente, sobre todo tras una intensa campaña que más que abrir el apetito incitaba a la gula. Sin embargo, la serie producida por Carlton Cuse, uno de los mandamases de Lost, no sólo ha logrado récords para la cadena reuniendo a más de tres millones de espectadores durante el estreno sino que con toda probabilidad logrará afianzarse como uno de los proyectos más sólidos de la temporada.

El motivo no es otro que una trama sencilla y que, a diferencia de Perdidos, sí decide profundizar de lleno en los personajes. Porque aquí parece que importarán menos los misterios sin resolver que la relación obsesiva de una madre con su hijo adolescente, auténtico reclamo de una serie que también cumple su función de homenaje a la obra de Hitchcock. Ese plano del motel con la siniestra casa al fondo es la primera sorpresa que Bates motel nos depara en forma de satisfactoria nostalgia.  

El segundo gran shock de esta nueva propuesta llega en forma de politono. Los que hasta el momento nos creíamos situados en plenos años 50, descubriendo el origen del trastorno de personalidad múltiple de Norman Bates, nos quedamos atónitos cuando de repente entra en escena un teléfono móvil. La trama, por tanto, y aunque por muchos momentos no lo parezca, se ambienta en la época actual, en un nuevo concepto de precuela tan asombroso como sugerente. ¿Decidirán descolocarnos también con el futuro que todos le presuponemos a la madre?

Aunque lo que realmente deja con la boca abierta es el talento de Vera Farmiga, que ya desde este primer episodio pide a gritos una nominación a los Emmy, con serias posibilidades de premio gordo (cuidadito, Claire Danes, que vienen pisándote los talones). La actriz ha entendido a la perfección el cometido de su personaje, ahondar en los orígenes de la psicopatía de Norman, y es por ello que nos proporciona todo un tratado de psicología en apenas 45 minutos.

Una relación maternofilial entre la dependencia y el chantaje emocional que discurre a través de varios misterios abiertos y con el trasfondo del imaginario de Psicósis. Bates motel parecía una fórmula cómoda y abocada al fracaso y, sin embargo, nos plantea un escenario abierto a mil posibilidades, tal y como se desprende de esa intrigante escena final. Quizá sea pronto para aventurarlo, pero Hithcock por fin podría estar orgulloso de uno de los tantos derivados que han intentado vivir de su mayor éxito.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Ensayo sobre la humanidad

Fernando Meirelles pedía disculpas a los asistentes del preestreno barcelonés de A ciegas por las imágenes tan duras que iban a presenciar. Para quien no conociera el Ensayo sobre la ceguera de Saramago, sin duda le sorprendería la crudeza de algunas escenas, sobre todo las que tienen lugar durante la improvisada cuarentena para ciegos . Pero los que alguna vez leyeron la novela del Nobel portugués seguramente recordarán la sensación de angustia que provocaban algunos pasajes, hasta el punto de resultar incómoda su simple lectura. La adaptación no obvia los momentos más duros del relato, pero sí elude algunos escabrosos detalles que hubieran hecho del filme una auténtica pesadilla. La recreación de un mundo sumido en el caos tras caer todos sus habitantes en una inexplicable ceguera blanca es meritoriamente realista. De bien seguro que Saramago se quedó corto al suponer la degradación a la que puede sucumbir un ser humano en estado de emergencia, sin orden ni control. Aún así, el rel...

Aburrida hasta para 'El País'

Hagan paso, que el salvador de la cinematografía española hace su entrada, por si no se habían dado cuenta. Qué mal le debe haber sentado a nuestro Pedro despertar esta mañana con la lectura de El País , el periódico al que tanto homenajea en su última película y que tantos masajes le ha practicado a lo largo de su carrera. Una relación que permanecía idílica hasta que un buen día los mandamases de Prisa decidieron contratar a ese inconformista llamado Carlos Boyero y lo convirtieron en su crítico de cabecera. No contaron con que un día al señor le tocaría comentar al intocable y ha pasado lo que tenía que pasar. La sangre de Almodóvar habrá entrado en ebullición en cuanto haya leído en su amado diario un doloroso titular para su nuevo filme: “La única sensación que permanece de principio a fin es la del tedio” . Suelo rendirme ante Almodóvar con la misma intensidad con la que tiendo a aborrecer la forzada rebeldía de Boyero, pero en esta ocasión no tengo más remedio que ponerme del l...

El embolado de Julianne Moore

¿Cómo es posible que una película protagonizada por Julianne Moore y Samuel L. Jackson se estrene en tan sólo tres salas de Barcelona? Era la pregunta que rondaba por mi cabeza momentos antes de entrar en uno de esos tres cines en los que proyectaban El color del crimen . Dos horas más tarde, al atravesar la salida de emergencia, entendí perfectamente el motivo. La película es un bodrio. Capítulos de Sin rastro desarrollan mucho mejor en 45 minutos lo que este filme alarga a 120, la misteriosa desaparición de un niño blanco cerca de un gueto habitado por negros en New Jersey. Desde el momento en que la policía decide acordonar toda la colonia para encontrar al secuestrador, estalla un conflicto racial con dramáticas consecuencias. La película muestra, a su manera, algunos de los males que azotan Estados Unidos. Como es evidente, uno de ellos el racismo y las desigualdades sociales, pero también algunos otros que producen igual repugnancia, como es por ejemplo esa tendencia al asociac...