Ir al contenido principal

El maleficio de Burton

Érase una vez un director que dominaba a la perfección el arte de narrar cuentos, que nos llevaba de la mano por donde quería, embaucados como estábamos, niños y adultos, por su capacidad de transformar la imaginación en realidad. Se llamaba Tim Burton, y entre sus múltiples hazañas destacaba la de convertir como por arte de magia lo terrorífico, lo tenebroso, lo siniestro, en un mundo extraordinario y fascinante.

Burton conseguía que millones de espectadores se encariñaran con un cadáver, que la muerte resultara divertida, que el universo de ultratumba floreciera como en primavera. El blanco y el negro los transformaba en color y sin saber cómo, nos hechizaba una historia tras otra. Desde los fantasmas de Bitelchús hasta las aventuras de un rostro pálido de prodigiosas manos, pasando por su particular visión del hombre murciélago.

Hasta que un buen día las malvadas garras de los señores de Hollywood tentaron al maestro con suculentas promesas y de repente su talento, hasta el momento ajeno a los designios mercantiles, se adentró en un laberinto de mediocridad del que muy pocas veces ha logrado salir. La llegada de unos simios procedentes del pasado nubló el camino del hasta entonces exitoso director, enfrentándolo por primera vez a una crisis creativa y de identidad que todavía perdura.

No todo fueron pesares desde aquella fatídica fecha de 2001. En su particular tormento, Burton logró sacar de su chistera toda una obra maestra llamada Big fish, recuperó en cierta forma la frescura de Pesadilla antes de Navidad en La novia cadáver y volvió a engatusarnos con el cuento infantil sobre Charlie y la fábrica de chocolate. Pero cuando parecía que vislumbraba la luz al final del túnel, el genio cayó de nuevo en las redes de la comodidad. Así nacieron Sweeney Todd y Alicia en el país de las maravillas.

Sumido Burton en una espiral de aburrimiento y reiteración, decidió viajar a su niñez para encontrar la fuente de inspiración en una serie de los años 60 protagonizada por el simpático vampiro Barnabas. Parecía que una historia de brujas, chupasangres y otros seres terroríficos supondría el retorno a un glorioso pasado, a la fórmula infalible de comedia gótica que tan bien le había funcionado. Escogió de nuevo como compañero de viaje a su admirado Johnny Depp, para ver si juntos lograban escapar de las poderosas leyes del mercado. Pero una vez más, el talento de ambos permanece oculto.

El maravilloso prólogo de Sombras tenebrosas funciona como una especie de cruel espejismo, alimentando las esperanzas de quienes pretendían revivir la gozosa experiencia del cine de Burton. Pasados los minutos iniciales, sin embargo, el director renuncia a las situaciones disparatadas de un vampiro del siglo XVIII en plenos años 70 para convertir en monotonía un material con el que antaño habría fabricado auténticos milagros.

Aquel que un buen día recreaba la imaginación de la nada, se encuentra de repente rodeado de todos los medios posibles pero incapaz de recuperar el ingenio perdido. Ni en sus peores pesadillas lograría Burton presagiar un futuro en el que con efectos especiales de vanguardia y un reparto de lujo se vería incapaz de sorprender a su público. El director sigue bajo los efectos de un oscuro maleficio y mientras trata de romper sus efectos narcóticos, a nosotros sólo nos queda extraer la moralina de esta fábula pendiente de finalizar: El dinero casi todo lo corrompe. Colorín, colorado, esperemos que este cuento no haya terminado.

Comentarios

quest ha dicho que…
wow, me encanta el post, enhorabuena!!

Sólo espero no coincidir contigo en la moraleja. Te diré en cuanto la vea. Pronto, muy pronto ;)
POLE.T. ha dicho que…
Gracias! Pues fíjate que yo pensaba que no te gustaría. No hablo NADA de la peli!

A ver si coincidimos en que realmente había muy poco para comentar.
quest ha dicho que…
Sí, sí me gusta mucho. Sí es cierto que has despachado la peli en sí en dos párrafos, pero con eso se ve claro que no necesitaba más... y haces un diagnóstico de su trayectoria con el que casi coincido totalmente.

No sé si echarle la culpa a Hollywood o a qué, pero está claro que no ha estado a la altura en más de una ocasión.
POLE.T. ha dicho que…
"Casi coincido"?? En qué no estás de acuerdo, vayamos a lo interesante!

Puede que no sea Hollywood, porque de hecho siempre ha estado metido en esa industria, no? Creo que es más comodidad y estancamiento. Y Johnny Depp. Debería cambiar de aires y de actor fetiche. En esta peli se lo come vivo Eva Green!
quest ha dicho que…
Pues no coincido en que Charlie y la fábrica de chocolate no me engatusó.
En cambio La novia cadáver sí me devolvió al mundo de Pesadilla antes de Navidad, que no viví en su momento álgido... y me encantó.
POLE.T. ha dicho que…
Charlie es un poco irregular, la verdad. Me encanta la introducción de la historia del niño pero luego se vuelve un poco delirante en el interior de la fábrica.

Y de Pesadilla antes de Navidad yo tampoco la viví en el momento, fue un boom mucho mayor que La novia cadáver! Ese es el tipo de chaladuras que uno espera de Burton.

A ver qué opinas el lunes!!

Entradas populares de este blog

Los 8 momentos memorables del final de Mujeres Desesperadas

Pueden contarse con los dedos de una mano las series que han logrado cerrar la persiana sin remordimientos. Mujeres desesperadas seguramente se encuentre en ese reducido grupo de privilegiadas que alcanza el final satisfaciendo a la gran mayoría de sus seguidores, sin polémicas, sin originalidades, sin alterar, en definitiva, la esencia de una fórmula que la ha mantenido en antena durante ocho temporadas.
Podrán vertirse muchas críticas sobre esta creación de Marc Cherry, gustarán más o menos algunas épocas de la serie, pero lo que no puede negársele a Mujeres desesperadas es la fidelidad a su público. La coherencia suele convertirse en la factura pendiente en producciones que, movidas por el éxito, suelen alargarse hasta el infinito, perdiendo en el camino la cordura (Lost) o a buena parte de su reparto original (CSI).
Consciente de ello, Cherry decidió ponerle punto y final a su niña mimada antes de que el tiempo erosionara su identidad. La fecha escogida fue el pasado domingo 13…

EL DÍA DE MAÑANA | El primer golpe de Originales Movistar

Las comparaciones con Cuéntame eran inevitables. Otra historia ambientada entre el tardofranquismo y los enclenques inicios de la democracia disponía ya de un referente clarísimo en nuestra televisión. Pero basta echar un vistazo al primer capítulo para vislumbrar que la propuesta de Mariano Barroso con El día de mañana dista mucho de la visión acomodada y para todos los públicos que nos brindan los Alcántara. Aquí el protagonista es Justo Gil y existen serias dudas sobre si un personaje con tantas aristas tendría hueco en otro lugar que no fuera la televisión de pago.

Porque sí, los Originales de Movistar por fin dan un paso adelante en materia de ficción tras otras propuestas que, o bien simplemente alardeaban de factura (véase La peste) o directamente pasaban al olvido (ignórense Félix o Matar al padre, por ejemplo). Ha tenido que llegar el flamante presidente de la Academia de Cine para demostrarnos que presupuesto y guion pueden ir de la mano para ofrecernos una serie que, ahora …

ÓRBITA 9 | Una odisea pseudoespacial

A Órbita 9 le ha pasado lo mismo que le ocurrió en su día a Blancanieves con The Artist o a La isla mínima con True detective. La todopoderosa Hollywood lastró en cierta forma sus innovadoras propuestas adelantándose en su estreno. Y es que el mismo día que llega a nuestras pantallas esta ambiciosa coproducción española y colombiana aterrizan Jake Gyllenhaal y Ryan Reynolds con Life, aunque la referencia que claramente lapida toda posibilidad de sorpresa llegó semanas antes con Passengers. Hay escenas de la cinta española que recuerdan sobremanera a la superproducción protagonizada por Jennifer Lawrence. Pero este tercer caso de simultaneidad de estrenos entre Estados Unidos y España difiere de los dos anteriores en una pequeña particularidad. No importa cuál se estrenó primero ni cuánto influyó en su resonancia. Ambos han resultado de lo más prescindibles.

De entrada, ha sido la propia promoción de la película la que ha echado por tierra el único giro argumental por el que merecería…