Ir al contenido principal

DEMONIOS TUS OJOS | Más allá de la perversión

Julio Perillán e Ivana Baquero, en Demonios tus ojos
El deseo, la atracción, el morbo, cuentan con un mecanismo de funcionamiento irracional, perverso, impetuoso. Es el impulso que mueve al protagonista de esta cinta a reencontrarse con su hermanastra tras descubrir su presencia en un vídeo porno. Lejos de escandalizarse, la sorprendente revelación le anima a estrechar lazos con una joven de la que se había desapegado y que lo recibe con los brazos abiertos, con la idealización propia de una figura fraternal. La motivación del hermano, sin embargo, es plenamente interesada, únicamente movida por esa fuerza gravitacional imparable, la que no atiende a razones ni prevé consecuencias.  

Es evidente el afán de Pedro Aguilera por provocar. Consciente de los titulares con los que la prensa llamará la atención sobre Demonios tus ojos, no dudó en confesar durante la presentación de la película en el D’A Film Festival de Barcelona su voluntad de fulminar ciertos tabús, como si el deseo sexual entre hermanos fuera una necesidad oculta y reprimida por los siglos de los siglos. Él mismo reconoció también que la idea de que los protagonistas tuvieran un parentesco fraternal no figuraba en los primeros guiones, de manera que de bien seguro era consciente del plus de morbosidad que añadía al proyecto.
Ivana Baquero en Demonios tus ojos
Es una pena que la cinta, directa o indirectamente, base su reclamo en la polémica. Porque más allá del impacto que pueda suscitar una tórrida relación sexual entre hermanastros, Demonios tus ojos resulta mucho más interesante como reflejo del deseo, de la obsesión más posesiva e incluso del voyerismo, tan extendido y aceptado en la actualidad. Desde el momento en que Oliver, el director de cine protagonista, implanta una cámara secreta en la habitación de su hermana, la trama adopta un tono mucho más sugerente e intrigante, adentrándonos en un juego de seducción cuya imprevisibilidad nos mantiene en vilo.

Los grandes artífices de esta irrefrenable necesidad de mantener la vista enganchada a la pantalla son sus dos actores principales, un Julio Perillán al que podemos llegar a detestar y comprender a partes iguales, y sobre todo una Ivana Baquero que deja atrás definitivamente su recuerdo infantil en El laberinto del fauno para reivindicar su madurez como actriz. El magnetismo entre ellos, sin que Aguilera se recree especialmente en las escenas sexuales, es el auténtico mérito de una película que, como los más bajos instintos, embaucará de la forma más irrazonable o, justo al contrario, repelerá al que no encuentre más trasfondo bajo el titular “Director de cine se enrolla con su joven hermana”.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Un Eastwood de retirada

Clint Eastwood ya está de vuelta de todo. Le importa un pimiento si su apoyo a Donald Trump le comporta enemigos o si su definición actual de la generación de mariquitas traspasa lo políticamente correcto y ofende al personal. Tampoco su filmografía parece importarle demasiado. Pocos reparos ha tenido en presentar auténticos bodrios como Jersey boys o cintas mediocres como Más allá de la vida o El francotirador. En su historial ya se encuentran Los puentes de Madison, Sin perdón, Mystic River o Million dollar baby. Ya no necesita reivindicarse. Mucho menos con 86 años, la edad suficiente para restar trascendencia a esta época de polémicas efímeras. El actor ya se labró su carrera como director y ahora corresponde al público determinar si su talento sigue en forma o se mantiene gracias a una base de fieles seguidores.

Sully corresponde a esa cada vez más amplia y frecuente lista de películas en su carrera que simplemente alcanzan la corrección, adoptando ese tono grandilocuente y pat…

EMMYS 2016: Las nominaciones ideales en Drama

Un año más, los Emmy anuncian sus nominaciones rodeados de las inevitables polémicas por sus destacadas ausencias. Esta edición no iba a ser menos. Los olvidos nuevamente han sido más sonados que los aciertos, movidos por una inercia que suele ser la tónica en los premios más importantes de la televisión mundial. Sin embargo, esta vez los académicos han decidido dar una alegría a aquellos que veníamos reivindicando The Americans como una de las mejores series actuales. Tanto la creación de Joe Weisberg como sus protagonistas, Keri Russell y Matthew Rhys, han logrado por fin el reconocimiento de unos galardones que los han ignorado sistemáticamente durante sus tres primeras temporadas. Son la excepción de unos Emmy que han decidido pasar de largo nuevamente de The Affair y The Leftovers, sin duda, dos de las producciones más destacadas en los dos últimos años. Por eso mismo, y por otros importantes resbalones, ahí van mis nominaciones ideales en la categoría dramática.

MEJOR SERIE DRAM…

MOONLIGHT | Camaleón a la fuerza

Una historia sobre homosexualidad dentro de la comunidad negra parecía una vuelta de tuerca, un quién da más dentro del cine de denuncia social que podría suponer el reclamo perfecto para una Academia de Hollywood deseando resarcir sus pecados discriminatorios. Por suerte, Moonlight no pertenece a ese grupo de cintas que buscan a toda costa la exaltación, que se convierten en estandartes de la lucha contra la opresión de la hegemonía blanca y heterosexual. La propuesta de Barry Jenkins es mucho más valiosa, ya que con su premisa y, sobre todo, su puesta en escena, logra abarcar un sentimiento prácticamente universal, el del miedo a la propia identidad.

Little, Chorin y Black no son sólo los tres actos en los que se divide la trama sino las tres fases de un complicado proceso de asimilación personal, el que sufre un niño, adolescente y adulto lidiando consigo mismo y su entorno de barrio marginal en Miami. Esta vez la marginación no surge del racismo sino desde dentro, desde el propio …