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Los 5 grandes errores de la 3ª temporada de The Affair

Sabíamos que no sería fácil. Una vez cerrada la trama de Scott Lockhart, la que mantuvo viva la intriga durante dos temporadas, cabía la duda de por dónde discurriría esta adictiva historia a cuatro bandas. Resuelto el misterio, y de qué forma tan sobresaliente, parecía complicado proseguir el argumento. Renovarse o morir. Y visto el camino intermedio que han emprendido Sarah Treem y Hagai Levi, sus creadores, quizá la opción de un desenlace con tres inocentes culpables era la más responsable.

Los seguidores de The affair nos hemos topado, ya desde el primer capítulo de la tercera temporada, con otra serie. Con los personajes más dispersos que nunca (geográfica y mentalmente), intrigas con resoluciones de principiante y la alteración del sello que ha dejado huella en la historia de la televisión, la serie de Showtime (ya oficialmente, el canal que realiza un peor seguimiento de sus productos) ha perdido el rumbo. A continuación, los cinco grandes errores que han cometido sus responsables y que podrían haber condenado el destino de una ficción excelente.

1. El gran salto temporal
La acción de la tercera temporada comienza tres años después de que Noah se autoinculpara de la muerte de Scott Lockhart, una opción arriesgada que obviaba buena parte de la evolución de los personajes y que se ha demostrado ineficaz. Recurriendo únicamente a los flashbacks que explicaban las secuelas psíquicas del escritor, el resto de protagonistas no han recibido el mismo tratamiento, de manera que nos hemos encontrado con una Helen que sigue sin pasar página, una Alison desorientada y un Cole aburguesado sin la chispa de antaño. La trama podría haber discurrido justo después del cliffhanger del final de la segunda temporada. El juicio, el revuelo mediático, la entrada en prisión, los desencuentros familiares. Quizá había más tela que cortar en las inmediaciones del gesto heroico de Noah que tres años más tarde, vista la deriva argumental de la serie.

2. El misterio de Noah
No hay duda de que Noah ha sido el gran epicentro sobre el que ha pivotado buena parte de la trama de esta tercera temporada, una opción ya de por sí discutible. Así lo demuestra el capítulo que abrió esta tercera tanda, dedicado íntegramente a su personaje. Su decadente existencia, tras la salida de prisión, el entierro del padre y su anodina experiencia como profesor universitario culmina con un apuñalamiento que condicionará gran parte de la trama de estos diez capítulos. Para demostrar las consecuencias de sus numerosas secuelas psíquicas, el guión hace uso de flashbacks tramposos cuyo único aliciente, al final, ha residido en comprobar la notoria decadencia física de Brendan Fraser. Una espiral de alucinaciones, con una música chirriante, y la aparición de traumas infantiles desconocidos hasta ahora, junto a una violación tan súbita como inexplicable, culminan en la peor de las resoluciones. Ya que el apuñalamiento no podía ser onírico, finalmente es autoinfligido. Tras el desenlace de Los Serrano, se encuentra este nivel de estafa al espectador.

3. Juliette
El fichaje de Irène Jacob parecía un estímulo para esta tercera temporada. La aparición de nuevos personajes, incluso de nuevos puntos de vista, podía resultar enriquecedora para la trama, tal y como se demostró en la segunda tanda con la incorporación de las versiones de Cole y Helen. Pero así como la visión de Luisa podría haber sumado una interesante aportación, la de una esposa ilusionada que debe asistir al alejamiento de su marido, eternamente enamorado de Alison, la entrada de Juliette ha supuesto la irrupción de un personaje totalmente innecesario. La historia de una profesora francesa que desembarca en una universidad yanqui para revolucionar las arcaicas mentalidades de sus alumnos sobre el amor y el sexo han servido únicamente para rellenar los minutos de una temporada prácticamente hueca, en la que sólo ha brillado el universo de Helen. Por no haber, ni siquiera ha habido un diálogo morboso entre dos formas tan antagónicas de entender la vida como las de estas dos mujeres en la vida de Noah. Lo que debía suponer un soplo de aire fresco parisino finalmente se ha convertido en un tedio que ni la trama de un marido con Alzheimer ha conseguido salvar.

4. La alteración del sello personal de la serie
Por primera vez, The Affair ha decidido alterar de manera bastante arriesgada su propia estructura. Además del primer capítulo, dedicado íntegramente al punto de vista de Noah, también hemos asistido a contrarréplicas que han llegado un capítulo después, poniendo a prueba la memoria del espectador, incapaz de asumir toda la riqueza de matices que se desprenden cuando las dos visiones están enfrentadas en las dos mitades de un mismo episodio. Por si fuera poco, jamás se habían alterado las realidades de tal forma que los acontecimientos se presenten radicalmente distintos en función del protagonista. ¿Cómo puede ser que Alison y Helen recuerden de manera tan distinta si se confesaron mutuamente o no en la barra de un bar la triple implicación en el crimen? El aliciente de la serie estaba en las sutilezas, en los cambios cromáticos, en las vestimentas, en el entorno. En definitiva, en la subjetividad de los recuerdos, pero no hasta el punto de tergiversar por completo la realidad.

5. El descafeinado final
Y si teníamos la esperanza de que el final de temporada nos reconciliaría de nuevo con la serie, con una vuelta de tuerca imprevista, con algún aliciente para al menos esperar con ganas la cuarta tanda, llegó la ciudad de la luz. El repentino traslado de la trama a París, que en principio podría parecer un estímulo, enseguida se descubre como otro despropósito argumental más. Juliette se convierte de nuevo en la protagonista en su ciudad natal, a años luz de Montauk, esa pequeña localidad costera de Nueva York que nos embaucó en las dos primeras temporadas. A pesar de su dureza, ¿realmente interesan sus problemas profesionales, los cuchicheos de sus amigas y la defunción de su marido? ¿Hacía falta trasladar a la hija de Noah a una galería de París para reconciliarla con el padre? Y, sobre todo, ¿no había una intriga menos evidente que cuál será el destino de Noah desde un taxi de Nueva York? Francamente, de cara a la cuarta y esperemos que última temporada, propongo un protagonismo íntegro para Helen. Es el único personaje que ha salvado los muebles y nos ha ofrecido alguna imagen para el recuerdo. Que alguien rescate a esos padres de la habitación del pánico y, ya de paso, el rumbo de la serie.

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