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Cinco motivos por los que amar a The good wife a pesar de su agridulce final

Se nos fue. Recorriendo otro pasillo entre las bambalinas del poder. Cumpliendo con su deber. Con la mejilla roja, los sueños desvaneciéndose ante sus narices, pero debiéndose a la familia, el activo más importante de su vida. Alicia Florrick, la esposa perfecta, desandó el terreno ganado durante siete años de autoaprendizaje y sacrificó de nuevo su vida soñada por la vida real, la que insiste en usarla de aparador de las apariencias.

¿Fue un mal final para The good wife? Más que por el agrio desenlace que los King le han deparado a la protagonista, el adiós definitivo de la serie deja un regusto amargo por su precipitación, por el enorme bajón cualitativo que ha experimentado el tramo final respecto a una media global sobresaliente. Poco importaba si Alicia terminaba con Jason, regresaba a los brazos de Peter o se volvía una antiheroína ambiciosa si los guionistas nos hubieran llevado a cualquiera de esos caminos como nos tenían acostumbrados, con astucia y talento.

Tuvieron tiempo para pensarlo. Su deseo de finiquitar la serie en la séptima temporada fue concedido por la CBS y, sin embargo, los King dispersaron el camino que habían labrado con tanto esfuerzo hacia callejones sin salida. ¿Para qué introducir a un personaje tan entrañable como Lucca si su recorrido en la serie tenía los días sentenciados? (Justo ayer conocíamos un posible motivo, el ansiado spin-off con Diane) ¿En qué quedaron los chantajes al juez Schakowsky, la carrera presidencial de Peter, el destino de un personaje tan clave como Cary? Pues como las salidas de Lemond Bishop, Finn Polmar, Johnny Elfman o la mismísima Kalinda, resolviéndose por la puerta de atrás.

Mal que nos pese a sus incondicionales fans, The good wife no tuvo un final perfecto, de la misma forma que no ha sido una serie tan redonda como nos gusta creer, precisamente por esas lagunas argumentales. A pesar de ello, los guionistas nos reservaron para el desenlace un recurso más bien facilón pero que compensó las decepciones con una apelación directa a nuestra vena sensible. El reencuentro de Alicia con Will fue, de lejos, el mejor regalo de esta última noche con nuestra abogada favorita. “Fue romántico porque no ocurrió” y “Te querré siempre” se convirtieron en las dos frases del capítulo y en dos de las mejores de la temporada y, por derecho propio, de la serie completa. El primer plano de decepción de Diane Lockhart, experimentando por fin en su propia piel los inconvenientes de una profesión salvaje y sin demasiados escrúpulos, se llevó el galardón de plata a la mejor escena de la velada.

Final imperfecto, descompensado, sin el brío de otros episodios que pasarán a la historia de la televisión por su capacidad de conmoción. Pero un final que no desmerece el auténtico valor de The good wife, haber elevado unos cuantos peldaños más la calidad de las producciones en abierto, demostrando que la exigencia no pertenece únicamente a los públicos minoritarios. A continuación, cinco virtudes que han convertido a esta serie en una de las mejores representantes de la edad de oro de la televisión.

Un feminismo real
Alicia Florrick ya representa uno de los mejores exponentes que ha tenido la mujer en el terreno de la ficción. Sin estridencias, sin abanderamientos, con paso lento pero firme, los King han dibujado un perfil serio y realista sobre la feminidad, sobre las dificultades que conlleva labrarse una carrera profesional a la sombra de un poder esencialmente masculino. Sin discursos fáciles, sin pancartas, la protagonista ha sido ninguneada, juzgada y liberada con un tratamiento, con un respeto, pocas veces visto en televisión. El resto del reparto femenino ha permitido un retrato todavía más fidedigno, no siempre amable, de la mujer y sus complejidades, demostrando que no existe ni debería existir un perfil femenino ideal.

Unos secundarios de lujo
Que la CBS se esté planteando un spin-off con Diane Lockhart no es arbitrario. Su presencia ha sido tanto o más destacada en la serie como la de la propia Alicia Florrick, representando uno de los personajes más firmes, inteligentes y divertidos de la ficción, el único con empaque suficiente como para salir airoso de una tarea tan complicada como la de protagonizar su propia trama televisiva. Pero el resto del reparto ha cumplido a la perfección su cometido como secundarios, en su justa medida, ensalzando el papel protagonista con una gran dosis de personalidad repleta de matices. Incluso las estrellas invitadas, actores de renombre, han sido tratadas con la máxima exquisitez, demostrando la habilidad de los King a la hora de cuidar los pequeños detalles.

Un gran sentido del humor
Incluso en el último capítulo, los guionistas no han querido renunciar a una de las señas de identidad de la serie, un humor inteligente que ha impregnado hasta las tramas más serias y que nos ha regalado situaciones desternillantes, muy por encima de la gran mayoría de series enmarcadas dentro de la comedia. La personalidad excéntrica de algunos jueces y letrados, el surrealismo de algunas situaciones en el bufete y, sobre todo, la impagable presencia de Eli Gold como asesor político (probablemente la incorporación más acertada de la serie) han permitido que The good wife sea mucho más que un drama sobre abogados.

Ligada a la actualidad
Drones, impresiones en 3D, escuchas telefónicas, privacidad en la era de las redes sociales, control de armas, racismo, corrupción. Si algo ha convertido a The good wife en algo más que un simple procedimental es su compromiso absoluto con la actualidad, hasta el punto en que algunas de sus tramas han llegado a coincidir en el tiempo con acontecimientos reales. Tal fue el caso de los disturbios raciales en la ciudad de Chicago o, más recientemente, la campaña presidencial hacia la Casa Blanca, que los guionistas utilizaron a su favor insertando, por ejemplo, referencias a la propia Hillary Clinton. Un motivo más para convertir su visionado en un auténtico placer.

Grandes giros de guión
Más allá de los casos procedimentales, perfectamente seleccionados y de sumo interés, The good wife ha experimentado sus mejores momentos gracias a una trama seriada que, a pesar de algunas decisiones desacertadas, jamás se ha dormido en los laureles. Pocas series, por no decir ninguna, han subido el listón hacia sus máximos niveles en la quinta temporada, cuando los seguidores ni siquiera demandaban un cambio. Revelaciones, giros imprevistos, muertes inesperadas, estrategias enrevesadas. Sólo con unos guiones tan sólidos como los que nos han brindado los King a lo largo de estos siete años puede concebirse que el bufete de Alicia Florrick haya cambiado de nombre hasta en diez ocasiones. Vibrante, apoteósica y brutal. Así ha sido, por momentos, The good wife.

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