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Hiriendo sensibilidades (cinéfilas)

Cuando decides rodar una comedia sobre los tópicos que inundan este país debes andarte con cuidado. Puede que la sociedad española, andaluza o vasca estén ya lo suficientemente maduras como para reírse de sí mismas pero quizá no estén tan preparadas para verse representadas en pantalla con un dudoso sentido del humor. Porque cuando en Ocho apellidos vascos se van sucediendo los chistes sobre flequillos, cajeros automáticos y cócteles molotov uno no duda que la cinta pueda herir sensibilidades políticas sino más bien que atente contra el orgullo de dos pueblos que quizá merecían un poquito más de ingenio en los guiones.

Molestarse por la imagen que plasma la película sobre los andaluces o los vascos demostraría muy poca amplitud de miras. En cambio, lo que sí debería indignar, no sólo a los implicados sino a toda la platea, es el pobre tratamiento de la imagen y la falta de nervio en unos gags que se quedan a medio camino. Los primeros minutos de Ocho apellidos vascos, sin ir más lejos, son bochornosos. Tras la tormenta de efectos nada especiales con la que Euskadi da la bienvenida al protagonista pasamos a un plano aéreo de Donostia que parece realizado desde un globo sin rumbo, todo ello sin mencionar los numerosos planos interruptus y la sobreactuación de Clara Lago haciendo de chica dura del norte con un clavel en la cabeza.

Por suerte, la cinta cuenta con los suficientes elementos para salir airosa y provocar la risa del personal, que al fin y al cabo es el objetivo de toda comedia sin pretensiones. Mientras Lago va acomodándose poco a poco al personaje de Amaia, la joven vasca que debe camuflar a su pretendiente sevillano, su compañero de reparto, el cómico Dani Rovira, debuta en la gran pantalla por todo lo alto, llevando con sorprendente soltura casi todo el peso del metraje. El desparpajo que demuestra en sus monólogos lo traslada sin problemas al carismático Rafa/Antxon, personaje que podría catapultarlo a esa escasa lista de cómicos imprescindibles del cine español.

Su cometido no era fácil. Se estrenaba en el cine de la mano de dos pesos pesados como Carmen Machi y Karra Elejalde. La primera, salvo contadas excepciones, parece totalmente desaprovechada por un guión que no le brinda más grandes momentos que el de Anne Igartiburu. Elejalde, en cambio, explota al máximo su oportunidad y satiriza a la perfección el ideal de vasco que la mayoría guardamos en nuestro imaginario. Pese a algún pequeño resbalón, el casting es el gran chaleco salvavidas de Ocho apellidos vascos.

Lástima que el guión de Borja Cobeaga no esté a la altura de los topicazos y que la dirección de Emilio Martínez-Lázaro luzca tan poco entusiasta. Ese final, por ejemplo, merecía más emoción, más espectacularidad y más medios, los que sí supo amortizar Javier Ruiz Caldera en 3 bodas de más, convirtiéndola en la comedia española más ingeniosa de los últimos años. Pero no conviene alarmarse. La maquinaria Mediaset ya se ha puesto en funcionamiento y tan insignificantes fallos quedarán eclipsados por la enorme acogida en taquilla. Al final, sólo importa la cuenta de resultados.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Yo no he visto la película, tan sólo el trailer y, basándome en ello, parece que la actuación de Dani Rovira sea muy similar a la que hace en la serie de T5. Y aunque está siendo muy elogiado por ello, a mi me carga. Y tiene toda la pinta de ser de esos "actores" que sólo saben hacer un tipo de actuación y nada más. Espero que como monologuista tenga mayor repertorio y no se basen la mitad de sus gracias en el acento y hablar como si fuera tontito.

El problema que yo tengo con esta película y el por qué no me interesa verla es que se va a por los topicazos de siempre. Que se quiera hace una comedia a costa de "enfrentar" vascos y andaluces no me parece mal. Porque para eso es una comedia y cualquier premisa es buena. Pero que ser vasca signifique simplemente ser una malhumorada como sale Clara Lago en el trailer, me parece bochornoso.

En las comedias falta muchísima originalidad. No sólo en las españolas, porque la mayoria de las comedias que se realizan son de lo más simples. Y mira que en la vida no hay nada mejor que reirse (sobre todo de uno mismo).

kyot_
POLE.T. ha dicho que…
Qué tal kyot?

Yo casi es la primera actuación que veo de Dani Rovira salvo algún monólogo y quizá por eso me ha sorprendido, más que nada porque aparece en casi todo el metraje y no cansa. Al contrario, es lo que más se salva de la peli.

Y toda la razón con las comedias, sobre todo españolas. Son malísimas! Aún así, prefiero mil veces algo como Torrente, por ejemplo, que esta cosa mal hecha que no sabe aprovechar los tópicos con más originalidad.

Viste 3 Bodas de más? Yo la tengo idolatrada a más no poder! Quizá porque hay pocas como ella en este país...
Anónimo ha dicho que…
De Torrente he visto creo que sólo la segunda parte cuando la estrenaron y apenas la vi graciosa.

Me quedé con las ganas de ver 3 bodas de más. Supongo que en 4 días la sacarán en DVD y la emitirán por la tv.

A ver si este 2014 trae buen cine, que ya toca después de tanta sequía.

kyot_

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