Ir al contenido principal

El plan maestro de Pe

La estrategia de Penélope Cruz ha sido impecable. Consciente de que su carrera internacional corría peligro tras condenar la ofensiva israelí en Gaza, hiriendo de lleno al importante lobby judío afincado en Hollywood, decidió arriar velas de vuelta a casa y convencer a un director patrio más o menos prestigioso, más que menos necesitado de un revulsivo en su filmografía, para que le concediese el honor y privilegio de protagonizar su próxima película.

La jugada le ha salido redonda. Hoy a Julio Medem le llueven los palos por ma ma, mientras a su nueva musa la colman de elogios por su impecable papel de madre coraje, enferma de cáncer de mama, desempleada dicharachera y gran amiga del alma. Todo en uno. Y porque la trama no le ha permitido incrustar más géneros que sino nuestra Pe sería hoy también la nueva reina del cine de terror. La actriz ha querido amortizar los euros que ha invertido en su segunda producción apostando sobre seguro, apostando a sí misma. Y de entrada ya se ha ganado todas las papeletas para subir al escenario como mejor actriz principal en los próximos Goya.

Ni las furibundas críticas a Medem ni los desbordantes piropos que se ha llevado Penélope le hacen justicia a ma ma. La película ni es tan bochornosa ni la interpretación de la protagonista tan exageradamente meritoria. Pero parte de razón esconden las reaccciones impulsivas. Se comprenden los airados ataques hacia el director cuando de repente decide romper el tono melodramático de la cinta y permite que Asier Etxeandia se marque, no una sino hasta tres sesiones de karaoke tan vergonzosas como innecesarias.

Como dice Nacho Gay en su acertadísima crítica de la película en Vanitatis, Medem hace años que tiene un serio problema con la sutileza. Prueba de ello son esos planos internos, absolutamente ridículos, del corazón de la protagonista latiendo en dos de los momentos clave del filme. Lo que en Javier Fesser y su maravillosa Camino resultaba enternecedor, aquí roza el patetismo. La trama aporta tan poco a una premisa tan sobada como el cáncer que uno se pregunta dónde fue a parar aquel ingenio que logró cautivarnos con Los amantes del Círculo Polar o Lucía y el sexo. Algunos vestigios quedan, en cambio, en su particular narrativa visual, haciendo un interesante y original uso del flashforward fundido con el presente.

Sin embargo, el peso de la película, su auténtico aliciente, recae en descubrir el amplio abanico de registros que se marca la estrella principal, aunque no todos en su beneficio. La Magda guasona del principio, forzadamente optimista y escasamente graciosa, poco tiene que ver con la sensibilidad y la cercanía que desprende el personaje en sus minutos finales. Ma ma demuestra, por tanto, que Penélope Cruz no es la actriz total que tantos desean pero tampoco el bluf que otros tantos pregonan. Demuestra, en todo caso, que su talento es más brillante en sus roles domésticos que en sus aventuras internacionales.

Pe ha vuelto a casa, al calor del hogar, y ha salido de nuevo triunfante. Medem, mientras tanto, observará en sucesivas ceremonias de premios, desde el patio de butacas, cómo los focos y aplausos se dirigen a ella, preguntándose si el negocio finalmente ha merecido la pena.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Las 12 mejores escenas de Breaking Bad a las puertas del ansiado final

Nueva fecha para marcar en la historia de la televisión. El próximo 29 de septiembre finaliza Breaking bad , que sin desvelarnos todavía su desenlace ya se ha hecho un hueco en el olimpo de las grandes series, ese lugar sagrado donde cohabitan Los soprano y The wire . Si se mantiene el nivel de esta quinta temporada, el capítulo promete despedirse por todo lo alto. Pero en caso de que Vince Gilligan, su creador, no cumpla con las enormes expectativas, puede descansar tranquilo. Nos deja para el recuerdo una retahíla de escenas memorables. Lo que viene a continuación no es más que el botón de una muestra inabarcable de grandes momentos. 1. Primera escena (1x01 - Pilot ) Si la regla de oro de toda novela es captar al lector desde la primera frase, desde luego esa pareció ser la consigna seguida también por Vince Gilligan en Breaking bad . Un hombre en calzoncillos y una máscara antigás conduce histéricamente una autocaravana por una carretera desierta de Nuevo México. A su lado, e...

Las 10 mejores escenas de la 2ª temporada de The Leftovers

Pocos daban un duro por este particular entente entre el productor de Perdidos , Damon Lindelof, y Tom Perrotta, el autor de un extraño libro sobre las consecuencias de un extraño suceso en el que desaparece de repente el 2% de la población mundial. Algunos ni quisieron acercarse, decepcionados todavía por la incompleta resolución de las intrigas a las que se enfrentaron Jack y compañía. Otros se apearon del tren en cuanto supieron que el gran misterio de The Leftovers jamás se resolvería. Los que encontramos un estímulo precisamente en esa ausencia de respuestas hemos salido ganando, porque la serie nos ha sumergido en una maraña de incógnitas e interpretaciones que sería prácticamente imposible enumerar. Y porque cada capítulo contiene más lecturas y metáforas que muchas series en toda su historia. Ahora que Lindelof y Perrotta se enfrentaban al reto de continuar la trama más allá del libro original surgían nuevos miedos. La segunda temporada podía alterar por completo la esenc...

Ensayo sobre la humanidad

Fernando Meirelles pedía disculpas a los asistentes del preestreno barcelonés de A ciegas por las imágenes tan duras que iban a presenciar. Para quien no conociera el Ensayo sobre la ceguera de Saramago, sin duda le sorprendería la crudeza de algunas escenas, sobre todo las que tienen lugar durante la improvisada cuarentena para ciegos . Pero los que alguna vez leyeron la novela del Nobel portugués seguramente recordarán la sensación de angustia que provocaban algunos pasajes, hasta el punto de resultar incómoda su simple lectura. La adaptación no obvia los momentos más duros del relato, pero sí elude algunos escabrosos detalles que hubieran hecho del filme una auténtica pesadilla. La recreación de un mundo sumido en el caos tras caer todos sus habitantes en una inexplicable ceguera blanca es meritoriamente realista. De bien seguro que Saramago se quedó corto al suponer la degradación a la que puede sucumbir un ser humano en estado de emergencia, sin orden ni control. Aún así, el rel...