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Mostrando las entradas etiquetadas como Isabel Coixet

Los fantasmas de Coixet

Si descartamos a la ligera que Ayer no termina nunca fuera toda una experiencia terrorífica, Mi otro yo sería la primera incursión de Isabel Coixet en el thriller , o lo que es lo mismo, un peldaño más en su descenso a los infiernos del desorden y el caos . La directora catalana da un nuevo paso suicida en su filmografía y confirma que el único sello de identidad que se mantiene a lo largo de su carrera son las gafas de pasta. Porque ya ni las lavanderías de autoservicio han logrado sobrevivir a tamaño desbarajuste. Siempre se agradece el flirteo de cineastas con géneros que se alejan de su identidad. Ahí está Almodóvar y su oscura La piel que habito para demostrarlo. Pero ni Coixet es el director manchego ni cuenta con el empaque suficiente para correr el riesgo. Antes de meterse de lleno en camisas de once varas, necesitaba recuperar con urgencia la senda que abandonó tras La vida secreta de las palabras . Porque desde aquel 2005 se sucedieron los palos de ciego. Elegy , Map...

Postureo Coixet

Ayer no termina nunca. Tu película me golpea como puños de acero, Coixet. Qué dolor… Qué intenso dolor… Qué pretendido dolor se desprende de tus diálogos milimetrados. Forzado dramatismo que me hiela la sangre, como esas paredes de hormigón, como el viento gris de Berlín . Cambio a blanco y negro, sonido estridente, con la mirada perdida hacia el firmamento y vomito lo que pienso realmente, lo que no me atrevería a decirte a la cara, que tu filme es una puta mierda insoportable. Y grito. Guuuuaaaaarrrrrrgggghhhhh! 250 gramos de palomitas saladas removiéndome el estómago. Nada comparado a la aflicción que me producen todos estos años esperando a ver si cae otra Mi vida sin mí . Es curioso la cantidad de veces que uno hace cosas que no quiere hacer. Como aguantar. Aguantar estoicamente los 108 minutos de Ayer no termina nunca . 108 minutos. O 220. Da lo mismo. Es el peso que uno siente cuando el metraje te golpea el cerebro como la metralla. ¿Por qué? ¿Por qué demonios no iría a ver ...