Ir al contenido principal

Más valiente que mordaz

Hubo un tiempo, demasiado largo, en el que los atentados de la banda terrorista ETA abrían día sí día también los telediarios españoles. Hoy, sin saber muy bien cómo, son cosa del pasado. Se esfumaron los coches bomba, los encapuchados, las manifestaciones, los reproches. Lo que parecía irresoluble, ya no existe. Y los ciudadanos desconocemos las claves de un proceso de paz que terminó con el conflicto que durante años fue el epicentro político de nuestro país.

Borja Cobeaga ha decidido ofrecernos su visión del asunto recurriendo al humor. Como en su día hiciera Jordi Évole, él valiéndose de un polémico falso documental, para denunciar la opacidad respecto al golpe de estado del 23F. ¿Cómo se logró convencer a los etarras para que renunciasen a la violencia? ¿En qué momento se disipó la por entonces insalvable crispación política que se vivía en Euskadi y España? Los términos de un acuerdo que se alargó durante años se siguen desconociendo, o al menos no han obtenido la repercusión que merecían. Y de nuevo tiene que venir la ficción a recordárnoslo.

Abordar tan espinoso asunto con sentido del humor era tan peliagudo como osado. Y lo digo en pasado porque, prueba de que el conflicto vasco ya no levanta ampollas, es que la película no ha despertado ningún tipo de absurda polémica. La salud democrática de nuestro país, como les gusta decir a los políticos, parece que pasa por un buen momento. Ya estamos preparados para reírnos de asuntos serios. Demasiado preparados quizá, porque de Negociador esperábamos un poco más de retranca y mala uva.

La ficticia negociación, diálogo, o cómo quisieran llamarlo sus interlocutores, entre el representante vasco del gobierno español y un líder de ETA llamado Jokin en un desangelado hotel del sur de Francia da para mucha coña. Desde luego, Cobeaga sabe sacar jugo de la reunión con diálogos surrealistas, simples cuestiones terminológicas, que no hacen sino retratar todo el absurdo que rodea a nuestra clase política. Pero no lo suficiente.


Cuando uno imagina todo el potencial de este encuentro entre dos mundos antagónicos, pero capaces de converger ante un par de cervezas, no queda otra que lamentarse por ese tono a medio gas. Sobre todo porque las dos o tres escenas desternillantes, como la que protagoniza una prostituta cubana o Secun de la Rosa, podrían haber sido más la tónica que la excepción.

Más que un humor deliberadamente excéntrico, Cobeaga ha buscado para Negociador un abordaje más intimista, centrado en los detalles y en unos personajes muy bien definidos que son los que sostienen esta particular interpretación del conflicto en Euskadi. El trabajo de Ramón Barea como político vasco campechano y el de Josean Bengoetxea como el vascongado infranqueable son encomiables, reflejo de una sociedad que ha logrado entenderse y, desde luego, retrato mucho más fidedigno que el de Ocho apellidos vascos, la otra lectura del director sobre su tierra natal. Quizá un camino intermedio entre la desmesura de aquel taquillazo y la austeridad de esta obra sin altavoz mediático sería la comedia definitiva y perfecta sobre el pueblo vasco.

Comentarios

Entradas populares de este blog

'Los abrazos rotos' ya tiene cartel

Era extraño que las revistas de cine de este mes no contaran con el cartel de la nueva película de Almodóvar, a pesar de que se estrena el próximo 18 de marzo . ¿El motivo? Todavía no había salido a la luz. Ha sido esta semana cuando por fin se ha desvelado el diseño del que será el filme de mayor metraje del director manchego. Penélope Cruz se convierte de nuevo, tras Volver , en la protagonista absoluta, mientras que el colorido habitual de sus diseños viene esta vez bajo la influencia del Pop Art de Andy Warhol. El argentino Juan Gatti ha sido otra vez el encargado de dar imagen a una película de Almodóvar. Todo un artista cuya obra conocida y desconocida ha permanecido justo hasta hoy en la Fnac Triangle de Barcelona (Ver fotogalería de la exposición) .

Lost: The final deception

Sabían que esperábamos respuestas, que había una gran expectación por ver cómo resolverían todos los misterios que habían generado. Contaban, además, con nada menos que tres temporadas para resolver el embrollo . Pero decidieron virar de forma estrepitosa hacia la ciencia ficción. Si nos aseguraron que la cosa no iría de máquinas del tiempo, en la quinta temporada nos marearon del pasado al futuro sin miramientos. Lo aceptamos e incluso lo acogimos con júbilo. Pero el final era otro cantar. Nos dijeron por activa y por pasiva que aquella isla no era un purgatorio y que los protagonistas no estaban muertos. Y sin embargo, la idea de una antesala de la muerte ha surgido, aunque por suerte, no sea aplicable a toda la serie sino a una temporada, la sexta, que ya se ha convertido, sin miedo a morir lapidado, en la peor de Perdidos . Cierto es que había demasiados misterios por resolver, demasiados frentes abiertos casi imposibles de cerrar, pero también es cierto que disponían de 18 episodi...

Los 8 momentos memorables del final de Mujeres Desesperadas

Pueden contarse con los dedos de una mano las series que han logrado cerrar la persiana sin remordimientos. Mujeres desesperadas seguramente se encuentre en ese reducido grupo de privilegiadas que alcanza el final satisfaciendo a la gran mayoría de sus seguidores , sin polémicas, sin originalidades, sin alterar, en definitiva, la esencia de una fórmula que la ha mantenido en antena durante ocho temporadas. Podrán vertirse muchas críticas sobre esta creación de Marc Cherry, gustarán más o menos algunas épocas de la serie, pero lo que no puede negársele a Mujeres desesperadas es la fidelidad a su público . La coherencia suele convertirse en la factura pendiente en producciones que, movidas por el éxito, suelen alargarse hasta el infinito, perdiendo en el camino la cordura ( Lost ) o a buena parte de su reparto original ( CSI ). Consciente de ello, Cherry decidió ponerle punto y final a su niña mimada antes de que el tiempo erosionara su identidad. La fecha escogida fue el p...