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Del papel a la pantalla: 'True Blood', por Alan Ball

El matrimonio formado por Alan Ball y la HBO vuelve a concebir una nueva criatura esperemos que a la altura de su primogénita, la peculiar y brillante A dos metros bajo tierra. Tras el extravagante universo de los Fisher, ahora es el turno de Sookie Stackhouse, un personaje que perfectamente podría encarnar la actriz Lauren Ambrose (Claire Fisher) pero que recaerá finalmente en Anna Paquin, célebre por su papel en la película El Piano. Decimos que el papel le vendría como anillo al dedo a Ambrose porque de nuevo se enfrentaría a una personalidad asocial aunque arrolladoramente fuerte.
En un mundo en el que la sociedad abre poco a poco sus puertas a los tan temidos vampiros, Sookie es capaz de leer la mente de todos los seres humanos. Este don no hace sino arruinar todas y cada una de sus relaciones, pues resulta insoportable comprobar como todos y cada uno de sus ligues en lo único que piensan es en llevársela al huerto. Todo cambia cuando un buen día entra por la puerta del Merlotte’s, el bar donde trabaja, un vampiro llamado Bill Compton (Stephen Moyer) pidiendo una botella de sangre artificial y a cuya mente le resulta imposible penetrar. Aquel muerto viviente, el único hombre del que desconoce todos sus pensamientos, se convierte así en su máxima atracción.
Pero mientras la pareja se va formando, se suceden en el pequeño pueblo de Louisiana donde habitan una serie de brutales asesinatos que apuntan directamente a los vampiros como principales sospechosos. Comienza entonces a crearse un estado de opinión en contra de los recién llegados y a dividirse los nocturnos entre los que son partidarios de una inserción en la sociedad y los que prefieren seguir gozando con la sangre humana, mucho más suculenta que la manufacturada en Japón.
Alan Ball ha decidido echar mano de una saga literaria bastante desconocida en nuestro país pero que sin embargo goza de innumerables seguidores en su lugar de origen, Estados Unidos. La responsable no es otra que Charlaine Harris, que ha visto como su personaje literario Sookie Stackhouse entrará en la pequeña pantalla por la puerta grande. Las aventuras de esta telepática irónica y mordaz se iniciaron con un libro absolutamente recomendable, Muerto hasta el anochecer, publicado en edición bolsillo por la editorial ‘La factoría de ideas’.
La novela es de lectura fácil y ágil, hasta el punto que resulta complicado dejar de pasar páginas y darse un descanso. La historia es absorbente de principio a fin porque las situaciones que nos plantea, entre la fantasía, el amor y el terror, son tan extravagantes que mantienen el interés del lector hasta límites adictivos. La prosa no es para tirar cohetes pero la salva una gran dosis de ingenio e imaginación. En su argumento atípico y en la sórdida atmósfera que rodea la trama ha encontrado Alan Ball un filón que de bien seguro sabrá convertir en otra obra maestra de la televisión. Sólo cabe esperar que el guionista obvie determinados pasajes hacia el final del libro que rozan el ridículo y desmerecen la globalidad de una novela apasionantemente entretenida.
A falta de conocer la fecha de estreno de True blood en la HBO, ya sabemos que el piloto y dos episodios más están grabados desde el año pasado a la espera de que la cadena decida darles el visto bueno (una de las imágenes muestra los preparativos del decorado con el rótulo del bar Merlotte’s y evidencia también que la puesta en escena seguramente será tal y como uno se la imagina cuando lee la novela original). Esperemos que sea pronto y que Ball, de nuevo, nos sorprenda con un trabajo tan personal y diferente como A dos metros bajo tierra.

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