Ir al contenido principal

La belleza en el horror

Que de unos acontecimientos tan macabros, tan aberrantes como los que vivió Natascha Kampusch durante ocho años de secuestro, se extrapole una historia tan íntima, tan tierna y, en definitiva, tan bella como la que narra La habitación sólo puede ser obra y milagro de su guionista. Emma Donoghue, la propia autora de este relato inspirado en el rapto de la austriaca, consigue hacer del horror una maravillosa fábula. Una trama que haría las delicias de un maestro del thriller como Denis Villeneuve se transforma aquí en una especie de La vida es bella en clave de crónica negra, en la que de nuevo la imaginación de un niño se utiliza para revestir la cruda realidad con elementos de cuento.

La primera hora de La habitación es absolutamente magistral. Durante esos prodigiosos minutos iniciales uno tiene la sensación de estar asistiendo a un microcosmos inaudito, ejerciendo una especie de privilegiado voyeurismo en torno a la relación de una madre y su hijo en un ambiente hostil, claustrofóbico, terrorífico, pero reconvertido gracias a la astucia de la joven en lo más parecido a un hogar. Escasos metros cuadrados que el director logra expandir hacia terrenos tan universales como el amor, el miedo o la desesperación. Rincones por los que deambulamos con la misma exactitud y exquisitez con la que somos testigos de magníficos instantes de costumbrismo.

Observando el vínculo que se establece entre una joven madre y un hijo nacido en cautiverio se entiende perfectamente el alud de alabanzas y nominaciones hacia el trabajo de Brie Larson, pero se entiende menos el ninguneo hacia la proeza del jovencísimo Jacob Tremblay, que con sólo diez años demuestra que es posible ser niño y parecerlo en la gran pantalla. Entre ambos consiguen hacernos partícipes de una relación única y exclusiva de intimidad, plagada de momentos de histeria pero también de conexiones tan hondas que resultan impenetrables para el resto del universo.

El espacio privado se abre al mundo en mitad del metraje. De repente, las paredes y las claraboyas desaparecen, la piel se eriza y el cielo irrumpe. Los cinco sentidos de un niño que nació del aislamiento se expanden hacia una dimensión desconocida. La adrenalina se entremezcla con la consternación en una escena vibrante, un clímax tan apabullante que el director, lógicamente, será incapaz de superar. La secuencia contiene tal fuerza dramática que ningún acontecimiento posterior logrará igualar. Momento álgido que bien podría devenir en excelente final.

Lenny Abrahamson opta en cambio por mostrarnos las consecuencias de la barbarie. Una elección válida, honesta, pero arriesgada, ya que los tintes de telefilme impregnan por momentos la proeza descriptiva de la primera mitad. Situaciones forzadas como la entrevista para televisión conviven con nuevas relaciones humanas, como la que aporta una excelente Joan Allen, y que ayudan a entender mejor las diferentes reacciones ante el sufrimiento ajeno y los distintos procesos de cicatrización de las heridas. Porque La habitación, al fin y al cabo, evita escarbar en la miseria para mostrarnos que siempre hay un camino de salida. Incluso del horror puede extraerse la belleza.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Lost: The final deception

Sabían que esperábamos respuestas, que había una gran expectación por ver cómo resolverían todos los misterios que habían generado. Contaban, además, con nada menos que tres temporadas para resolver el embrollo . Pero decidieron virar de forma estrepitosa hacia la ciencia ficción. Si nos aseguraron que la cosa no iría de máquinas del tiempo, en la quinta temporada nos marearon del pasado al futuro sin miramientos. Lo aceptamos e incluso lo acogimos con júbilo. Pero el final era otro cantar. Nos dijeron por activa y por pasiva que aquella isla no era un purgatorio y que los protagonistas no estaban muertos. Y sin embargo, la idea de una antesala de la muerte ha surgido, aunque por suerte, no sea aplicable a toda la serie sino a una temporada, la sexta, que ya se ha convertido, sin miedo a morir lapidado, en la peor de Perdidos . Cierto es que había demasiados misterios por resolver, demasiados frentes abiertos casi imposibles de cerrar, pero también es cierto que disponían de 18 episodi...

Ensayo sobre la humanidad

Fernando Meirelles pedía disculpas a los asistentes del preestreno barcelonés de A ciegas por las imágenes tan duras que iban a presenciar. Para quien no conociera el Ensayo sobre la ceguera de Saramago, sin duda le sorprendería la crudeza de algunas escenas, sobre todo las que tienen lugar durante la improvisada cuarentena para ciegos . Pero los que alguna vez leyeron la novela del Nobel portugués seguramente recordarán la sensación de angustia que provocaban algunos pasajes, hasta el punto de resultar incómoda su simple lectura. La adaptación no obvia los momentos más duros del relato, pero sí elude algunos escabrosos detalles que hubieran hecho del filme una auténtica pesadilla. La recreación de un mundo sumido en el caos tras caer todos sus habitantes en una inexplicable ceguera blanca es meritoriamente realista. De bien seguro que Saramago se quedó corto al suponer la degradación a la que puede sucumbir un ser humano en estado de emergencia, sin orden ni control. Aún así, el rel...

Los 8 momentos memorables del final de Mujeres Desesperadas

Pueden contarse con los dedos de una mano las series que han logrado cerrar la persiana sin remordimientos. Mujeres desesperadas seguramente se encuentre en ese reducido grupo de privilegiadas que alcanza el final satisfaciendo a la gran mayoría de sus seguidores , sin polémicas, sin originalidades, sin alterar, en definitiva, la esencia de una fórmula que la ha mantenido en antena durante ocho temporadas. Podrán vertirse muchas críticas sobre esta creación de Marc Cherry, gustarán más o menos algunas épocas de la serie, pero lo que no puede negársele a Mujeres desesperadas es la fidelidad a su público . La coherencia suele convertirse en la factura pendiente en producciones que, movidas por el éxito, suelen alargarse hasta el infinito, perdiendo en el camino la cordura ( Lost ) o a buena parte de su reparto original ( CSI ). Consciente de ello, Cherry decidió ponerle punto y final a su niña mimada antes de que el tiempo erosionara su identidad. La fecha escogida fue el p...