Ir al contenido principal

Walter is better (so much better)

Fueron muy hábiles. Arrancaron sin compasión, apuntando a la serie madre y al corazoncito de los millones de huérfanos de Walter White. Vince Gilligan y Peter Gould sabían que aquellos primeros minutos, que aquel doble capítulo inicial, era de vital importancia para atrapar a los incondicionales de Breaking bad. Para convencerles de que aquél spin-off, a priori tan poco apetecible, sobre Saul Goodman seguiría la estela de la más grande. Factura impecable, diálogos hilarantes, personajes carismáticos y una trama adictiva.  

Echaron mano de toda la artillería pesada. Un flashforward de Saul en la era post-Heisenberg, una fotografía preciosa y detallista que convierte a la sórdida Albuquerque en todo un placer para la vista y, sobre todo, guiños constantes a la serie principal que culminaron con esa aparición estelar del gran Tuco Salamanca. Imposible no rendirse a los pies de Gilligan. Había logrado lo imposible, callar las bocas de los escépticos y extender el imaginario de Breaking bad a otra potencial obra maestra.

Pero el buen presagio se empezó a oscurecer una vez terminada la ceremonia de inauguración. Saul Goodman, ahora conocido como Jimmy McGill, adquiría el lógico protagonismo que le otorga el título de la serie. Es en ese momento cuando empiezan a florecer las flaquezas de un personaje sin la entidad suficiente para soportar el peso de toda una trama principal. Cuando las situaciones se repiten, el ingenio decae y la historia se estanca. Cuando el recuerdo de Walter White se hace más doloroso.

Prueba de que Saul apenas aguanta un metraje más o menos prolongado es ese capítulo íntegramente dedicado al ex agente Mike, uno de los mejores de esta temporada. O la abundante presencia, prácticamente coprotagonista, de su hermano Chuck, sin cuya fobia a la electricidad esta serie perdería la mitad del interés. Mal asunto cuando prácticamente todo el reparto de Better call Saul resulta más estimulante que el cabeza de cartel.

Todos los esfuerzos que han realizado los guionistas a lo largo de estos diez episodios para humanizar a un personaje que, en general, caía antipático han sido en balde. El espectador continúa empalizando más con un psicópata como Walter White que con este charlatán condenado al fracaso. Porque lo peor de todo es que sabemos que su escalada de picapleitos irá a peor, al menos hasta la época dorada que conocemos y que se reduce a representar a traficantes de drogas como Gus Fring o el propio Heisenberg. Vamos, que McGill ni tiene remedio ni nos importa demasiado si lo merece.

El último episodio, de los más soporíferos que se recuerdan (¡esa partida de bingo, por favor!), lo confirma. El protagonista tira por la borda su gran oportunidad de ser alguien en la vida y, en homenaje a su amigo Marco, prefiere permanecer en los tiempos de Jimmy El escurridizo. Más que su destino, nos preocupa la salud mental de su gran amiga Kim, el personaje más entrañable de esta ficción sin demasiado fundamento.

Pero Gilligan y Gould son muy hábiles. Sabemos que guardan mucho material en la recámara, que dejarán caer fría y calculadoramente a lo largo de las siguientes temporadas, en una escalada ascendente que hará que consideremos Better call Saul como otra puta genialidad. Ya insinuaron que habrá más cameos y que no necesariamente aparecerían en esta primera temporada. Por eso aguantaremos estoicamente. Porque, cuando sucedan, pegaremos un brinco y nos olvidaremos de que en su día Saul Goodman fue un auténtico coñazo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Ensayo sobre la humanidad

Fernando Meirelles pedía disculpas a los asistentes del preestreno barcelonés de A ciegas por las imágenes tan duras que iban a presenciar. Para quien no conociera el Ensayo sobre la ceguera de Saramago, sin duda le sorprendería la crudeza de algunas escenas, sobre todo las que tienen lugar durante la improvisada cuarentena para ciegos . Pero los que alguna vez leyeron la novela del Nobel portugués seguramente recordarán la sensación de angustia que provocaban algunos pasajes, hasta el punto de resultar incómoda su simple lectura. La adaptación no obvia los momentos más duros del relato, pero sí elude algunos escabrosos detalles que hubieran hecho del filme una auténtica pesadilla. La recreación de un mundo sumido en el caos tras caer todos sus habitantes en una inexplicable ceguera blanca es meritoriamente realista. De bien seguro que Saramago se quedó corto al suponer la degradación a la que puede sucumbir un ser humano en estado de emergencia, sin orden ni control. Aún así, el rel...

Aburrida hasta para 'El País'

Hagan paso, que el salvador de la cinematografía española hace su entrada, por si no se habían dado cuenta. Qué mal le debe haber sentado a nuestro Pedro despertar esta mañana con la lectura de El País , el periódico al que tanto homenajea en su última película y que tantos masajes le ha practicado a lo largo de su carrera. Una relación que permanecía idílica hasta que un buen día los mandamases de Prisa decidieron contratar a ese inconformista llamado Carlos Boyero y lo convirtieron en su crítico de cabecera. No contaron con que un día al señor le tocaría comentar al intocable y ha pasado lo que tenía que pasar. La sangre de Almodóvar habrá entrado en ebullición en cuanto haya leído en su amado diario un doloroso titular para su nuevo filme: “La única sensación que permanece de principio a fin es la del tedio” . Suelo rendirme ante Almodóvar con la misma intensidad con la que tiendo a aborrecer la forzada rebeldía de Boyero, pero en esta ocasión no tengo más remedio que ponerme del l...

'Los abrazos rotos' ya tiene cartel

Era extraño que las revistas de cine de este mes no contaran con el cartel de la nueva película de Almodóvar, a pesar de que se estrena el próximo 18 de marzo . ¿El motivo? Todavía no había salido a la luz. Ha sido esta semana cuando por fin se ha desvelado el diseño del que será el filme de mayor metraje del director manchego. Penélope Cruz se convierte de nuevo, tras Volver , en la protagonista absoluta, mientras que el colorido habitual de sus diseños viene esta vez bajo la influencia del Pop Art de Andy Warhol. El argentino Juan Gatti ha sido otra vez el encargado de dar imagen a una película de Almodóvar. Todo un artista cuya obra conocida y desconocida ha permanecido justo hasta hoy en la Fnac Triangle de Barcelona (Ver fotogalería de la exposición) .