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Las 5 lecciones de The Americans tras la season finale

Desembarcó en el canal FX ante la mirada escéptica de buena parte de la crítica y ha terminado por convertirse en el mejor estreno de la midseason. La historia de dos agentes del KGB infiltrados en los Estados Unidos de Reagan como un feliz matrimonio de clase media ha conseguido ganarse el aplauso de la audiencia desmontando desde el primer episodio todos y cada uno de los malos presagios que generó la serie antes de su estreno.

Finalizada su primera temporada y confirmada ya la segunda, The Americans se despidió el pasado miércoles manteniéndose fiel a su estilo y ritmo, con un episodio muy tenso, pero sin las precipitaciones que suelen marcar las despedidas. Un desenlace que no decepcionó a nadie pero que tampoco aprovechó las múltiples posibilidades de la trama de contraespionaje para brindarnos un cliffhanger como dios (o la televisión) manda. Emitidos los 13 capítulos, la serie ya se ha definido ante el espectador, que a estas alturas puede decidir con criterio si se embarca o se apea de una propuesta que al menos ya ha demostrado con creces su originalidad.

1. No bebe de Homeland
Es probable que The Americans no hubiese obtenido luz verde de no ser por el éxito de la serie de Showtime. Carrie y Brody volvieron a poner de moda el espionaje y la propuesta de FX parecía una estrategia para aprovechar el tirón con una vuelta de tuerca al género. Partiendo de esa premisa cada vez más habitual en la ficción televisiva del enemigo en casa, sólo hay que echar un vistazo a los pilotos de ambas producciones para comprobar que en lo demás discurren por caminos opuestos.

Mientras Homeland juega con maestría a la ambigüedad y mantiene en vilo al espectador a golpe de giros en el guión, The Americans lo hace con escenas de tensión y por el momento enseñando todas sus cartas al espectador. Para los amantes de las comparaciones, no hay duda posible: la serie de Showtime es infinitamente mejor. Sin embargo, no conviene desechar esta producción de Joe Weisberg (Damages), ya que retrata con inteligencia, y también con sentido del entretenimiento, un período tan atractivo como la Guerra Fría.

2. La Historia interesa
No hace falta remontarse a los viquingos o a la época romana para generar interés en el espectador. La historia reciente, y con ella nos referimos a la que sucedió a la II Guerra Mundial, también puede resultar apasionante, a pesar de que no cuente con batallas y grandes enfrentamientos bélicos. Si además colocamos en el centro de la trama a un matrimonio de espías rusos, la propuesta se pone todavía más interesante. Por primera vez, una ficción televisiva se atreve a retratar el bando enemigo huyendo de los clichés.  

The Americans dijo adiós el miércoles introduciendo uno de los episodios más destacados en la escalada de tensión entre Estados Unidos y la URSS, el proyecto conocido como la Guerra de las Galaxias, con el que los estadounidenses pretendían interceptar los misiles enemigos en pleno vuelo. El plan lo desveló el coronel que daba título al episodio final y que finalmente no resultó ser la trampa que los agentes comunistas esperaban. Los productores ejecutivos de la serie ya han desvelado que la Guerra de las Galaxias centrará algunas de las misiones de la pareja protagonista, ya que quieren seguir manteniendo una cierta fidelidad a los hechos históricos.

3. No todos los espías son iguales
Acostumbrados a agentes como 007 o Ethan Hunt, cuya razón de ser se encuentra en las escenas de acción, gusta comprobar que las tramas de espías pueden ser mucho más complejas en televisión que Alias, con la que The Americans podría compartir una cierta estructura procedimental y el gusto por los disfraces. Afortunadamente, poco más tienen en común.

Aunque la tendencia a organizar los capítulos por misiones es quizá lo que más fatiga de la serie, The Americans ha sabido sembrar desde el primer capítulo diversas subtramas de largo recorrido que garantizan tensión para rato. El doble juego de Nina, las desavenencias con Claudia, las dudas entre el matrimonio y las sospechas de la hija Paige con las que se cerró temporada son motivos suficientes para sustentar otros 13 episodios. Será interesante comprobar cómo los guionistas nos van trasladando hacia la disolución de la Unión Soviética y todavía más estimulante si se atreven a describirnos el futuro de la pareja de espías tras la caída del muro.

4. La pareja protagonista tiene química
El casting principal de la serie enseguida causó recelo entre los futuros seguidores. Keri Felicity Russell todavía arrastraba el peso de su personaje en la primera producción de J.J. Abrams, mientras que a Matthew Rhys parecía imposible desligarlo del Kevin de Cinco hermanos. Papeles demasiado ñoños, demasiado sensiblones, pero de los que ambos se han sabido desmarcar con creces en The Americans.

En un cambio de físico y de rol espectacular, Russell se ha convertido con su personaje de Elizabeth en una de las sorpresas más gratas de la serie. Ella es quien lleva los pantalones en el dulce hogar de los Jennings y la que con más sangre fría ejecuta ciegamente las misiones encargadas desde Moscú. Rhys, en cambio, se enfrenta a más dilemas, tentado por una sociedad de consumo, pero también del bienestar, que lo aleja por momentos del ideal comunista. Parece que el matrimonio ha logrado superar sus diferencias, pero ¿cuánto tardará uno de los miembros de la pareja en traicionar al otro?

5. Secundarios sin límites
¿Una mujer de más de 60 años dirigiendo las operaciones del directorio S de la KGB? Tan impensable como eso parece hoy en día que una actriz como Margo Martindale obtenga un papel relevante en una gran producción televisiva. Y, sin embargo, Claudia nos ha proporcionado la lección más importante de The Americans al convertirse en el personaje revelación de la serie, sobre todo por esos diálogos de rencor con Elizabeth dentro del coche. Su nominación al Emmy debería darse por sentada.

El resto de actores que compiten con la pareja protagonista en este apasionante juego de espías también lo hace con sorprendente habilidad, desde el personal al completo de la embajada rusa, fiel reflejo de la austeridad y sordidez soviéticas, hasta el implacable agente Stan, que parece haber aparcado las sospechas hacia sus vecinos. ¿Cuánto tardará en atar cabos? ¿Conseguirá Nina que cambie de bando? The Americans sigue abriendo escenarios. Ahora sólo le falta, para ser perfecta, algún que otro imprevisto.

Comentarios

Series Anatomy ha dicho que…
Muy buen post! Coincido en muchas cosas :) Mañana comienza su segunda temporada a ver qué tal pinta la cosa. Aquí os dejo mi valoración de la primera ;)

http://seriesanatomy.blogspot.com.es/2014/02/sexpias-de-los-80.html

Saludos!

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