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El futuro sombrío de nuestros hijos

El futuro será más negro que el carbón. Eso es lo que uno concluye cuando ve que no hay película del género que se precie que no pinte un mañana oscuro, caótico o desolador. No iba a ser menos Hijos de los hombres, que se sitúa en pleno 2027. Un año al que poco tenemos que envidiar en cuanto a desarrollo tecnológico pero mucho que temer en lo que se refiere a calidad de vida. Aquí no hay coches que se desplacen verticalmente ni pantallas virtuales pero sí mucha miseria, mucho miedo y una plaga de infertilidad que desde hace 18 años impide que las mujeres se queden embarazadas.
Por lo demás, el mundo, según PD James, autor en el que se ha inspirado el mejicano Alfonso Cuarón a la hora de confeccionar esta película, sigue igual. Mejor dicho, ha ido a peor. Londres es el único reducto de la tierra que ha conseguido sobrevivir a la avalancha de la inmigración, mientras el resto de lugares del planeta sucumben a la violencia y al terrorismo radical. Sin embargo, el precio que la ciudad ha tenido que pagar es muy alto. Pérdida de libertad, controles policiales, jaulas de extranjeros, carnés de exclusividad, marginalidad, verjas, fortalezas. Barreras y más barreras. Algunos podrán pensar que éste será el curso natural por el que discurrirá el planeta. Que Bush apruebe estos días la construcción de un muro de 1126 kilómetros en la frontera con México sin duda les da más argumentos a favor. Pero con el visionado de este filme tan gris y pesimista uno mantiene la esperanza de que la raza humana no acabará perdiendo el sentido común hasta esos límites.
En todo caso, Los hijos de los hombres, tanto en su forma como en su contenido, plantea el caos y la desesperanza como eje del futuro que nos espera. Comienza la película con un avance informativo en el que se anuncia la muerte en un acto terrorista del ser humano más joven del planeta. Con tan sólo 18 años, y por su exclusiva condición, se había convertido en todo un héroe de masas. El planteamiento no podría ser más interesante. Su desarrollo, en cambio, será bastante desigual, con excesivos momentos de acción que disminuyen la profundidad del tema tratado pero que, combinados con escenas, experiencias, casi religiosas permiten calificar de notable esta última producción de Cuarón.
En medio del desorden y la rutinaria violencia que dominan el planeta aparece un motivo para la esperanza. Tras dieciocho años de infertilidad, un grupo antisistema tiene en su poder a una embarazada, una inmigrante, una de las apestadas, en cuyo interior se encuentra un verdadero mesías, la única posibilidad de salvación de la humanidad. Lástima que, cómo decía, adquiera en determinados momentos más importancia la huída de la pobre chica junto al exactivista, ahora convertido a funcionario, Clive Owen, que un retrato más desarrollado de los conflictos sociales de esta hipotética sociedad.
Aún así, la película tiene momentos sublimes que, decidme sensiblón, ponen la piel de gallina. El más destacable, cuando en mitad de una batalla, amigos y enemigos, perseguidores y perseguidos, detienen por un momento sus diferencias y el ruido de las armas para dejar paso al tan añorado llanto de un bebé. Y de una gran belleza resulta también, aún siendo de metáfora fácil y evidente, el final de la película. El futuro es negro, sí, pero con algún atisbo de claridad.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Estimado Pole.T. He entrado en este blog por casualidad, y realmente me he "enganchado" a tus críticas. Me gusta mucho como escribes y, si bien no soy un cinéfilo y no veo tantas películas como veo que haces tu, sí que comparto la mayoría de tus opiniones sobre las que conozco. Te animo a que no decaigas en tu estusiasmo, y nos sigas regalando con tus reflexiones. Un saludo

Distant
Anónimo ha dicho que…
Estimado Pole.T. He entrado en este blog por casualidad, y realmente me he "enganchado" a tus críticas. Me gusta mucho como escribes y, si bien no soy un cinéfilo y no veo tantas películas como veo que haces tu, sí que comparto la mayoría de tus opiniones sobre las que conozco. Te animo a que no decaigas en tu estusiasmo, y nos sigas regalando con tus reflexiones. Un saludo

Distant

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