Si el año pasado fue el movimiento #OscarSoWhite el que colmó de reivindicaciones la gala de los Oscar, ésta ha sido la edición del #TimesUp y el #MeToo, que reclaman la igualdad entre hombres y mujeres y el fin del acoso sexual en la industria de Hollywood. Denunciar situaciones tan aberrantes en un multitudinario escaparate como estos galardones no sólo es eficaz sino necesario. Otra cuestión es cómo responde la maquinaria del entretenimiento a estas demandas. Y ahí es cuando entran en juego los lavados de imagen exprés. Porque ¿de qué sirve milimetrar el color de piel de los presentadores en el escenario si finalmente la única candidata con amplia representación de la comunidad negra, Déjame salir, saldó la noche con un único Oscar al mejor guión? ¿Para qué festejar la presencia por primera vez en 90 años de una mujer entre las candidatas a mejor fotografía si al final se fue de vacío? Los Oscar están repletos de incongruencias y este año la más flagrante fue ignorar a una directora, Kathryn Bigelow, por una película vibrante, Detroit, que además denuncia las situaciones de abuso de poder hacia los negros. Mientras, en su afán por contentar a todos los públicos, los galardones más importantes del cine parecen más desorientados que nunca. Atrás quedan aquellos años en los que la Academia de Hollywood apostaba firmemente por una película, que podía llegar a acumular hasta once estatuillas. Ahora eso parece impensable. La gran favorita de esta edición, La forma del agua, logró sólo cuatro de los trece premios a los que aspiraba, tan sólo uno por encima de la espectacular Dunkerque y con dos más que la redonda Tres anuncios en las afueras. Es lo malo de mezclar el arte con la corrección política. Finalmente no queda claro si se recibe un premio para tapar vergüenzas o por méritos propios.
Nueva fecha para marcar en la historia de la televisión. El próximo 29 de septiembre finaliza Breaking bad , que sin desvelarnos todavía su desenlace ya se ha hecho un hueco en el olimpo de las grandes series, ese lugar sagrado donde cohabitan Los soprano y The wire . Si se mantiene el nivel de esta quinta temporada, el capítulo promete despedirse por todo lo alto. Pero en caso de que Vince Gilligan, su creador, no cumpla con las enormes expectativas, puede descansar tranquilo. Nos deja para el recuerdo una retahíla de escenas memorables. Lo que viene a continuación no es más que el botón de una muestra inabarcable de grandes momentos. 1. Primera escena (1x01 - Pilot ) Si la regla de oro de toda novela es captar al lector desde la primera frase, desde luego esa pareció ser la consigna seguida también por Vince Gilligan en Breaking bad . Un hombre en calzoncillos y una máscara antigás conduce histéricamente una autocaravana por una carretera desierta de Nuevo México. A su lado, e...

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